Desde Hinojo, una lección para América Latina

Por Redacción

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Los procesos sociales que en Hinojo derivaron en la constitución y creación del Museo Municipal son un ejemplo para miles de pueblos que en América Latina enfrentan la posibilidad de la desaparición. Así lo cree Robinson Salazar, doctor en Ciencias Políticas y Sociales y quien se desempeña como profesor de la Universidad Autónoma de Sinaloa (México), e investiga la desaparición de pueblos al tiempo que analiza posibilidades de supervivencia o repoblación.

Sumó su trabajo a un equipo de la Facultad de Ciencias Sociales de Unicen y la semana pasada presentaron un libro, “Estrategias de resistencia de pueblos en riesgo de extinción. Un aprendizaje para América Latina”, que reúne una serie de producciones que indagan desde diferentes enfoques sobre las situaciones y particularidades que enfrentan.

El año pasado, en su llegada a Olavarría, había señalado en una entrevista con Infoeme que “una de las características y las tesis fundamentales del modelo neoliberal es destruir la comunidad, destruir el sentido comunitario”. Hoy, tras destacar el caso de Hinojo, considera que la respuesta al neoliberalismo salvaje surge “cuando la gente se apropia de su historia y la construye”.

A lo largo de su investigación, Salazar avanzó hacia “encontrar cuál es la lógica de la deconstrucción y desaparición de algunos pueblos, los despoblamientos, la pérdida de reciprocidad. Prácticamente me he hecho un inventario de cerca de 35.000 pueblos de América Latina que sufren este síndrome de despoblamiento y de estar colocados en una vía de riesgo de extinción”. Agregó que ese riesgo implica no sólo el abandono de los inmuebles, sino la pérdida de “la naturaleza de la comunidad. Hay autismo social, la gente se recoge a su espacio privado, se pierde la reciprocidad social, las solidaridades, a la gente la identidad la empieza a desenculturar”.


El libro se presentó en el Fotoclub la semana pasada.

En el hallazgo de esas situaciones, el doctor Robinson Salazar analiza formas en que se puede revertir. Para ello recorrió numerosos países de Centroamérica, “hice un trabajo antropológico y sociológico a la vez para que me permitiera descubrir las estrategias de resistencia y de supervivencia de algunos poblados”.

Así llegó a Olavarría en 2011. “Me encontré a Hinojo una noche que estaban haciendo un evento y vi que era el pueblo que yo estaba buscando porque tiene la multidimensionalidad de las características que buscaba”, señaló.

La investigación se desarrolló a lo largo de cuatro meses en los que Salazar ahondó en seis ejes: “Uno: es un pueblo que construyó la oportunidad, porque no es que se da. Segundo: la capacidad que tuvieron de apropiarse de un espacio público. Tercero: que el espacio público lo hicieron parlante. Cuarto: dotaron de historia y contenido a los objetos que están dentro del museo. Quinto: le dan la carta de naturalización del museo y se apropian de él y establecen al Estado como un interlocutor para que lo legitime. Y lo otro: que la tensión que existe entre lo no estatal y lo estatal lo resuelven a través del diálogo”.

El profesor consideró que el caso de los habitantes de Hinojo “es fantástico y merece que se escriba cuál fue el proceso que ellos llevaron a cabo, cuál fue su devenir y que este aprendizaje me sirviera para llevarlo a otros pueblos de América Latina y dijera ´encontré un pueblo que salió del ostracismo y del síndrome de la desestructuración y que tuvo la oportunidad de construir algo nuevo`”.



De esta manera, el caso de Hinojo se constituyó en el ejemplo que Robinson Salazar buscaba ante la “estrategia mundial de organismos internacionales de poner en extinción (a los pueblos) porque cuando existe reservorio de solidaridad y reciprocidad hay riesgo de acción. Lo que hay que evitar es que los pueblos donde está realmente la fuerza del cambio tengan la oportunidad de habilitarse como un movimiento que pueda cambiar las relaciones”. Y afirmó, “para buscar los cambios que hoy se están dando a nivel mundial la respuesta es a nivel local. Tengo la tesis de que las mejores respuestas que vamos a dar a la sociedad del mercado y a una globalización depredadora es resistencia local, cuando la gente se apropia de su historia y la construye”.

Los hinojenses avanzaron en todos los frentes: “Si observamos en la ciudad de Olavarría, veremos muchos espacios públicos que no están cargados de contenido. Y vas a Hinojo y sucede lo contrario: recuperó la lógica de la reproducción social de las comunidades”, sintetizó el doctor Salazar.

Un libro con dos lecturas

“Estrategias de resistencia de pueblos en riesgo de extinción. Un aprendizaje para América Latina” incluye trabajos de Robinson Salazar, María Teresa Sanseau, Marina Schucky, Mónica Cohendoz, Maribel García y Nchamah Miller, María del Carmen Valerio, Francisco Delfino, Ramón Morán, Mercedes Basualdo, Pablo Ormazabal, María del Carmen Langiano y Julio Merlo.



Suma un “video-capítulo”, disponible en Youtube bajo el título “La configuración del sujeto comunitario” que facilitará una doble lectura.

“Estamos satisfechos con el producto”, describió Salazar al libro y siguió, “porque Hinojo está tan lejos del mundo y tenía que explicar de qué manera el pueblo lo había hecho, pero sin desvirtuar sus palabras y acciones y sus particularidades. Y se innovó un video-capítulo que está en el libro”.

En este sentido, el libro incluye un link al video. “La persona entra y ve el proceso de construcción que tuvimos con el sujeto comunitario, y está subdivido en cuándo se hace el sujeto, vida cotidiana e identidad”, indicó el doctor. De esta manera, consideró que el libro “tiene dos formas de interpretar: uno el que construimos nosotros como investigadores y pero el lector también puede construir su argumento porque está viendo la realidad. Por primera vez estamos haciendo una innovación editorial en donde el pueblo habla con el lector”, subrayó.

Además, adelantó que producto de más investigaciones en Sierras Bayas, Loma Negra y Espigas, se editará próximamente el libro “Violencia y construcción de certidumbres” donde se analiza la pérdida de fuentes laborales, la incertidumbre que se sucede como consecuencia y la recomposición de lazos comunitarios.