Del “Colasurdo” a Madrid

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar

Bernardo Befumo sabe lo que es alejarse de Olavarría. A los 15 años hizo el bolso, dejó las divisiones inferiores de El Provincial y se fue a probar suerte a El Linqueño; en octubre pasado ese contacto le sirvió para volver a tomar las maletas, abandonó las práctica de Ferro y partió hacia un destino inimaginable: España.

De vuelta en casa, prepara otro viaje, aunque el tiempo da como par contar su primera experiencia en Europa. Se fue el 3 de octubre, y arribó a Madrid donde lo esperaba Miguel Coira, un entrenador que había conocido en Lincoln.



“Me lo crucé en Internet y me propuso ir para hacer una experiencia de tres meses, que al final fueron ocho. En este tiempo estaba jugando en Ferro; lo hablé con mi papá, le gustó la idea y me fui” relató Bernardo, que en la Pringles se entrenó con el equipo del Argentino B en las gestiones de Romanello, Nosei y Daniel Torrisi.

“Fui a Moraleja del Medio, un club del ayuntamiento de Madrid que juega en cuarta división; vendría a ser un Argentino B de acá. Estuve unos partidos en el juvenil, y enseguida me subieron al equipo de primera división” reveló Bernardo que, de media punta aquí, mutó por lateral izquierdo con salida.

En España comprobó las diferencias que saltan a la vista en la tele: un juego más limpio que el argentino, menos embarullado, con más pase y juego colectivo, y por consiguiente menos gambeta y menos individualismo. “Todos tratan de jugar al ras del piso, dar pases, y llegar al arco rival tocando. El técnico (Coira) nos pide correr como acá, pero después jugar la pelota al pie, poca gambeta y correr sin la pelota” explicó.

Los últimos dos meses fueron en Serranilla del Valle. “El nivel de jugadores y de juego es bueno, pero no tienen la agresividad que se ve acá. En la Argentina en todas las categorías se juega por ganar, en cambio allá lo primero es jugar. Ven el fútbol con otros ojos” confirmó.

“Al principio me costó la adaptación al juego, a mis compañeros, pero enseguida me puse a tono. Al estilo de vida y a la comida me acostumbré mucho más rápida” apuntó Bernardo, que dentro de un mes regresará a Madrid con objetivos más altos: una prueba en la filial de Getafe que juega en Segunda B (tercera división).

“Necesitaba volver a Olavarría; pasé mi cumpleaños, Año Nuevo, Navidad allá, los cumpleaños de mis hermanos y cada fecha era un dolor muy grande” confesó Bernardo, acostumbrado a la fuerza a jugar en canchas de césped sintético y a un dibujo táctico casi único: cuatro defensores, dos volantes internos, un enganche y tres puntas.


Bernardo Befumo en la cancha del Getafe, club donde tendrá una prueba en agosto próximo.

“De unos treinta partidos que jugué allá, creo que uno solo fue en pasto natural, y allá decían que estaba malo, pero comparado con los mejores de acá era una maravilla. En el sintético la pelota pica muy alto, está muy viva, pero del otro lado va siempre adonde uno la manda” sostuvo.

“No es casual que en España los equipos jueguen con tanto pase, porque eso se trabaja mucho durante la semana; acá nosotros lo hacemos como una rutina más del entrenamiento, y allá en cambio piden mucha concentración en el pase y en el control. La gambeta casi no existe; por ejemplo acá el enganche suele ser el más habilidoso del equipo, y allá es el que reparte juego” analizó.

Bernardo tiene depositadas sus expectativas en la prueba con la filia del Getafe, pero por las dudas en el final adelantó algunas alternativas que maneja. “En estos días voy a firmar con con un representante y me dijo que si esto no se da tengo algunas puertas abiertas en Suiza o en Rusia y también me gusta. Tengo decidido seguir mi carrera en Europa; me salió una oferta de Venezuela, pero yo quiero seguir allá”.