Dámaso Arce y Benito Quinquela Martín: la amistad y el arte

Por Redacción

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El Museo de Artes Plásticas Dámaso Arce (Mapda) desarrolla hasta hoy una propuesta que seguro tendrá continuidad próximamente. Y consiste en explorar la relación que unió a Dámaso Arce y Benito Quinquela Martín.

Rosana Farana es la investigadora del tema y presentadora de la muestra, tras una convocatoria de la directora del Mapda, Celia Némoz.

A través del recorrido se dan a conocer declaraciones de Quinquela Martín sobre Dámaso Arce en medios de la época, como las revistas Caras y Caretas o Fray Mocho, y la comunicación epistolar que le enviaba el pintor a su amigo de Olavarría.



La postal en la que Quinquela relata a Arce que está maravillado con Nueva York.

Arce conoció a Quinquela a través de una nota publicada en 1916 en la revista Fray Mocho y en ese momento se decidió a conocerlo.

Tiempo después lo visitó en su taller de La Boca y adquirió dos obras. Fueron los primeros cuadros que vendió quien entonces firmaba como Chinchella, son “Nevada” y “Atardecer”, de 1916 y 1918 respectivamente. Ya se notaba en esas obras la temática que caracterizaría al pintor en el resto de su producción aunque no había adquirido aún la técnica de pintar con una espátula de albañil.

Sobre esa compra, Quinquela recordó a la revista Caras y Caretas, “pasé mucho tiempo garabatendo telas, en medio de muchas tribulaciones, hasta que un día un buen hombre, conmovido por mi situación que había narrado en Fray Mocho en un artículo, vino desde Olavarría, donde posee un interesante museo. Era Dámaso Arce, gran cincelador, me pagó algo así como cien pesos y se llevó dos o tres cosas insignificantes”. Lo cierto es que después de esa venta, llegaron los reconocimientos para el artista. Conoció a sus mecenas y comenzó a viajar por el exterior presentando su trabajo.

Si bien no existen muchos datos, la relación con Dámaso Arce se mantuvo más allá de esta venta de obras. Con un intercambio de visitas y epistolar.

Una foto “que pertenece al patrimonio de Quinquela y fue publicada por Ignacio Gutiérrez Zaldívar- da cuenta de una visita de Benito Quinquela Martín a Olavarría. La foto habría sido tomada en 1925 en el “Museo Hispanoamericano” que dos años antes Arce había empezado a formar en su domicilio de Vicente López entre Belgrano y Dorrego. La reunión sería parte de una peña que pintores y escritores mantenían asiduamente en Buenos Aires, y que tal vez, se había trasladado a Olavarría en esa oportunidad.



"Nevada", la primera obra que vendió Quinquela. Arce fue el comprador.

En el Mapda, también se exponen dos postales que Quinquela envió a Olavarría. La primera, dataría de 1923 y fue enviada desde Madrid, donde el pintor estaba por exponer. Allí le relata sus impresiones sobre la capital española y le explica que considera que su muestra será exitosa ya que su temática es muy original en Europa.

Previa a esa exposición, Quinquela organizó una muestra en su atelier. Se sabe que allí estuvo Arce y adquirió una nueva obra del pintor titulara “Preparativos de viaje”.

La segunda postal que se expone data ya de 1928 y muestra la fascinación del pintor con Nueva York. En la redacción a Dámaso Arce se muestra maravillado por los rascacielos y por la sociedad de ese país que le daba un lugar especial a los artistas.



La foto que comparten: Arce está sentado, es el primero desde la izquierda. Y Quinquela se ve sentado un poco más abajo, es el segundo.

El tratamiento en las cartas, da cuenta de una relación muy cordial entre ambos. Se trataban de “estimado amigo”, "distinguido amigo" o "mi querido" y hacían referencia a próximas visitas personales. Si bien en cierta manera, era la forma de tratamiento de la época, dan cuenta de una forma muy cordial y afectiva de considerarse.

“Historia de mi jarrón”

Durante el recorrido de la muestra, Rosana Farana presenta una obra desconocida de Dámaso Arce. Se trata del libro “Historia de mi jarrón” en la que el orfebre explica cada una de las figuras que componen “El Jarrón de la vida” o “Jarrón del bien y del mal”.

No se sabe fehacientemente en qué fecha fue impresa la edición. Lo que sí se sabe es que no se dio a conocer por voluntad expresa de Arce ante los numerosos errores que contiene.

Cada capítulo tiene dibujada una figura del jarrón. Está precedido por unos versos a los que le sigue una explicación detallada.



Detalle del "Jarrón de la vida" donde se ve el camino espiralado del bien.

A lo largo de la obra, Arce expone su filosofía de vida: así el camino que recorre la mitad del jarrón dedicada al bien es espiralado, mientras que la mitad dedicada al mal tiene compartimientos estancos. Arce explicita su elección por el camino del bien y expresa que el encadenamiento de acciones es lo que determina la vida de las personas: él no cree en la idea del destino, considera que se construye con cada acto.

Así, la vida de cada uno, piensa Arce, está hecha de muchas vidas que en algún momento se encuentran para formar la propia. Y con esta filosofía, el Mapda propone analizar el encuentro entre el orfebre de nuestra ciudad y el pintor de La Boca.

La próxima visita guiada con la exposición de Rosana Farana, será este domingo desde las 19:00, con entrada libre y gratuita en la sede de San Martín entre Rivadavia y Moreno.