Condenaron a tres policías de Rauch por apremios ilegales

Por Redacción

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Este lunes el juez Héctor Torrens del Juzgad Correccional Número 2 de Azul dio a conocer su veredicto tras el Juicio Oral y Público seguido a seis policías de la Patrulla Rural de Rauch por apremios ilegales contra Juan Carlos Lezcano y Alberto Rolón, vecinos de la misma localidad. Los hechos ocurrieron el 25 de mayo de 2010.

El juez coincidió con el pedido de la fiscal Laura Margaretic en cuanto a la pena solicitada contra el teniente Cristian Peralta, quien era Jefe de la Patrulla Rural en mayo de 2010 y quien habría comandado la acción de golpes y torturas contra Juan Carlos Lescano y Carlos Rolón.

Peralta recibió una condena de 5 años de prisión de cumplimiento efectivo y 8 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, en tanto que los oficiales que le acompañaron en la acción, Hugo Mansilla y Walter Caputo, fueron condenados a 4 años y 3 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo, respectivamente.

En cuanto a los oficiales Diego Hernán Muñoz, Oscar Damián Calvo y Liliana Soledad Ravenna, quienes estaban en el mismo turno pero no participaron de la acción, fueron absueltos.

El caso

Fernando Wilhelm, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Azul, y Jorge Moreno, abogado del organismo, coincidieron en calificar a los hechos como “torturas y no apremios ilegales, dado que las víctimas fueron sometidos a una brutal paliza, al `submarino seco´ con gas pimienta y a vejaciones, además de ser amenazados con `plantarles´ un revólver y cortarle a uno de ellos un dedo de la mano con una pinza, entre otros tormentos”.

Recordaron que el 25 de mayo de 2010, Juan Carlos Lezcano (28) y Alberto Rolón (45), dos pobladores de Rauch sin empleo estable salieron a cazar mulitas, portando una mochila y una pala chica.

Al mediodía, cerca de la Ruta 30 fueron interceptados y subidos a una camioneta policial. En la sede de la Patrulla Rural, fueron esposados y en cuartos separados sometidos a una brutal paliza con guantes de boxeo. La peor parte le tocó a Lezcano: la sesión de tortura incluyó el “submarino seco” con gas pimienta unas 10 veces, vejámenes y amenazas de cortarle un dedo de la mano con una tenaza, al tiempo que los interrogaban sobre un robo de seis ruedas de camión sustraídas a un consignatario de hacienda local.

En las jornadas de audiencias fueron citados a declarar las víctimas, quienes volvieron a relatar con detalles la odisea vivida. Fue impactante escuchar a Lezcano y Rolón describir la brutalidad policial. Lezcano reconoció los elementos secuestrados en el allanamiento a la Patrulla Rural que dispusiera el fiscal Fabio Molinero, como un tubo de aerosol de gas pimienta, una tijera de cortar alambres, entre otros objetos.

Entre los testigos se escuchó al jefe de la Policía Comunal, el intendente rauchense Jorge Ugarte, interrogado por su rol y por la presión ejercida para esclarecer el robo de neumáticos denunciado por el comerciante Daniel Sánchez; la entonces presidenta del Foro de la Seguridad Delfina Pesaggi, quien detalló los vínculos entre Ugarte y Peralta y Sánchez, quien ofreció una recompensa de 10.000 pesos por hallar las ruedas robadas. “Peralta me relató que lo habían estado boxeando al Dopi Lezcano en la Patrulla Rural, pero que nadie los había visto, que habían usado gas pimienta y puesto una bolsa de nylon en la cabeza para hacerlo confesar”, dijo Pesaggi. Y agregó que había ido a ver con la madre de Lezcano a Ugarte, quien le dio como toda respuesta que “habían estado en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

A su turno, el jefe policial, no recordó el pedido angustiado de la mamá, ni tampoco el allanamiento a la Patrulla Rural.

La madre de Lezcano, un menor llamado Axel y la ex pareja de la víctima, trabajador precarizado y padre de 12 hijos, confirmaron haber visto sumamente golpeado en rostro y cuerpo a Lezcano, mientras estaba detenido en la comisaría Primera, donde pasó buena parte de las más de 24 horas que fuera privado de su libertad. “Tenía la cara machucada, estaba todo colorado”, dijo Rolón.

En la silla de los testigos ante el tribunal aportaron lo suyo una enfermera y un médico del Hospital de Rauch; otro médico policial de Azul; peritos en boxeo; y productores y testigos policiales y se hicieron preguntas sobre los certificados médicos extendidos en revisaciones con los policías acusados presentes.

Los policías Peralta y Mansilla también declararon, apuntando que los denunciantes eran sospechosos de un robo a un productor y negaron los tormentos. Testimonios repletos “de cinismo” definió la fiscal en los alegatos, quien aludió a la “frondosa imaginación de Peralta” para armar un escenario donde Lezcano y Rolón aparecen como los posibles autores de robos y hurtos sin tener una sola pista firme. La fiscal argumentó que frente al robo de neumáticos, la presión para esclarecer el hecho, la recompensa ofrecida por el propietario, las víctimas aparecieron como ideales para “hacerse cargo del hecho”. Por eso las torturas.

Fuentes: Abchoy y Apdh Azul