Cobertura conjunta Infoeme / programa “En línea Noticias†con Jorge Scotton
Este lunes se llevó a cabo, en la sede del Juzgado Correccional Nº 2 de Azul, la primera jornada del juicio por el asesinato de la joven Jessica Migliavaccca.
En representación de los damnificados estuvieron presentes los abogados Julio Meiller Castro (familia Migliavacca) y Pablo Salerno (Maximiliano Urrutia) mientras que en defensa de Avendaño hizo lo propio, el ex fiscal Francisco Tourné. Acompañó a la fiscal Susana Alonso en la acusación, la doctora María del Mar Lizalde.
La audiencia contó con importantes testimonios de personas que presenciaron o participaron en el trágico episodio, entre los que sobresale la palabra de Maximiliano Urrutia, el joven que sufrió agresiones por parte de Oscar Abel Avendaño y quien protagonizara el forcejeo que ocasionó el disparo y la posterior muerte de Jessica Migliavaccca.
Durante unos treinta minutos, Maximiliano Urrutia relató el trágico hecho y realizó la reconstrucción sobre como había sido el forcejeo con el arma de fuego portada por Avendaño. Explicó que el acusado lo apuntó con el arma “a la cabeza†y explicó que mediante empujones el arma se inclinó hacia el costado y que en ese momento se escuchó un disparo.
Durante su relato, Maximiliano Urrutia se quebró, dijo tener miedo y sentirse amenazado, por lo que durante cuatro meses no quería salir de su casa.
Al inicio del juicio, el abogado defensor, Francisco Tourné, solicitó el cambio de carátula de la causa por una pena menor ya que afirmó que no se encuentran acreditados los hechos, ni la autoría del crimen por parte de su defendido, Oscar Avendaño.
Seguidamente, brindó su testimonio el doctor Oscar Briscioli, médico de la Policía y, en ese momento, director del Instituto Médico, lugar donde llevaron a Jessica Migliavacca luego de ocurrido el episodio.
Briscioli explicó que fue convocado por el personal de la sede médica debido a que una paciente había recibido una herida con un arma de fuego. Afirmó que cuando arribó a la clínica la joven ya se encontraba muerta. Sobre el cuerpo, señaló que este había recibido el impacto de múltiples perdigones todos concentrados en unos 10 cm de distancia entre si, es decir que el disparo se produjo desde un trayecto cercano.
El otro contacto que mantuvo con la causa fue a través de la constatación de las lesiones de la otra victima del hecho, Maximiliano Urrutia, a las que calificó como “lesiones de carácter graveâ€. Dijo que el joven sufrió la fractura de su maxilar y que mantenía comprometido el pómulo derecho por los golpes.
Posteriormente, brindó su testimonio Ayelén Rodríguez, amiga de Maximiliano Urrutia y quien viajaba en el BMW cuando se produjo el episodio. La joven describió como había sido la discusión con Avendaño y reveló que al ver el arma de fuego se asustó y salió corriendo hacia calle Moreno.
Dijo no escuchar el disparo aunque aseguró que Urrutia trataba que Avendaño no lo mate- porque lo apuntaba con la escopeta- y declaró que el acusado también le dijo que no lo denuncie porque lo iba a matar. Según la testigo, Urrutia no entendía el motivo por el que le pegaba, ya que no lo conocía, y describió como el agresor lo amenazaba primero con un cuchillo y luego con un arma de fuego.
Seguidamente fue el turno de Esteban Enrique Martínez, administrativo del Instituto Médico y quien fue el encargado de recibir a Avendaño cuando éste ingresó con el cuerpo de Jessica Migliavacca en la clínica. Relató el momento de tensión que se vivió durante toda la jornada.
El empleado del sanatorio dijo que Antonella Veneciano, la otra joven que viajaba en el auto con Migliavacca gritó “esos hijos de puta la mataron†y que en ese momento llamó a la Policía. Cuando salió a la vereda vio a Avendaño sacando un arma de un contendedor de basura y presenció como la colocaba nuevamente en su auto. Luego llegó la policía y se produjo la detención del acusado.
Más tarde, dos amigos de Avendaño, Alejo y Marcos Arramón, brindaron sus testimonios aunque estos no fueron de relevancia ya que no estuvieron en el momento del hecho. Dijeron que Oscar Avendaño era una buena persona y uno de ellos aportó que no sabía que tuviera armas el imputado.
Posteriormente fue el turno de dos amigos de Maximiliano Urrutia, Romina Van Dyk y Alejandro García. La mujer también viajaba en el BMW blanco junto a Urrutia. Su testimonio sirvió para reconstruir los momentos previos al hecho, fundamentalmente con el incidente ocurrido en un boliche de San Martín y Rivadavia, donde, el hermano de Antonella Veneciano había agredido Maximiliano Urrutia.
Explicó como, producto del incidente, su amigo salió enojado y protagonizó un accidente de tránsito, a pocas cuadras, en Lamadrid y Belgrano. La joven que viajaba en el BMW con Urrutia, declaró que en ese momento llegó la policía pero que los efectivos se fueron cuando se produjo el arreglo entre las partes. En ese instante, vio pasar en dos oportunidades al automóvil de Avendaño, aunque sin ver a Migliavacca.
Seguidamente, contó que Avandaño bajó del auto y amenazó a Urrutia. Describió el forcejeo y como se produjo el disparo. Mencionó que con otros dos amigos fueron a buscar a la Policía y cuando volvieron estaba Maximiliano Urrutia tirado, llorando y que en la calle se veía un cartucho y sangre, aunque no sabían de quien era.
El otro amigo de la víctima, Alejandro García, contó que recibió un llamado de Urrutia para que lo auxiliara por el choque y que él estaba en el shop de una estación de servicio. Cuando arribó se encontró con la llegada de Avendaño quien bajó de su auto con un arma. Los testigos García, Van Dyk, Rodríguez, junto a Atonella Veneciano y el imputado son los únicos testigos directos del trágico episodio que culminó con la muerte de Jessica Migliavacca.
Finalmente, declaró Marcos Veneciano, hermano de la joven que viajaba junto a Avendaño y Migliavacca en el automóvil. Aportó que lo vio a los tres jóvenes en el boliche y que tuvo un altercado con Urrutia porque este mantenía una relación con una ex pareja. En ese momento Avendaño le dijo que él llevaba a su hermana por lo que finalmente se fue a su casa.
