Walter Minor - walterhistorias@gmail.com
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A veces me encuentro con que quiero reflejar la semblanza de un lugar, de una cosa, o de un espacio y no tengo el material necesario para encarar el tema.
En otras oportunidades, hay una buena documentación, un interés especial en hacer la reseña y sin embargo, falta ese dato, que aunque pequeño, es la pieza fundamental que consigue ensamblarme toda la historia.
En el relato que hoy vamos a compartir, me pasó esto último exactamente. Tenía el conocimiento sobre los sucesos en la zona, contaba con la documentación de quienes habían sido los dueños de la propiedad, tenía la certeza de que se trataba de un lugar antiquísimo, pero me faltaba algo fundamental: el documento que corroborara lo que había elaborado mentalmente.
Sin ese registro, el deseo de contar algo nuevo quedaba solo en eso. En un deseo.
Estuve meses revolviendo montones de papeles sin éxito, hasta que de pronto, cuando ya estaba por archivar el proyecto, apareció como al descuido, lo que tanto había perseguido y sin dudarlo lo escribí para que no se pierda.
Hoy vamos a meternos dentro de Colonia Nievas y pasear por el que fuera paraíso catrielero, posta del ejército y cobijo de Colonos. Al final del camino, habremos descubierto, de forma exclusiva, la valiosa historia de un sitio único e invalorable. “La Casa Ranchoâ€
NIEVAS
Nievas es un pequeño arroyo de agua constante, que antes del nacimiento de Olavarría, era parte valiosa del territorio azuleño, cuyo nombre lo tomó de un hacendado que allá, por los años 30’ del siglo 19, tenía la estancia y los ganados a la vera de dicho sitio.
La edificación, antes de ser la “Casa Ranchoâ€.
En aquellos tiempos, la orientación se basaba en accidentes geográficos, a los que había que darles un nombre para que sirva de guía. Así, al ser este señor el habitante del punto referencial, el curso pasó de ser conocido temporalmente por “el arroyo donde vive Nievasâ€, a definitivamente, “Arroyo Nievasâ€.
Vivir cerca del agua representaba una gran ventaja para mantener los ganados cerca en épocas donde no había alambrados, por eso que la zona donde se asentaba Nievas era muy codiciada.
Saber en que año dejó este estanciero de ser propietario es cuestión de otras investigaciones, pero muy probablemente eso haya sucedido a la caída de Rosas en 1852.
LOS CATRIEL
Derrocado Rosas, los catrieleros, que habían combatido en el ejército del restaurador, se sublevaron. Para aumentar ese clima de tensión, al Juez de Paz de Tapalqué se le ocurre trasladar el pueblo a otros parajes y los nativos se ven invadidos al no ser consultados para ello.
Juan, primer Catriel en Nievas.
La puja termina en las conocidas batallas de Sierra Chica y San Jacinto, donde las fuerzas del ejército son ampliamente derrotadas por Catriel, Cachul y las huestes de Calfucurá.
Este contexto desfavorable obliga al gobierno a realizar un pacto de paz con los nativos y dentro de las concesiones que se hacen, está la de adjudicarle a la tribu catrielera la zona de Nievas en exclusividad.
Ahí se asentaron las tolderías, hasta que en 1875, presionados por los terratenientes y el ferrocarril, el mismo gobierno que les adjudicó las tierras pretende arrojarlos mas lejos, con el pretexto de darles otras tierras.
El tema es que antes de que los nativos escucharan la propuesta, el espacio donde habitaban ya se estaba vendiendo, por lo que estos, que también leían los diarios, al ver los anuncios de ventas en diarios capitalinos, entendieron rápidamente que se trataba de una expulsión y no de un tratado.
INVASIÓN Y CONQUISTA
La campaña se volvió entonces inestable y la frágil tranquilidad fue violencia, cuando en 1875 se inició lo que dio en llamarse “El Malón Grandeâ€.
Alero del restaurado rancho de adobe de Nievas.
“El Malón Grande†no era otra cosa, que todos los nativos unidos para invadir y apoderarse del ganado esparcido por los campos.
Aquella acción puede considerarse defensiva, pues el originario atacó primero al descubrir que iba a ser atacado. Algo así como “el que pega primero, pega dos vecesâ€.
Lamentablemente para ellos, la tecnología había avanzado demasiado. Armas mas contundentes, con mayor poder de fuego y comunicaciones rápidas mediante el telégrafo, acabarían por demoler estos sueños legítimos de conservar su propiedad.
Descabezadas las tribus mediante la captura de los caciques principales, repartidas las familias en Buenos Aires como mano de obra barata (esclavos) y cambiados los nombres mediante el bautismo compulsivo de la iglesia católica, los días de los nativos en libertad se habían terminaron.
EL POTRERO DE NIEVAS
Pero no conforme con eso, el General Julio Roca pretendía la presidencia de la nación, y fueron los pobres nativos hambrientos y perseguidos los que usados como escalera para ese fin, en lo que pomposamente se llamó “Campaña del desiertoâ€.
Plano que muestra el potrero de Nievas de 1878.
Esta campaña se trató de una cortina de humo para tapar las reales pretensiones de Roca. Fue un paseo, una cacería en la que durante todo el trayecto en el que el General viajó, ¡en volanta!!! , desde Buenos Aires a Río Negro, no encontraron un solo “enemigoâ€.
El resto es de una crueldad inaudita y daría para hablar demasiado, por lo que nos limitaremos a seguir con el hilo de nuestro relato hacia la “Casa Ranchoâ€.
Si nos detuvimos en “La campaña del desiertoâ€, esto fue porque durante la misma se realizaron algunas construcciones en el camino que seguiría la misma, entre ellas, la de una posta en la zona de Nievas, en el mismo lugar que ocupara la tribu de Catriel y que se conoció como “El Potrero de Nievasâ€.
Este potrero abarcaba una gran extensión de tierras y estaba alambrada. La misma sirvió para el recambio de caballos del ejército en su viaje hacia el sur.
COLONIA NIEVAS
En 1879, cuando la expedición de Roca ya había transitado por el lugar, la construcción no tuvo razón de ser y fue desmantelada. Para ello se otorgó autorización a la recientemente creada Corporación Municipal de Olavarría y esta dispuso de los materiales allí existentes.
Interior con paredes que cuentan historias.
Para ese entonces, ya el lugar estaba destinado para la Colonia de Alemanes del Volga, mas conocida como Colonia Nievas.
Allí convivieron en un principio los colonos con los alambrados del potrero, hasta que la Corporación lo desarmó y sacó a la venta.
EL “VELOZ†AGAPITO
Si hubo un personaje rápido como un rayo para olfatear negocios altamente redituables en los principios de Olavarría, ese fue sin dudas Agapito Guisasola.
Agapito Guisasola. El primer dueño.
Este émulo del “correcaminosâ€, al enterarse que la zona de Nievas iba a ser entregada para colonización, edificó en ese espacio un rancho y se adjudicó algunas chacras, siendo el primero en ocupar el lugar en 1878, antes de la llegada de los Rusos-Alemanes.
Este comentario surgido del propio Agapito despeja cualquier duda:
“El 25 de mayo de 1878, con mis dos peones, Juan Churruca y Manuel Palacios, trasladamos los enseres y las ovejas que desde 1872 teníamos en el mismo paraje en que hoy está ubicado el Pueblo Nuevo.
Poco tiempo después había terminado de construir el edificio de mi nuevo establecimiento de campo, en un lugar que pocos meses antes abandonó Juan José Catriel, sublevado, según dijimos el 27 de noviembre de 1875. Ocurrió que un grupo de capitanejos mandados por Pincén nos atacaron en mi nueva población de las ex tolderías (debo advertir que entonces mi familia estaba a salvo, en Azul) y escribo esto para decir francamente que a una legua al Norte de Sierra Chica, Churruca, Palacios y yo, armados con fusiles y una carabina Remington, derrotamos a Pincén en el mismo paraje que años atrás, el viejo Juan Catriel y Casman, derrotaron a un ejército cuyo acontecimiento se conoce en la historia con el nombre de “Desastre de Sierra Chicaâ€.
Estos eran los datos que, me faltaban confirmar y terminaron surgiendo del mismísimo primer propietario para disipar toda duda: año 1878, campos donde estuvo Juan Catriel (Nievas) y al norte de Sierra Chica.
Para la anécdota queda la falsa victoria de Agapito sobre los indios de Pincén y la vanidad excesiva cuando compara la derrota del ejército ante los nativos en Sierra Chica, con su imaginaria victoria de tres hombres contra la indiada de Pincén. Afirmo esto porque Pincén fue perseguido y atrapado durante ese mismo año lejos de Olavarría y sin tribu alguna. Además, la construcción de Guisasola coincidía con la del Potrero de Nievas, por lo que en el sitio seguramente había bastante mas gente.
LA CASA RANCHO
Así pasaron por Nievas el propietario del nombre, la tribu de Catriel, el ejército con su posta y los Rusos- Alemanes. Ahora nos correspondería hablar sobre la histórica “Casa Ranchoâ€, pero….no lo voy a hacer yo.
Los dueños: Carlos Coscia y María Marta Dirazar.
Carlos “El Tano Coscia es el propietario de la casa que fuera de Agapito Guisasola y cuenta como se fue dando este proceso que ha revivido a Nievas:
“Cuando conocí Nievas, lo primero que me llamó la atención es que le gente se había ido y demolido todo. Inclusive desforestaron el lugar. El rancho que yo tengo estaba todo .rodeado de eucaliptus. En una palabra, mataron el pueblo.
En una elección estuve como primer candidato a consejero escolar en la lista que encabezaba Jorge Larreche. “Pateamos†la calle por todos lados. Dejamos boletas en todos los lugares. En una de esas tantas salidas vinimos a Nievas. Tiramos las boletas por debajo de las puertas..¡Nadie nos atendió!!!.. Pero el lugar me encantó.
Después, una amiga nuestra encuentra un folletito que decía “Lo de Pedro†y nos fuimos a pasar el día con unos amigos. Era el 7 de junio de 2009. Dos días después - el 9-, volvimos con mi mujer para conseguir un lugar y justo encontré a un señor de apellido Ortegui, que hacía poco había comprado el rancho.
Yo lo conocía a este hombre, porque aparte de ser docente, me había dedicado a hacer sonido y el era organizador de domas y esas cosas. ¡ lo iba a demoler al rancho!!!.
A la construcción no lo quería nadie, por eso la compré barata. Me dijo: "Hasta el primer alambrado, tanto. Hasta el segundo, tantoâ€â€¦ así de simple la transacción.
Lo compramos y lo hicimos restaurar por Dante Balh, un hombre que al año de terminar el trabajo falleció.
Nosotros nos dedicamos a limpiar todo el terreno. Era una mugre el lugar, así que ni bien lo terminamos, el 6 de diciembre de 2009, con una amiga, armamos un bazar de navidad con todas artesanías navideñas e inauguramos invitando a los viejos habitantes del lugar y del rancho. El padre Andrés Pérez bendijo el lugar.
Ahí empezó a llegar gente y más gente. Había una insistencia muy particular... ¿Por qué no hacen comida?... tomamos el dato y el 8 de enero empezamos con las “picadas†en el parque.
Como anduvo bien, le seguimos metiendo para adelante. Esto fue así hasta que varios empezaron con comidas en toda esta zona. Entonces cambiamos por la venta de salames, quesos y esas cosas, agregándole al rancho una información histórica basada en cartelería informativa, papelería y otras cosas antiguas que tuvieran que ver con el pasado.
Nievas tiene que quedar tal cual es. No presisa asfalto ni grandes cosas. Lo que precisa es volver a abrir las calles que los mismos rusos fueron cerrando. Acá corrieron hasta los alambrados.
Me gustaría que Nievas se convierta en un pueblo saludable. Que las personas que se lleguen en auto, allí encuentren el lugar justo para hacer vida sana. Ver a todo el mundo caminando., en bicicleta o andando a caballo. ¡Son cuatro cuadras el pueblo!!!!...pero tiene el arroyito ahí nomas, la iglesia, la escuela. Cosas históricas.
El lugar fue tomando vida y ese es el mejor regalo que pudimos recibir.â€
“El Tano†Carlos Coscia y su esposa María Marta Dirazar apostaron a recuperar un lugar que atesora parte de la mejor historia de Olavarría. Las carencias del lugar y el constante sacrificio por mejorar, más que abatirlos los han fortalecido.
Cada Domingo y feriado el lugar se abre para cualquier clase de evento cultural y el visitante tiene la mejor atención que se pueda recibir.
Artesanas alegres en el predio de la Casa Rancho.
Cuando uno ingresa a la “Casa Ranchoâ€, percibe las paredes repletas de afiches y datos históricos. Hay mesitas con cartelería y elementos del pasado que despiertan curiosidad.
Todo señalado como corresponde. Próximamente, una muestra llamada “entre vírgenes y santos†se expondrá permanentemente.
“El Tano†y María merecían que su esfuerzo sea premiado con este antecedente que se desconocía y que al confirmarlo por un escrito emanado del propio constructor, lo posiciona como el primer rancho levantado en el trazado de Colonia Nievas. Lo que fuera propiedad de campo de Agapito Guisasola, no data de 1890, como se venía suponiendo.
La “Casa Ranchoâ€, que convivió con el legendario “Potrero de Nievasâ€, fue construida en el año 1878, antes de la llegada de los colonos al lugar y es un verdadero milagro que se mantenga en pie.
Un lugar histórico imperdible.
