En una jornada con referentes de la dirección de Niñez y Adolescencia, padres y chicos que asisten al Centro de Día Municipal Nº 7 lo bautizaron con un nuevo nombre: “Corazón de Tambor”.
Al establecimiento de Giovanelli y Deán Funes asisten cerca de 30 niños y jóvenes que hacen uso de su tiempo libre para aprender música, arte, cocina, a respetar la naturaleza y cuidar el medio ambiente, todo esto en un clima de contención, alegría y compañerismo.
Se sienten tan parte del lugar que decidieron ponerle nombre, porque como ellos mismos dicen “todos los centros de día tienen nombre y a este le faltaba por eso elegimos muchos nombres, cada uno escribió el que le parecía y de ahí salió el que nos gustaba. Entre los padres y los chicos votamos”. Así es como salió electo “Corazón de Tambor” porque “cuando corremos nos late el corazón más fuerte y hace un ritmo y si te quedas callado y pones la mano sobre tu corazón parece un tambor”, afirman los chicos.
Entre los talleres que hacen está el de percusión, percusión corporal, deportes y juegos, cocina, vida en la naturaleza (campamento, actividades de reciclado y limpieza, medio ambiente) murga, batucada y taller de comparsa.
Uno de los profesores Nacho Castro explicó que “vamos a armar un taller de comparsa para preparanos y participar de los próximos Corsos. Si bien ya hemos participado durante dos años, ahora queremos hacer murga, batucada, percusión, diseño para que los chicos puedan confeccionar los trajes y una banda musical para que vaya en una carroza. Para ellos ha sido una gran experiencia formar parte de los corsos y con esta nueva propuesta están muy entusiasmados”.
Finalmente, y ante la pregunta de qué significa para ellos trabajar en el Centro de Día, tanto su coordinadora Julieta Miguel como Nacho Castro resaltaron que “es conocerlos, darnos a conocer y abrirnos no solo como Centro sino como persona, haciendo un trabajo personalizado y hablando temas importantes para ellos. Estamos para ayudarlos, contenerlos y tratar de que aprendan algo de lo que a nosotros nos gusta. Es un trabajo que excede, si no te gusta no lo podes hacer, porque tiene mucho más de lo que uno puede enseñar como profesor; más de una vez estas trabajando con otras cosas, con otras cuestiones. Es mostrarles algo con lo que puedan ser felices, un trabajo constante de enseñarles los valores y las cosas que nos han enseñado a nosotros pero desde un taller, una merienda o una charla”, concluyeron.
