¿Ganaron los ladrones?

Por Redacción

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

La conclusión podría ser que los ladrones ganaron. Y por qué no pensar así. Todo lo calcularon al extremo, todo lo planificaron. Y por semejante asalto supermillonario les dieron una ganga de años de cárcel. Dos de los condenados ya tienen arresto domiciliario, lo que no es poco, están a metros de la libertad buscada. Estamos hablando del robo boquetero al Banco Río de Acasusso.

¿Se acuerdan? Fue un robo de película. Los ladrones simularon una toma de rehenes, cuando en realidad estaban vaciando las cajas de seguridad del banco para robarse todo y escapar por un túnel que habían construido con antelación. Terminaron escapando por el río y en gomón. El plan no les salió del todo bien y los terminaron atrapando y condenando.

La plata, nunca apareció. Se habló de más de 18 millones. Así las cosas, todos se fueron del juicio con una condena: penas que iban de 9 a 15 años de cárcel.

Pero la ley, es la ley. Y eso, los ladrones lo saben. Cuando robaron el banco había llamado la atención que en la fuga, los ladrones habían dejado abandonadas armas de juguete: toda una burla. Ese detalle, ahora cobró valor inusitado cuando la Cámara de Casación tuvo que tratar las apelaciones de las partes.

Para ser sintético y prolijo hay que decir que las condenas del Tribunal Oral se lograron con la premisa de que se había tratado de un robo con armas de fuego. Los jueces entendieron que si bien en el banco se habían encontrado armas de juguete, en los allanamientos realizados un mes después, se habían secuestrado armas de fuego que presumiblemente se habían utilizado en el robo, algo imposible de saber. En el asalto no había habido ni un sólo disparo con lo que hacer cotejos balísticos con las armas secuestradas, no tenía ningún valor.

Ahora, la Cámara de Casación acomodó las cosas un poco mejor, le dio más claridad al caso. Los camaristas dijeron que más allá del secuestro de armas de verdad a un mes del robo, nunca se pudo acreditar si fueron las usadas en el golpe, con lo cual, sólo dio por válido el hallazgo de las armas de juguete para vincularlas con el asalto en sí.

Los camaristas explicaron que en definitiva nunca se pudo probar que las armas que los ladrones exhibieron en el asalto y fueron captadas por los videos, hayan sido armas de verdad e incluso hayan estado aptas para disparar, con lo cual, la pena aplicada a cada condenado bajó considerablemente: A De La Torre le bajaron la pena de 15 a 12 años y medio; a Fernando Araujo, de 14 a 9 años y medio; a Zalloechavarria, de 10, a 8; y a García Bolster, de 9 a 7.

Así las cosas, los ladrones del banco Río quedaron más cerca de la calle con un agregado: la platita no aparece. ¿Habrá sido parte del plan una lógica que dice “si me agarran, que me condenen a la pena más baja posible, así cuando salgo, me gastó la platita del botín”? O reinará la otra lógica que dice: “cuando en semejante robo la plata no aparece, el razonamiento es más que sencillo: se la quedó la cana”. Algo imposible de probar...