Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
El profesor Guillermo Eluchans es el orfebre que moldeó al handball del CEF San Antonio de Padua, y este domingo logró en la lejana Río Gallegos uno de sus mayores logros, con la obtención del campeonato Nacional “C†en la rama femenina.
Muy feliz se lo vio con sus chicas, y luego de recibir todos los saludos y todas las felicitaciones contó que “este torneo fue una locura para nosotros. Ir a jugar un Nacional tan lejos, con tanto sacrificio previo, llegar hasta donde llegamos es una alegría muy grande. No costaba nada soñar con un pasito más, y se dioâ€.
“Nosotros fuimos el mejor primero de los tres grupos, y eso nos dio el acceso directo a las semifinales, sin jugar cuartos. Después, los resultados de los partidos pueden engañar porque sacamos un promedio de diez goles de diferencia, pero fueron muy cerrados. Se definieron en los últimos cinco o seis minutos, cuando logramos sacar cuatro o cinco puntos, obligamos al adversario a salir a presionar y pudimos aprovechar la velocidad de Valentina Cisneros, Karina Mehats, que tuvieron un torneo increíble†comentó.
Eluchans prefirió enfatizar sobre la labor colectiva. “Es difícil puntualizar rendimientos individuales, cuando el equipo tuvo una actuación tan completa. En algunos partidos unas funcionaron un poco más, otras un poco menos, pero lo más importante tras una charla que tuvimos antes de la semifinal fue el espíritu colectivo, en un nivel de 7 u 8 puntos que se hizo insostenible para los rivales†apuntó.
Esta consagración le dio a la Federación Atlántica de Balonmano, donde compite el CEF San Antonio, el derecho a participar en el Nacional “B†la temporada próxima. “Para poder jugarlo debemos llegar este año al final de la Liga, porque sólo pueden acceder los dos primeros de nuestra competencia. Me parece perfecto, porque no da derecho a especulaciones; hay que salir campeón nuevamente o llegar a la final si queremos seguir estando en estos lugares de privilegio†subrayó.
Como Racing exactamente un año atrás, la delegación de CEF San Antonio debió soportar a lo largo del fin de semana un frío que lleva casi al límite de la resistencia a quienes no están acostumbrados a temperaturas tan extremas. A modo de anécdota final, Guillermo reveló que “enfrente del gimnasio Rocha había una laguna, y tuvimos la suerte de caminar y sacarnos fotos arriba del hielo. No se puede creer; son cosas que sólo se ven alláâ€.
