Daniel Ottino, uno de los dueños de la Panadería “Los Trigales” y el titular del Centro de Industriales Panaderos, negó las faltas de salud e higiene informadas desde la Dirección de Inspección Sanitaria y Bromatología y dijo que la clausura de su comercio fue un acto de “mala intención” por parte del Municipio.
El propietario de la panadería del barrio Pueblo Nuevo, consideró que durante la inspección “hubo mala intención y está comprobado. Me la tenían jurada” sostuvo.
En este sentido, se refirió a lo ocurrido este viernes cuando El Juzgado de Faltas ratificó la clausura preventiva de su Panadería: “me avisan que iba a venir la jueza para proceder a la verificación y reafirmación de la clausura. Y yo previendo esto, convoqué a los medios, a un escribano y mi abogado” dijo.
“Rompieron la faja, hicieron las actuaciones. Hice filmar lo bueno y lo malo. Lo bueno es muy bueno y lo malo no es tan malo” continuó.
Seguidamente, Ottino leyó un pormenorizado documento que contiene los datos relevados por un escribano convocado por el comerciante.
En el mismo consigna que “no se constató suciedad en las máquinas. Los tornos en perfecto estado. No se detectó ninguna existencia de excremento de roedores en el lugar de elaboración. Telas de araña en algunos rincones muy remotos. Inexistencia de hormigas y moscas. Inexistencia de hongos. Depósitos de residuos con sus bolsas higiénicas. Tampoco se comprobó presencia de veneno en lugares inadecuados y que los mismos son colocados por la empresa contratada a tal efecto” detalló.
En este sentido, señaló que las fotos exhibidas desde la Municipalidad “están fuera de contexto. Por ejemplo le sacan a un mechero que no está en uso. Le sacan una foto a un resumidero. Sacá a la panadería en su conjunto” reclamó.
También se refirió a la denuncia realizada desde una escuela al Consejo Escolar y que fue el origen de las inspecciones: “Susana Valverde – la presidenta del Consejo Escolar- dice que hay un pan con un presunto veneno. Nunca lo vi. Es incomprobable” aseguró
El actual presidente del CIPO advirtió que el conflicto entró “en una instancia legal” y que ya “están trabajando los abogados”. “No sé si me buscaban a mí o a Lázaro Báez” ironizó ante el operativo.
Por último, confió en que “la clausura se levanta enseguida” y aseguró que continuará con su trabajo “con la verdad. Yo no soy un sucio ni un delincuente. Me faltaron el respecto a mi familia y mis clientes” afirmó.
