Fotos y texto: Daniel Lovano
El Parque Carlos Guerrero es el hábitat natural de Guillermo Crespo; se pone la camiseta blanca y negra para el Torneo Federal de Básquetbol, entrena a los pibes de las divisiones inferiores y contribuye al moldeado de los deportistas de Estudiantes en el gimnasio de pesas.
Crespo esta saliendo de un fin de semana ideal, con victoria sobre Estudiantes en La Plata como jugador, y horas después fue coach del equipo Sub 15 que se consagró en Rojas, nada menos que con una victoria ante Boca.
El triunfo del viernes pasado fue el primero de Estudiantes como visitante en dos temporadas dentro de este nivel del básquetbol argentino. “Era algo pendiente; si bien es un plantel nuevo, se trataba de un dato que nos pesaba, sobre todo a los que veníamos de la temporada pasada. Contentos por eso y por el momento del equipoâ€.
“Es un comienzo distinto. El año pasado nos tocó perder los cuatro primeros juegos; se hacía complicado trabajar en la semana, estábamos con la ansiedad de ganar. Ahora, si bien perdimos en el debut, después ganamos los tres siguientes, y eso permite trabajar más tranquilos, aunque reconocemos que todavía falta mucho, que debemos seguir conociéndonos para que las cosas sigan saliendo†expresó.
El primer partido fue derrota clara en Junín; el segundo victoria sin luces ante un rival de mejor calibre (Pilar); le siguió un gran triunfo sobre un adversario importante como San Lorenzo de Chivilcoy, con un tercer cuarto fantástico, y en el cuarto juego la esperada victoria fuera del Maxi.
“Venimos de mejor a mayor. Se nota bastante hasta en los entrenamientos; es distinta la calidad de las prácticas si la comparo con la de un mes atrás; se nota en el juego y eso genera un poco más de confianza. Nos falta crecer bastante, pero estamos muchísimo mejor que el principio†subrayó.
“Para jugar este tipo de torneos como base debe estar la actitud, la entrega; después la táctica se va modificando en función del rival†analizó y acotó que “Estudiantes es un equipo parejo, en el que todos pueden convertir, y todos nos sentimos importantes en ataque. Eso brinda una cierta seguridad porque el rendimiento no depende de algunos jugadores y al rival lo condiciona porque no sabe a quien defenderâ€.
“Ni el tercer cuarto contra San Lorenzo de Chivilcoy es un ideal para nosotros -advirtió-, porque hay cosas que aún se pueden mejorar y es temprano para decir que estamos cerca de nuestro techo. Fue una noche en la que salió todo, hasta un triple desde atrás de la mitad de la cancha, como a veces pasan varios minutos sin meter goles. La idea es mantener eso el mayor tiempo posibleâ€.
Independiente de Tandil este viernes será el choque de dos viejos rivales, y por ende la primera ocasión de jugar ante un adversario conocido por presente (se jugaron dos amistosos en la pretemporada) y por pasado reciente (de la campaña anterior subsisten varias figuras).
“Ellos vienen con el mismo récord que nosotros y nos van a querer ganar porque es un clásico, por la cercanía y por la rivalidad que quedó del año pasado. Va a estar bueno†prometió Crespo.
Para el final quedó el análisis en función de los minutos jugados en la pretemporada: “Fueron partidos distintos: allá lo perdimos sobre el final, hicimos un buen juego y el cierre de dio para ellos. Acá jugamos bien, pero perdimos muchas pelotas, aunque suene paradójico; nosotros les dimos la oportunidad de meter muchos goles. En esto hemos mejorado un poco, en el balance defensivo también, así que esperemos ponerlo en práctica este viernesâ€.
Crespo culminó con más diferencias sobre los últimos antecedentes: “En esos partidos de pretemporada uno está con la carga física; ahora la carga va en función de los partidos y llega más fresco. Además va a estar la gente, que seguramente nos va a acompañar porque los resultados son buenos y los dos nos jugamos la puntaâ€.
