Fotos: gentileza prensa CAE
Sergio Hernández dedicó unos cuantos minutos de la previa a Estudiantes - Peñarol para hablar con la prensa de Olavarría en el restaurant “La Sede†del Parque Carlos Guerrero y tocó unos cuantos temas, desde Estudiantes hasta Peñarol, su continuidad en la selección, el día después de la generación dorada y algún apéndice más.
Estuvo acompañado por otro hijo de la ciudad, aunque “biológicoâ€, como Alejandro Diez, el presidente de Estudiantes Ricardo Hoffmann y los dirigentes del básquetbol albinegro Julio Galardo y Juan Esteban Alvarez.
Celebró Sergio Hernández que el amistos por la cláusula del pase de Franco Giorgetti sea justo en Olavarría, y lo adjudicó a su buena estrella. “Con Ale (Diez) somos afortunados. A lo mejor podríamos haber reclutado a un chico que jugaba en Chivilcoy, y ahora estaríamos en Chivilcoy, no en Olavarría, y para mí hubiese sido un trámite más. Que sea en Olavarría y en Estudiantes es una bendición; donde juegan mis hijos, donde vive mi familia y donde pasé alegrías enormes; mis primeras alegrías en el deporte†enfatizó el entrenador de la selección argentina en el último Mundial de Turquía.
Alejandro Diez declaró en el mismo sentido: “Siempre es lindo volver, más en lo que hace uno, enfrentarse con amigos, con compañeros de la selección de Olavarría. Es especial poder dar una mano y ofrecer un espectáculo a la Ciudadâ€.
Después casi fue un mano a mano con Hernández. El bahiense subrayó que “el placer además de presentarle a la gente de Olavarría al mejor equipo de los últimos cinco años en la Liga Nacional y jugadores de renombre; incluido el mejor jugador de la década en la Liga, que es Leo Gutiérrezâ€.
Apareció sobre el tapete el retorno albinegro a la AdC, con su inminente debut en la Liga B. “Estudiantes tiene muchas ventajas sobre otros clubes del país que están intentando lo mismo, como una ciudad importante detrás, un club como pocos en el país en cuanto a estructura y pasado, un estadio digno para la Liga y tiene cierta historia. Más fuerte de lo que la cantidad de años indica, porque en poco tiempo hizo muchoâ€.
“A veces es mejor la continuidad en el tiempo, y no tantos éxitos en tan poco tiempo como tuvimos acá. Peñarol es el ejemplo: lleva 25 años consecutivos en la Liga Nacional; eso sí es un triunfo. Eso es lo que tiene que buscar Estudiantes, pero necesita el apoyo de la gente. Sin la gente, esto no tiene ningún sentido†acotó.
Se refirió también a la posibilidad de que Estudiantes vuelva recorrer senderos ya transitados, y advirtió que “el listón quedó muy alto y si la gente piensa que el gimnasio va a estar enseguida como en la finales con Atenas, se equivoca. El entusiasmo en Olavarría por el básquetbol no se perdió nunca. Hay que tener paciencia, pero seguro que Estudiantes puede recuperar a la gente como lo pueden hacer otros deportesâ€.
“El deporte siempre es inversión, desde lo formativo hasta lo profesional. Es mejor tener un equipo de Liga, un equipo de fútbol, de lo que sea, para que los chicos puedan ver, consumirlos, vivir ese ambiente y no otras estupideces como las que están dando vueltas. Si no hay un equipo profesional en un ciudad, no hay una zanahoria para seguir†dijo.
La charla derivó en la opulencia de este Peñarol que gana todo. “Estamos preparados para cargar con la presión de ser el gran candidato de esta Liga, tanto en mi caso como en el caso de los jugadores (…) El equipo que tiene Peñarol prefiere jugar bajo presión y un jugador como Leo Gutiérrez se aburriría mucho en un equipo que no tuviera la obligación de ganar siempre†sostuvo.
Hizo un análisis crítico del proyecto que encabeza “Pepe†Sánchez en la Liga Nacional con Bahía Blanca - Estudiantes: “Yo creo que las cosas tienen que estar dentro de un contexto, tampoco nivelar para abajo, y habría que ver si ese proyecto es compatible con la realidad nuestra. Siempre es bueno que aparezcan ideas nuevas; conociéndolo a Pepe es posible que se trate de una idea extremista, idealista, y no está mal, pero va a tener que bancarse la que venga; pero está bueno, aún si fracasaâ€
En cuando a la posibilidad de que sea entrenador de la selección nacional en el Preolímpico que se jugará dentro de pocos meses en Mar del Plata, aclaró que “no he tenido reuniones con la gente de la Confederación. Sólo hablé dos veces con Germán (Vaccaro) en los últimos días para ponernos de acuerdo y juntarnos a charlar. Tampoco conozco el proyecto para el ciclo que viene; si es de continuidad escucharé y veré si coincide con mi ideaâ€.
Contrario a otras opiniones, trazó un panorama optimista para cuando se retire la generación dorada que proyectó al básquetbol nacional a la cima del mundo. “La selección va a tener que contar con un entrenador. Yo también la tomé en un momento muy complicado, cuatro meses después de ganar la medalla de oro en Atenas, y no había un fierro más caliente que ese en la Argentina. No estábamos preparados para una medalla de oro en básquetbol y nos golpeó fuerte; a los dos años perdimos una semifinal con España en el Mundial de Japón, y lo tomamos como un fracaso. Ahora reaccionamos y qué no daríamos por volver a jugar una semifinal de un Mundialâ€.
“Además van a aparecer jugadores, pero hasta que no se vayan estos no nos vamos a dar cuenta. Tampoco iba a haber nunca más un Campana, pero después apareció Espil, y más tarde Ginóbili en el mismo puesto; tampoco iba a haber más un Cabrera, pero aparecieron Cadillac, Cortijo, Milanesio, y cuando parecía que nada iba a ser igual, de golpe salieron Montecchia, Pepe Sánchez, Victoriano, Farabello, Prigioni. Siempre hay posibilidades de recambio; se necesita pacienciaâ€.
La última frase antes de echar al aire la americana correspondió a Diez, y Alejandro contó el apoyo que significó su presencia en Peñarol para el juvenil Franco Giorgetti, el fáctotum de tan apreciadas presencias en la Ciudad: “Cuando llegó a Mar del Plata lo guiamos en la ciudad. Comía con nosotros, pasaba gran parte del día con nosotros y de a poco se fue metiendo en el grupo; en un gran pibe y un jugador con mucho futuroâ€.
