Daniel Lovano / Infoeme.com
Después de 8 años en el fútbol italiano, Matías Ragusa decidió regresar a la Argentina y por lo visto su destino estaba en Olavarría. Lo que no se dio en el pasado invierno, cuando Carlos Ranalli lo convocó para Racing, se concretó en el comienzo del verano y para Ferro.
Arribó a Olavarría acompañado por su padre, Salvador Ragusa (DT de Gimnasia de Jujuy hasta un par de meses atrás) con el objeto de acelerar lo máximo posible todo lo relacionado al papelerío, y aprovechó el viaje para sacarse unas fotos con su nueva camiseta.
Tiene 26 años y su último club fue el Chioggia Sottomarina, provincia de Venecia, en la Serie “D†Italiana. “Me fui con 18 años, casi 19 a Italia, llevaba casi 7 años y medio fuera del país, me casé, tuve familia y era hora de volver a la Argentinaâ€, mencionó.
De su experiencia itálica contó que “fue linda, porque anduve por toda Italia, en el Sur, en el Norte, en el Centro. Es un fútbol diferente al nuestro, muy táctico, muy cerrado. Quizás es feo para mirarlo, pero es un juego inteligente, interesante para jugarlo†comentó.
Al campeonato lo conoce: con su padre estuvieron viendo Sportivo Las Parejas - El Linqueño en el Argentino “B†y Defensores de Villa Ramallo frente a Cipolletti en el “Aâ€. Ragusa calificó su llegada a Ferro “como una oportunidad muy grande; vengo con mucha humildad y muchas ganas de ponerme a disposición de mi entrenador y de mis compañerosâ€.
A Ferro le faltaba un hombre de área, con la llegada de este santafesino todos esperan cubrir el hueco. “No me asusta la responsabilidad de hacer goles, obviamente que si hago un gol y perdemos 3 a 1 voy a volver a mi casa con bronca, y si ganamos 1 a 0 con gol del arquero todo lo contrario. Lo importante es Ferro, después si vienen los goles mejor. En principio nos quedan doce partidos, y con un gol cada dos partidos no estaría mal, pero lo importante es que Ferro gane y que hagamos la mejor campaña posibleâ€.
“Soy bastante de área; no me gusta bajar demasiado, sino picar en profundidad y esperar el centro o la asistencia de mis compañeros entre los dos centrales. No soy un ‘9’ de potencia, sino de movilidad†se definió.
Hizo las divisiones menores en Renato Cesarini y en junio de 2004, con 18 años, un emisario del fútbol italiano lo vio en un partido de la primera local frente a Newell’s y se lo llevó. “Mi último partido fue a fines de noviembre, pero hubo problemas económicos con un club donde estaba jugando por tercera vez. No podía seguir, porque no me pagaban y no comía†reveló.
Su pase está en Italia. Matías restó temores sobre la tardanza de su habilitación para jugar por Ferro: “No creo que se demore demasiado porque estoy desvinculado del club y mi pase está en la Federación Italiana, y la tramitación debería ser más fácil. Pienso que antes de fin de año debería llegarâ€.
