Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
De los inicios de la rivalidad con Alvarado, que empezó en octubre de 2004, con la histórica palomita de Roberto Tucker en el arco que da contra la calle Sarmiento, sólo quedan Oscar Altamirano y Darío Santillán.
Ha pasado tanta agua bajo el puente, se han escrito tantos capítulos que en este plantel de Racing también está Pablo Ponce, pero el hijo del caudillo chaira que con un gol de penal aseguró la presencia chaira en las finales por el ascenso de 2005 y dejó a los marplatenses en zona de descenso directo.
Aquel partido es precisamente el más recordado por Altamirano una vez enterado de que el debut en el próximo Argentino A será contra los marplatenses en el “Buglione Martineseâ€, el 26 de agosto. “Contra ellos jugué varios partidos, pero ese fue el primero que se me vino a la mente cuando Diego (Torrente) se nos acercó en el entrenamiento para decirnos que debutábamos contra Alvarado†confesó.
“Estábamos esperando la información, y cuando Diego se acercó los chicos se pusieron como locos; querían jugar ya mismo. Nosotros queríamos empezar contra Alvarado, de local o de visitante, no importaba dónde y se dio así; y mejor que va a ser en nuestra cancha†relató.
Muchos ingredientes hacen de este partido el más esperado. “Pasa de todo un poco; con Alvarado tengo pica vieja y no me gustó la forma en que se llevaron a los chicos. No por ellos, que eligieron una mejor oferta, sino la manera que eligió Alvarado, tirándote la chequera por la cabeza, pero nosotros sabemos que adentro de la cancha les podemos ganar tranquilamente†afirmó.
La reacción del grupo fue de euforia cuando se conoció la noticia. “En broma o en serio, nos prometimos ganarles, pasarlos por arriba. Ahora queda esperar el 26, ese partido que va a ser muy lindo y tratar de ganar como sea. Ojalá sea jugando bien, pero sino que hagamos un gol más que ellos y los tres puntos se queden para nosotros†subrayó.
Altamirano se mostró también feliz por el transcurrir de la pretemporada. “Por suerte estamos trabajando duro; a mí en lo personal me viene muy bien, no tengo dolores, nada, y eso es algo que hace rato que no me pasaba. Además el ambiente es muy bueno; la mayoría nos conocíamos, pero los que vinieron se adaptaron rápido y la pasamos muy bien en la concentración†destacó y acotó que “el cuerpo técnico es muy responsable a la hora de trabajar, es exigente, pero no es estricto, se puede hablar y eso también contribuye a la buena atmósfera del grupoâ€.
Pocos minutos después de la nota se iba a producir la primera visita de la familia, un dato que Oscar ponderó antes de la despedida: “Otro buen gesto de los profes; después de merendar vamos a estar un rato con nuestras esposas, con los nenes y eso nos puso muy felices a todosâ€.
