Texto: Aurora Alonso de Rocha / Especial para Infoeme
La fin del mundo. Así decían nuestros antepasados en 1910 cuando el inminente acercamiento del cometa Halley a la tierra revivió antiguas supersticiones.
Como ahora se habla de algo parecido, según una predicción maya, me gustaría transmitirles un capítulo de una obra de Rubén Darío, “Todo al vueloâ€, que habla del tema.
Rubén Darío, nicaragüense nacido en 1867 fue uno de los grandes escritores de la modernidad, considerado el fundador del modernismo, una corriente literaria que inauguró el siglo XX y que él, justamente, trajo a Buenos Aires como una primicia pues durante varios períodos vivió en esa ciudad. Esa obra tiene especial interés porque es la última que escribió y no es poesía, género que lo hizo célebre y lo más conocido de su producción. Era una época de pasión por el ocultismo y espiritismo y muchos intelectuales sentían inclinación o curiosidad, como Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlok Holmes y, más tarde, Roberto Arlt, que escribió un informe sobre las ciencias ocultas en Buenos Aires.
Hay que recordar que al acontecimiento astronómico se sumaba el ascenso de la masonería, cuyo poder era temido, y una sucesión de terremotos y epidemias. La proximidad calculada del cometa a la tierra en su paso produjo tanto temor que hubo pánico y hasta suicidios.
En una nota que Rubén Darío escribió en La Nación en vísperas del suceso, reflexiona sobre las profecías. Entre las principales predicciones menciona a Gabriel de la Tour de Noé, francés de Tuluse, un abate que estudió una profecía del año 1094 del monje irlandés San Malaquías de Armagh, extensa lista de los Papas a partir de Celestino II, cada uno con el lema latino que se le había adjudicado y que él interpreta, hasta llegar a Pedro II, “que será el último porque así está previsto en la Historia de los Papas y siendo el Papado inmortal, si no hay Papa, no hay mundoâ€.
En el párrafo final dice que después de la última persecución a la Santa Iglesia, el Juez Tremendo juzgará al pueblo. Y “Postea, finisâ€, o sea: Después, el fin. Sucedería en Roma en el año 1953.
A continuación Rubén Darío analiza a sus seguidores más notables, a partir de tiempos muy antiguos, de los que citaremos a unos pocos: César de Arlés, muerto en 542; Pierre d’Aylly, obispo nacido en 1350, doctor en la Sorbonne, que predice el fin para 1789 -fecha interesante-; Madmoisielle Lenormand, vidente que, se dice, inventó una predicción para adular a Napoleón, que sería el reconstructor.
Desde entonces todas las muchas predicciones terminan en el siglo XX, lo que se ha interpretado como la atracción de los números redondos. También aparece con insistencia la idea del Anticristo, que el vidente Holzhauser dice que nacería en 1855. Otro, el abate Noé, afirma que nació en 1863 en el centro de Europa, que recibiría educación militar, que sería hijo de una judía conversa y ex monja y que en el momento en que él escribe -fines del siglo XIX- residía en Londres.
Varias predicciones dan fechas de la centuria del 2000, como la de Sor de la Natividad, clarisa de Bretaña, que escribe: “El siglo XX no pasará sin que el Fin no llegueâ€. El Abate francés D’Arzano indica el año 2000.
Sólo se encuentra alguien que avanza en el tiempo, hasta el año 6004, Fran Bucelin. Señala Darío que la tradición judía tiene muchos profetas del Apocalipsis y que la tradición es muy semejante a la de los católicos, todos inspirados en la Biblia e influidos por las nuevas calamidades que se conocían en los tiempos modernos. Termina su reseña con la frase “puesto que no han sucedido tantas cosas que tenían que suceder, pueden estar perfectamente tranquilos por lo del colazo del Halleyâ€. ¿O la profecía maya?
