Laura Neirotti (26) y Ricardo Fuentes (38) son de Loma Negra. El 26 de septiembre tuvieron a Alma, su séptima hija y como dicta la Ley de Padrinazgo solicitaron el madrinazgo de Cristina Fernández de Kirchner.
La iniciativa de llevar adelante el pedido surgió cuando unos compañeros de Ricardo sugirieron que “como pasa con el séptimo hijo debería pedir a la presidenta que sea la madrina. La llamé a Laura para contarle y ella comenzó a buscar por internetâ€, detalló el padre, con Alma en brazos.
“Encontré que había casos pero la mayoría de hijos varones. En Carlos Paz había una nenaâ€, cuenta Laura en referencia a Natalí Menéndez, primera ahijada de la presidenta. Las hermanas de “Almita†como ellas le dicen, son Brisa de 10 años, las mellizas Nicole y Cindi de 6, las mellizas Iara y Abril de 4 y Priscila que el domingo cumple 4.
Según la ley, el padrinazgo se asume en el momento del bautismo del hijo o hija, de cualquier religión que esté reconocida por el Estado. En caso de no poder asistir, la presidenta puede enviar a alguien en representación. En ese momento, el ahijado o ahijada recibe una medalla de oro, un diploma y el beneficio de estudios primarios, secundarios y terciarios cubiertos hasta la mayoría de edad.
Una vez asesorados sobre la posibilidad de que el madrinazgo se lleve a cabo, la pareja consultó a la delegada de Loma Negra Patricia Cap. Fue ella quien se encargó de buscar los papeles correspondientes e iniciar los trámites. “Tuvimos que sentarnos juntos y leer toda la ley. Además presentamos las partidas de nacimiento, fotocopias de los documentos y el certificado de matrimonioâ€, contaron los padres que están a la espera de una respuesta.
Ricardo afirmó que las mujeres de la casa se llevan bien: “Yo no me puedo quejar, son tranquilas. Por ahí Priscila que era la menor está un poco celosaâ€. En cuanto a la comida, todas comen lo mismo, no hay menús especiales “y televisores hay tres así no se peleanâ€.
En cuanto al cuidado de la casa y los horarios, Laura afirmó contar con la ayuda de su mamá. “Siempre viene porque los horarios son complicados. Tres de las chicas van a la escuela y tres al jardínâ€, contó. “Pero a las 9 de la noche se acuestan todas aunque al otro día algunas se levantan a las 6 conmigo, que me voy a trabajar†agregó Ricardo, empleado de Producciones Industriales.
La carta se envió la última semana de octubre. “Ahí contamos quiénes somos nosotros, nuestras hijas y le decimos que queremos que venga al bautismo ella o alguna representanteâ€, sostuvieron y finalizaron con esperanza: “Las respuestas van a llegar, todo llegaâ€.
