Fuente: reporteplatense.com.ar
El olavarrienses Bruno Barresi, estudiante de periodismo y comunicación en la ciudad de La Plata, entrevistó al fotógrafo argentino Rodrigo Abd, quien semanas atrás ganó el Pulitzer en Fotografía por su cobertura en la guerra de Siria en 2012, junto a cuatro colegas de la agencia de noticias.
“Rodrigo ajusta los tornillos de una cámara de madera que compró en Afganistán en el 2006 y le acomoda los líquidos y el papel que van en su interior:
—El solo hecho de estar acá sentado mirando a una caja de madera creo que predispone a la persona de otra manera, no es lo mismo que mirar una cámara digital. Creo que la conexión que hay entre estar sentado inmóvil, mirando un lente por mucho tiempo, hace que la persona se muestre de otra manera— explica Rodrigo Abd al periodista Alberto Arce, en un video que registra al fotógrafo argentino retratando a los trabajadores de un campo de caña, en Guatemala.
Los trabajadores dirigen el machetazo a la base de las cañas y luego de cortarlas las apilan. Rodrigo charla con ellos sobre la jornada de trabajo, la cantidad de caña que cortan y el dinero que reciben.
—No se muevan, eh— les pide a Jordi de 13 años, a Elvis de 12 y al padre de los chicos. Los tres trabajan en el campo. Están parados frente a la cámara, inmóviles. Tienen tierra en la cara, las manos gastadas y la ropa sucia.
— ¿Qué expresan los rostros de los trabajadores que fotografías?
— Los rostros transmiten una sensación muy potente. Esas miradas fijas, congeladas con una cámara de madera que compré en Afganistán en el 2006, no mienten, nos cuentan historias profundas a través de sus ojos, y no solo de ellos mismos, sino del país y de las historias que les tocó vivir. Además, yo me dedico a charlar brevemente con los retratados para que me cuenten su historia de vida.
— ¿Cómo te iniciaste en la fotografía y qué buscas generar con ellas?
— Yo siempre quise ser periodista, y encontré después de unos años que la fotografía era el mejor vehículo para contar esas historias que yo considero importantes. La idea detrás de todo este trabajo arduo y maravilloso es crear documentos históricos y además proveer de imágenes a gran cantidad de medios en todo el mundo.
El 15 de abril de 2013 recibió el premio Pulitzer de Fotografía, junto con con los fotógrafos Manu Brabo, Narciso Contreras, Jalil Hamra y Mohamed Muheissein, cuatro colegas de la agencia de noticias estadounidense Associated Press, por la cobertura que realizaron en 2012 de la guerra de Siria.
— ¿Qué sensación tenés por haber recibido el premio Pulitzer y qué representan para vos los premios que has recibido a lo largo de tu carrera?
— Haber ganado el Pulitzer es una buena palmada en el hombro. Estoy contento por eso. Los premios ayudan para dar confianza, son un buen reconocimiento al trabajo duro que hacemos cada día.
— ¿Cómo fue la experiencia de la guerra de Siria?
— Fue importante profesionalmente y personalmente. Mis antepasados vienen de allí, de la ciudad de Homas.
De la cobertura realizada en Siria, una de las fotografías ganadoras del Premio Pulitzer es la de Aida, una mujer cuyas tres hijas estaban ensangrentadas y aún no sabía que su marido y sus otros dos hijos habían muerto en el bombardeo.
Aida, fotografía que integra la serie ganadora del premio Pulitzer - Fuente: rodrigoabd.com Aida, fotografía que integra la serie ganadora del premio Pulitzer - Fuente: rodrigoabd.com
— ¿Qué te lleva a introducirte en medio de los conflictos bélicos? Más allá del aspecto laboral, ¿qué te mueve internamente para estar presente en una guerra y qué sentís en ese momento?
—Cubrir un conflicto bélico es interesante porque allí uno entiende muy bien la esencia del ser humano, en esos momentos tan límites uno entiende de qué estamos hechos todos nosotros.
Además, porque creo que siempre, históricamente, un conflicto bélico marca la historia de un país y sus habitantes. Hace unos días llegué de Berlin y allí uno entiende muy bien cómo afectaron para siempre los conflictos bélicos a ese país.
Uno se siente impactado al cubrirlos, también el conflicto deja huellas para siempre en la vida de un reportero gráfico. Es inevitable eso, son días de trabajo muy intensos y dramáticos.
Uno de los objetivos más importantes para mí como profesional es mostrar cómo la población civil sufre durante el conflicto bélico. Ellos son los más vulnerables en todo esto, y eso tiene que ser contado bien y con amplitud en los medios periodísticos.
En Guatemala convivió con la pandilla de criminales las Maras.
— ¿Cómo fue el acercamiento a las Maras y cómo viviste esa experiencia?
—Cuando llegué a Guatemala en el 2003 me di cuenta que el fenómeno de las Maras ocupaba un lugar importante en los medios y en las conversaciones de la gente. Por eso me comprometí a contactarlos y así poder contar la historia desde adentro, conviviendo con ellos, sus familias, en sus lugares; además documenté los motines en las cárceles y las redadas policiales.
Quería darle un sentido más humano a la historia, entender por qué un pibe o una piba tan joven se metían en una historia tan dramática de vida o muerte.
En 2006 obtuvo el tercer lugar en el Word Press Photo Award por el trabajo que realizó con las Maras.
— ¿Residís en una ciudad fija o vas viajando por trabajo?
—Residimos con mi esposa en Lima, Perú, después de casi nueve años de vivir en Guatemala y uno en Afganistán. Desde mi base en Perú me muevo a otros sitios dependiendo las noticias. Una vez al año viajamos a Argentina, casi siempre en diciembre, para las fiestas.
—Además de la fotografía, ¿qué actividades haces?
—Me gusta cocinar, leer y nadar. El fútbol es mi pasión pero no lo juego mucho ahora.
Rodrigo Abd nació en Buenos Aires el 27 de octubre de 1976. Trabajó como fotógrafo en los diarios La Razón y La Nación, entre 1999 y 2003. Desde 2003 integra el equipo de fotógrafos de la agencia de noticias Associated Press”.
