Se inauguró la muestra de fotógrafos de Sierra Chica

Por Redacción

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La Coordinación de los Museos Municipales de la Zona, a cargo de Maribel García informa que quedó inaugurada la Muestra Fotógrafos del pueblo en Sierra Chica.

El fotógrafo del pueblo es una persona reconocida dentro de su comunidad ya que es requerida para plasmar los mejores momentos de la vida de los vecinos de su lugar. Todas las fotos que integraban los primeros álbumes- que siempre pertenecían a gente de buena posición económica- eran retratos de estudio clásicos que poco informaban sobre la privacidad. Así los fotógrafos de los pueblos se convirtieron en documentalistas de la vida doméstica de las clases más pobres, que rara vez podían ir a un estudio a fotografiarse. La fotografía fue uno de los primeros ritos sociales de la modernidad.

Lo que marcaba las diferencias eran las costumbres, el vestuario y las características físicas de los individuos retratados en cada lugar, pero tanto las herramientas utilizadas (cámaras, placas, papeles, modelos de galería de pose o de presentación de las imágenes, cartones de soporte y álbumes) como la forma de utilizarlas(pose de los retratados, iluminación, género), fueron universales.

El retrato, individual o de grupos, fue el género que impulsó y sostuvo el extraordinario desarrollo de la actividad fotográfica de entonces. Los primeros álbumes personales o familiares no tenían mas que retratos y empezaron a armarse a partir de 1860. Las fotos de primera comunión empiezan a menudear después de 1880, al igual que los retratos de casamiento o de aniversarios de bodas.

Cuando la visita al estudio fotográfico se hizo habitual y se extendió a las clases intermedias, la fotografía sirvió plenamente a la función de eternizar los grandes acontecimientos de la vida individual y familiar. El recordatorio fue siempre la función esencial de cualquier fotografía en un álbum o caja de familia. Recordatorio de seres y de cosas detenidos en un momento del tiempo, de su tiempo y del tiempo de quien lo guarda.

La moda de tomar fotografías ha ido cambiando, en las fiestas de casamientos de antes la foto con el tradicional corte de la torta, y el brindis cruzando la copa, las ligas, el ramo que se lanzaba al aire, la cinta con el anillo que presagiaba quien iba a ser la próxima soltera que se casaría.

Luego el fotógrafo de la familia era el encargado de retratar al primer hijo, en la década del 30 era habitual que los pequeños posaran desnudos sobre un almohadón y se hicieran copias para repartir a los familiares. Después, la foto de la primera comunión, y recién en la década del 50 comenzó la realización de los retratos en la escuela y fotos de grupos en el colegio, de manera habitual.

Había que tener un motivo muy importante para que el fotógrafo acudiera a la casa de familia del pueblo, como por ejemplo el cumpleaños de 15 de alguna chica de la casa, celebración que comenzó a ser tradicional en los años sesenta.

Luego llegó la época de los murales, con la foto de casamiento, primer año de los hijos, y primera comunión, destacando así momentos claves en la vida de las familias del lugar. El fotógrafo quedaba incluido dentro de las fiestas familiares, además de hacer su trabajo era un invitado más.

Un invitado a eternizar momentos esenciales de la vida

En Sierra Chica los fotógrafos forman parte de la historia del lugar, registrando momentos y lugares característicos de Sierra Chica, Vicente Romero comenzó como fotógrafo en 1954 hasta 1960, época en que el fotógrafo hacía el revelado y las copias, quien junto a su esposa hacían los trabajos para los vecinos de Sierra Chica, luego continuó su hija Olga Romero, desde 1958 a 1970, Foto Nori de otra de las hijas de Vicente Romero, de 1970 a 1980, Humberto Romero, y Marisí, nieta de Vicente, en la década del 80, y con solo catorce años Griselda Romero realizó su primer casamiento en la Iglesia San José, y desde ese momento recorrió veintiséis años con la fotografía hasta la actualidad.

Por su parte Elfride Agosto, con cuarenta y tres años como fotógrafa, contó su llegada a la argentina desde Austria, Viena, cuando tenía tres años y de los comienzos estudiando fotografía por correspondencia en la Asociación Latinoamericana, con revelado y copias que realizaba en su casa, lavando en la bañera y secando sobre sabanas hasta quinientas fotos por fin de semana.

Esas fotografías, desde Vicente Romero y toda su familia, con tomas de los mismos sitios a través del tiempo, pasando por retratos y encuentros familiares de Elfride Agosto, forman parte de la Muestra Los fotógrafos del pueblo, junto a los equipos fotográficos como una cámara KODAK de USA de 1890, un proyector Made in Austria y Made in Usa de 16” equipos utilizados en la inauguración de la capilla Santa Lucia, una cámara que perteneció a la familia Catriel, trípode de madera y fotografías.

En el museo de la localidad

En la presentación de la muestra estuvieron los fotógrafos del pueblo, Humberto y Griselda Romero, y Elfride Agosto, quienes contaron sus experiencias en el arte fotográfico y en su relación con distintas generaciones de vecinos del pueblo.

La fotografía fue un medio muy condicionado para reflejar significativamente la intimidad de la vida cotidiana.

Cerró el encuentro Gustavo Corvi, quien deleitó a los presentes con un amplio repertorio e instó a los vecinos a continuar trabajando en pos de la cultura de Sierra Chica, por ese motivo junto a los amigos del Museo de Sierra Chica y la Coordinación de los Museos de la Zona organizan un encuentro de artistas del lugar el sábado 29 de marzo.