La tercera audiencia del juicio oral y público en el Juzgado Correccional de Olavarría por la tragedia de la combi era clave por los datos que revelarían los peritos médicos que actuaron en el caso. Pero finalmente esos testimonios –importantes pero a la vez desagradables para los familiares de las víctimas- serán incorporados por escrito al proceso por una cuestión de celeridad, pero principalmente para evitar “el morboâ€, según la explicación del fiscal Martín Pizzolo, aunque la decisión fue consensuada entre las partes y la jueza Cecilia Desiata.
Al igual que en la segunda audiencia, la única imputada en la causa, Natalia Gómez Portilla, no estuvo presente en la sala.
El primer testigo no asistió. Se trata del perito oficial Luis Gioia, quien presentó un certificado médico para posponer su declaración.
El médico Víctor Fernando García que en aquel momento trabajaba en el Hospital Municipal, fue entonces el primero pero apenas se le formuló una pregunta y no permaneció más de cuatro minutos en el estrado.
La única pregunta del defensor oficial Martín Marcelli a García fue si había atendido a Gómez Portilla -la conductora de la combi- después del accidente. Contestó que no.
A continuación declaró Nelson Ramón Alanís, un asesor de empresas ferroviarias, en este caso vinculado a Ferrosur, quien estuvo más de una hora respondiendo las preguntas del fiscal Pizzolo y la defensa de Gómez Portilla.
Alanís habló de la “caja negra†que llevan los trenes para registrar los movimientos de la máquina, pero el dato más relevante surgió de un documento elaborado para Ferrosur en el cual se detalla que “desde el 2006 al 2008 hubo seis accidentes en el mismo lugarâ€.
Asimismo, el experto recordó que “en el caso de un choque de este tipo la imprudencia del accidente siempre está dada por quien conduce el rodado menorâ€.
Fueron a un cuarto intermedio que no se extendió más allá de los veinte minutos. Al regreso, se conoció la decisión –aprobada por la jueza- de que “por celeridad en la causa, y para evitar cuestiones de morbosidad†los testimonios de las pericias psicológicas, psiquiatritas, forenses y químicas (de los profesionales Moreno, Garófalo, Navarro, Stuchi, Harrington y Sala) iban a ser incorporados en forma textual y no oral como los demás. Con lo cual se continuó con los testigos restantes.
En su declaración Alejandro Vicente Bustos, empleado de la firma Ferrosur que actualmente se desempeña en el área de asistencia técnica, habló sobre los datos aportados por el “registrador de eventos†(caja negra).
El testigo fue citado por el Fiscal para leer la secuencia de datos arrojados por la caja negra del tren previo -y al momento- del accidente.
A través de las imágenes proyectadas con un cañón, Bustos estableció que la velocidad a la cual viajaba la máquina oscilaba entre los 30 y 32 kilómetros por hora (no superando el límite establecido de 60 kilómetros por hora para cruzar un paso a nivel). También indicó que en todo su recorrido, el punto máximo del tren fue de 49 kilómetros por hora.
Por último, y en respuesta a la pregunta de Marcelli, Bustos indicó que la máquina circulaba en reversa.
Por la parte técnica también fue citado a testificar el ingeniero mecánico Ángel Edgardo Bocchio como perito en relación a la mecánica del hecho.
Antes de comenzar su relato el ingeniero opinó “veo como total y absoluto responsable de este hecho a la persona que conducía el automotor. Por su peligrosa y desprolija conducciónâ€, comentó.
Bocchio también remarcó que el tren circulaba dentro de la velocidad permitida legalmente (que estipuló en 50 kilómetros por hora). “La velocidad a la que ocurrió el hecho es de 32 kilómetrosâ€, aseguró.
“El que embistió es la locomotora y el embestido es la combiâ€, declaró el ingeniero ante la pregunta de Marcelli.
Sobre el hecho puntual de que el tren circulara en reversa por la falta de una mesa giratoria del tramo Las Flores-Olavarría, Bocchio explicó que “es responsabilidad de la empresaâ€.
El profesional declaró que la posibilidad de que el hecho podría haberse evitado le correspondía al jefe de tren (Javier Dilascio): “Le ha sido confinada una tarea para la cual no está preparadoâ€, se despachó.
Por último, subieron al estrado Marianela Escudero y Ayelén Álvarez, las ocupantes de un Fiat 147 que viajaba detrás de la combi al momento del impacto.
Álvarez testificó que previo al accidente visualizó del otro lado de la vía a una camioneta que hacía seña de luces. También agregó que escuchó la bocina del tren cuando se acercaban a la vía, a unos 500 metros. “El tren venía con las luces prendidas y mi compañera además me avisó que veníaâ€, indicó la joven en el cierre de la tercera jornada del juicio oral y público.
El miércoles desde las 9 de la mañana declararán los últimos testigos y se leerán los alegatos; mientras que el sábado en horario a confirmar se conocerá la sentencia.
