El teniente coronel Carlos Presti, primer uniformado que ejerce el cargo de ministro de Defensa desde el regreso de la democracia, en una nota periodística no consideró un crimen de guerra el ataque al Crucero General Belgrano, fuera de la zona de exclusión durante la guerra de Malvinas, sino un acto de guerra.
El ARA General Belgrano fue hundido el 2 de mayo de 1982 tras ser impactado a las 16.03 por dos torpedos del submarino nuclear británico HMS Conqueror y como consecuencia perdieron la vida 323 de sus 1093 tripulantes.
Con sus palabras, Presti se ubicó por fuera del discurso que ha sostenido la Argentina desde el final de aquella conflagración y levantó todo tipo de reacciones entre los veteranos del conflicto bélico.
Veteranos olavarrienses también se manifestaron en este sentido. Marcelo Dentaro se encontraba a bordo del destructor ARA Bouchard cuando sucedió el ataque.
“En un contexto de guerra el soldado puede morir en combate, pero también puede no morir en combate, por ejemplo en un pelotón de fusilamiento: el enemigo lo captura y en vez de tenerlo prisionero y después entregarlo o canjearlo lo termina fusilando. Eso es un crimen de guerra” explicó.
“En este caso los mismos ingleses habían establecido una zona de exclusión de 200 millas marinas alrededor de Malvinas y todo barco que se encontrara dentro podía ser considerado una amenaza suficiente para atacarlo. El Belgrano no estaba dentro de esa zona. Ellos mismos transgredieron la ley que impusieron, entonces -a mi modo de ver- se termina incurriendo en un crimen de guerra” opinó Dentaro.
Un tercer torpedo lanzado aquel día por el Conqueror impactó en el Bouchard. “En el momento del ataque debimos tomar distancia del Belgrano, porque no era cuestión de arriesgar a la tropa, pero después -aún con un motor roto- como tantos otros barcos nos sumamos a las tareas de rescate de los sobrevivientes” recordó.
“Sería como para preguntarle a este ministro ‘dónde te parás, en qué te apoyas para decir esto’, qué es lo que le hace pensar que no fue un crimen de guerra. No estoy de acuerdo, no comparto esa idea” planteó Dentaro.
“No sé si sus palabras podrían contemplarse como un hecho de traición a la patria, pero por lo menos le pediría que se rectifique, porque esas declaraciones no nos hace bien a nadie y menos a la gente de Crucero” sostuvo.
“El mismo comandante del Conqueror pidió tres veces que ratifiquen la orden, porque el General Belgrano estaba fuera de las 200 millas, lo que pasa es que había un tema político en el medio: Belaúnde Terry, el presidente de Perú, estaba mediando por una tregua para poner las banderas argentina, británica y de la ONU. Inglaterra no quería llegar a eso, entonces dio la orden del hundimiento. Eso es la guerra e hizo que 323 compañeros quedaran en las profundidades del Atlántico Sur” resumió Walter Bahl, a bordo del crucero aquel 2 de mayo.
“Juristas lo ven como crimen de guerra, mientras el comandante y el segundo comandante lo vieron como un acto de guerra. Cuando se está en guerra nadie se va a hacer el bueno, más si se tiene el material bélico como para hundir al otro” acotó.
Sergio Violante era uno de los tripulantes olavarrienses al momento del impacto y se encontraba en el sollado, un espacio del barco ubicado por debajo de la línea de flotación.
“¿Qué se puede esperar de un político?” lanzó y añadió: “Pero bueno, los políticos son así, ellos tiran para su lado y no tienen idea de lo que pasamos nosotros”.
“Los traidores están adentro y afuera. En Malvinas están los ingleses y acá están los políticos que hablan cosas que no tienen sentido, porque ellos no vivieron nada de lo que vivimos nosotros, no se imaginan lo que pasamos en el medio mar; ni idea tienen. Entonces empiezan a hablar pavadas” dijo.
“Nosotros fuimos a Malvinas por una sola razón: porque somos patriotas. Ellos son gente que no piensan nada al hablar, hieren a la gente. Estamos divididos y el enemigo está contento porque nos tienen divididos. Así somos más vulnerables y los otros festejan” lamentó.
Haroldo Duhau es uno de los principales divulgadores de la Causa Malvinas. “Yo empezaría por definir qué es un crimen de guerra. La guerra no tiene leyes, no es como el fútbol. El soldado que murió en la trinchera no es diferente al que murió en el Crucero General Belgrano, murieron los dos y estábamos enfrentándonos a una nación que nunca respetó derechos. ¿Qué nos sorprende?” se preguntó.
“El hundimiento del Crucero iba a pasar de todas maneras, estando adentro o afuera de la zona de exclusión” especuló.
Duhau pidió acciones como país que vayan más allá de las palabras. “Deberíamos bloquearles los caminos, no permitir que los aviones ingleses pasen a abastecerse en Chile, bloquearles las rutas navales. Hasta ahora han sido sólo palabras. Me enoja que haya dicho eso, por supuesto, pero decir ‘las Malvinas son argentinas y los ingleses no cometieron crímenes de guerra’ no tiene valor”.
Se quejó después de que “a medida que pasan los años cada vez hay más gente opinando sin saber de lo que está hablando. Todo el mundo tiene derecho, pero no pongamos como bandera la opinión de alguien que sólo ve una parte, escuchó esto o leyó aquello. Yo siempre les digo a los chicos en las charlas que doy en las escuelas que aprovechen el celular y que escuchen todas las campanas”.
Armando Da Costa Gonçalves transitó parte de la guerra embarcado en el ARA Seguí. “Uno a veces no puede meterse demasiado en la parte política. Deberíamos tener un pensamiento un poco más patriótico. Todo eso es parte del nacionalismo que deberíamos tener y que en algunos casos no veo” denunció.
“Hay que tener muchísimo respeto en la elección de las palabras”
Yesica Duhau es integrante de Generación Malvinas, una agrupación integrada por familiares y amigos de los veteranos que pusieron sus vidas al servicio de la soberanía nacional en Malvinas.
“Cuando uno ocupa un cargo de tanta importancia debería de tener muchísimo respeto en la elección de las palabras” pidió en relación a las recientes declaraciones del ministro de defensa Carlos Presti.
“La verdad es que no me sorprende nada de lo que pasa en nuestra sociedad y de lo que ha dictaminado la política en estos últimos 44 años. Lo único que tengo para decir es que aún hoy existe gente que se ocupa de desmalvinizar” subrayó.
“Desde mi lugar de hija, nacionalista y malvinera podría decir un montón de cosas,hacer un descargo, pero con una mano en el corazón no vale la pena. Desde nuestra posición malvinizamos durante todo el año; trabajamos desde un lugar más profundo” sumó.
Yesica prefirió valorar todo lo vivido en la medianoche del 1 y todo este 2 de abril: “El miércoles nosotros llevamos velas y unas antorchas para la noche de la vigilia; estuvimos cortando pulseritas, imprimiendo la marcha de Malvinas para acercarle a la gente y a los niños presentes dentro del acto oficial, a las escuelas”.
“Malvinizamos desde la raíz, desde abajo y fue un acompañamiento pleno desde la vigilia, la carrera, el acto. Estar presente, abrazar a cada uno de los veteranos que quizás no se ven siempre, preguntarles cómo están de salud, darles un abrazo. Después de esto y después de lo que se trabaja durante el año yo no sé qué podría contestarles cuando el eje de discusión tiene que ser otro y el eje malvinizador tiene que pasar por otro lado” indicó.
Yesica prefirió no hacer ninguna manifestación ante los discursos oficiales pronunciados este 2 de abril. “No voy a hacer una devolución hacia un lado o hacia el otro, porque en esta época la gente sale, dice alguna cosa, todos nos quejamos, pero hay que ir a abrazar y estar presentes con los veteranos” consideró.
“Los políticos cambian de silla y van pasando y los que defendieron nuestra soberanía nacional son ellos y los tenemos acá, entonces como reflexión pido un cambio de mirada” sostuvo.
Sobre las expresiones de Presti, Yesica puntualizó que “esas palabras hacen mucho ruido. Yo he estado sentada en muchas oportunidades escuchando a los sobrevivientes del crucero y escuchando a distintos veteranos que han tenido un hermano en este crucero, a distintos veteranos que estuvieron en el rescate, buscando balsas y la verdad es que el hundimiento del crucero General Belgrano es un agujero y un dolor enorme en el corazón de todos”.
“Aún habiendo escuchado sus relatos muchísimas veces no puedo imaginarme lo que pasaron, entonces me parece una liviandad impresionante contestar así ciertas cuestiones después de todos estos años, sin pensar la posición que tiene esta persona, en las consecuencias, a quién lastima y a quién no. Cuando uno ocupa un espacio así debe tener muchísimo respeto en la elección de las palabras” redomendó Yesica.