A contramano del discurso de productividad esbozado por el presidente de la Nación, Javier Milei, un reconocido informe económico señaló que Argentina sufrió la segunda peor caída industrial de todo el mundo.
Así lo confirmó la consultora Audemus, en base a datos aportados por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). En el informe que engloba a más de 80 países, Argentina aparece en el segundo lugar con un retroceso del 7,9% anual, solo superado por el 8,2% de Hungría.
“El contexto manufacturero mundial en 2024 y 2025 no fue favorable. La producción industrial global creció, pero de manera heterogénea y con tensiones crecientes. En ese marco, varias economías industriales avanzadas registraron contracciones: Alemania, Canadá, Italia y Países Bajos, entre otros, pero la industria argentina retrocedió más que cualquier economía avanzada”, sostuvieron desde Audemus.
Según la consultora, durante el gobierno de Milei cerraron 2.436 empresas manufactureras, lo que representa casi el 5% de firmas industriales a nivel nacional. Los rubros más golpeados fueron textil e indumentaria, productos metálicos y muebles, y otras actividades intensivas en mano de obra y con fuerte dependencia del mercado interno.
“La caída en el número de empresas ha sido pronunciada y sostenida, al punto de encaminarse a perforar los mínimos registrados durante la pandemia. No hubo una sola rama en la que se crearan nuevas empresas”, puntualiza el documento.
En cuanto a los despidos, Audemus subrayó que se perdieron 72.955 puestos de trabajo entre 2024 y 2025, es decir el 6% del empleo manufacturero. Las empresas que no cerraron terminaron por optar deshacerse de sueldos y reducir turnos para seguir subsistiendo.
Lo alarmante es que ningún otro país latinoamericano tuvo un número similar al de Argentina. Chile creció 5,2%, Perú 6,5%, Uruguay 3,7% y Brasil 3,5%, mientras que México y Colombia, que sí sufrieron caídas, solo registraron una baja del 0,7% y 0,4%, respectivamente.
“El fenómeno en curso no es latinoamericano: es específicamente argentino. Las empresas que cerraron no reabrirán, el know-how y los equipos se dispersan, y los trabajadores que perdieron sus empleos difícilmente los recuperen en el sector”, cerró Audemus.