Sergio Roldán, abogado de la doctora Jacqueline González, entregó detalles este lunes sobre la denuncia realizada por su cliente contra el Centro Terapéutico La Trinidad por “usurpación de honores”, “ejercicio ilegal de la medicina” y “falsificación o adulteración material de documentos”.
En primer término, Roldán explicó la relación que tenía la doctora González con el establecimiento: “Jacqueline contaba con un espacio en esa clínica terapéutica y empezó a observar algunas cosas, sobre todo su secretaria, porque ella trabaja en diferentes centros, en ciudades cercanas y en otros lugares”.
“La realidad es que su secretaria -que estaba todo el día ahí- veía que un paciente se atendía y de la clínica lo derivaban a otro profesional. En principio no le hacía ruido eso, pero después empezó a ver algunas otras irregularidades y tomó la determinación de hablar con un colega, que le aconsejó que mandara una carta de documento y se fuera” acotó.
A través de este consejo, la Dra. González envió al Centro Terapéutico La Trinidad una carta de documento pidiendo que se abstuvieran de autorizar con su firma digital, luego de tomar conocimiento de que se había hecho otro sello con todos sus datos.
La Trinidad funciona en la calle Dorrego al 2800 y tiene como representante Legal a José Luis Alvarez Ocampo. “Tres o cuatro días antes había hablado con Alvarez Ocampo, le explicó que la situación la tenía bastante preocupada y Alvarez Ocampo no le dio mucha importancia. Después de un cruce de palabras mandó la cara documento y se fue” reveló Roldán.
Esa carta documento no fue el final del problema, sino el comienzo de otro mucho más grande, según explicó el profesional.
“Una vez que se fue, a los pocos días la llamó una médica laboral de Azul diciéndole que ella había hecho un informe negativo por un carnet profesional para un señor con algunas adicciones y le preguntó cómo le había dado el alta a esa persona, que el dueño de la firma no le quería dar el camión. Ahí Jacqueline se enteró de que seguían haciendo certificados con su sello y firma, se indignó y radicó la denuncia que dio origen al allanamiento y demás” reveló Roldán.
En las últimas horas se conoció que la clínica cobraba estos trámites y que “hay psicóloga social que hacía las veces de psicóloga licenciada, que no está habilitada, porque uno puede tener intervención de manera individual con una persona y el otro lo puede hacerlo únicamente en grupos, que es psicólogo social”.
A raíz de esta revelación se realizó otro allanamiento, en Loma Negra, con una profesional que habría recibido pagos por servicios que no estaba habilitada para prestar.
“Los allanamientos en la sede de la calla Dorrego permitieron secuestrar, entre otras cosas, las computadoras donde estaba la firma digital, un sello físico que era otro elemento que utilizaban para atender, y obviamente cobraban y medicaban sin autoridad. Una cuestión bastante delicada” denunció.
El abogado Roldán confió que la Dra. González “estaba bastante ansiosa y a la espera de que secuestraran ese sello y demás cuestiones que eran las que la ponía muy intranquila porque decía ‘andan mi sello, mi firma, dan certificados, están medicando’, que podían traer aparejados en temas mucho más graves”.