La madrugada de Año Nuevo dejó una escena repetida en rutas y calles del país: conos naranjas, agentes de tránsito, soplidos y explicaciones apuradas. En ese marco, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) informó que detectó 96 casos de alcoholemia positiva tras fiscalizar 5.557 vehículos en un operativo federal desplegado en 39 puntos del territorio nacional.
El valor más alto se registró en Zárate, provincia de Buenos Aires, con 2,23 gramos de alcohol por litro de sangre. Además, se labraron 129 actas de infracción y se efectuaron 83 retenciones de licencia.
Excusas y respuestas que llamaron la atención
Más allá de los números, varios controles sumaron escenas llamativas por las explicaciones de los conductores. En uno de los procedimientos, un hombre advirtió antes de soplar: “Me operaron en abril el pulmón y me falta uno, finalmente. Así que estoy como… Tengo, tengo una capacidad reducida”. El test marcó 0,62 g/l.
En otro control, ante la consulta sobre el consumo de alcohol, una conductora respondió: “Sí, un pelisito. Tomamos vino y, y cervecita. Pasa que vengo agitada de que se rompió el brazo y…”. El resultado fue de 0,97 g/l y derivó en la remisión del vehículo y la retención de la licencia.
También hubo lugar para frases resignadas. “Tengo los veinte pejerreyes ahí y ya sé que… Ya está, o sea, dale. Sáquenme el auto que… Ya está”, dijo otro conductor antes del test, que arrojó 1,75 g/l. El acta contravencional llegó de inmediato.
La postal volvió a repetirse: alcohol, volante y una explicación a destiempo frente al número que marca el alcoholímetro.
Fuente: Agencia Dib