Condenado a 18 años de prisión por haber asesinado a tiros en febrero de 2014 a su ex mujer en el Bingo, un militar retirado oriundo de Azul continuará en la cárcel, después de que desde la Cámara Penal fuera rechazado un recurso de apelación para que pudiera gozar de arresto domiciliario o, en subsidio, de salidas transitorias.
Se trata de José Tapia Álvarez de 78 años de edad, quien asesinó a sangre fría Silvia Noemí Marchessi de 53 años en aquel entonces. Actualmente cumple su condena en la Unidad 7 de Azul, en una cárcel de régimen abierto.
Tanto desde la Cámara Penal departamental, como en una primera instancia por parte de Adriana Bianco, la titular del Juzgado de Ejecución Penal 2 perteneciente al Departamento Judicial Azul, las solicitudes de los beneficios que se pretendían para el militar retirado habían terminado siendo rechazadas.
En un principio, a la posibilidad de que José Melitón Tapia Álvarez pudiera gozar de arresto domiciliario o -en subsidio- de acceder a salidas transitorias desde la cárcel de varones de Azul donde sigue privado de la libertad se opuso la Jueza de Ejecución Penal, a través de una resolución que data del pasado 15 de mayo.
Contra dicho pronunciamiento, a la semana siguiente se acudió a la Cámara Penal, donde se presentó un recurso de apelación en busca de que se revocara lo que fuera resuelto en una primera instancia, con el objetivo de lograr también la concesión de algunos de los beneficios mencionados.
Pero semanas atrás, desde la Alzada departamental terminó siendo confirmado lo decidido por la titular del Juzgado de Ejecución Penal 2, que depende del Departamento Judicial Azul y tiene su sede en General Alvear.
En consecuencia, los camaristas Carlos Pagliere (h) y Damián Cini ratificaron de manera unánime la decisión inicial de que el condenado siga en la cárcel.
Si bien la edad que actualmente el autor del asesinato de su ex pareja tiene es un requisito que se adecua a lo que se pretendía, por sí misma esa sola circunstancia no es suficiente para que un penado -como lo es Tapia- pueda gozar de prisión domiciliaria o de salidas transitorias.
Sobre ese aspecto se puso especial relevancia en la resolución más reciente vinculada con su situación. Y a esa circunstancia se adunó que, más allá de sus actuales 78 años, el militar retirado no evidencia ningún problema de salud que haga posible la concesión de algún beneficio que le permita dejar la cárcel donde sigue preso.
El caso
Según quedó demostrado en un juicio con jurados realizado en el Palacio de Justicia local -y cuya pena para José Tapia Álvarez, se anunciara el 14 de diciembre de 2015- durante las primeras horas del 11 de febrero de 2014 había cometido el crimen por el que sigue encarcelado.
Alrededor de las tres de aquel día, el otrora militar asesinó a balazos a su ex concubina, tras viajar desde Azul a Olavarría y esperarla en el playón de estacionamiento de la casa de juegos para, prácticamente, ejecutarla de varios disparos.
El hecho se produjo cuando la víctima se encontraba en el asiento del acompañante del auto en el que, con un hombre, había llegado al Bingo.
A través de versiones de testigos escuchadas en el debate, se refirió que -en la previa de que asesinara a la madre de cuatro de los diez hijos que el militar retirado, producto de tres relaciones distintas, tiene- estando en Azul había recibido un llamado telefónico donde una voz anónima le decía que era "un viejo cornudo" y que su mujer estaba con otro en el Bingo de Olavarría.
Instantes después, el hombre viajó hasta la vecina ciudad en su camioneta, portando sin autorización un revólver calibre 38 que le pertenecía al padre de la víctima.
Una vez que llegó al estacionamiento de la casa de juegos, Tapia Álvarez aguardó dentro de la camioneta a que su ex pareja saliera del Bingo.
En ese entonces a la mujer la acompañaba un azuleño identificado en la investigación penal como Gastón Urruti, quien después declararía durante el debate y contaría que en ese entonces estaba comenzando una relación con la ex pareja del militar retirado.
Ese día Urruti y la víctima de este crimen se movilizaban en un Renault Megáne. Y una vez que ambos estaban en el interior de ese auto, Tapia Álvarez se hizo presente ante ellos, rompió el vidrio de la puerta delantera del rodado del lado del acompañante y mató a su ex concubina de tres disparos, los cuales efectuó desde una muy corta distancia.
Dos de esos balazos dieron en el pecho de la mujer y acabaron inmediatamente con su vida. Y un tercer disparo, con orificio de salida localizado en uno de los costados del cuerpo de la víctima, posteriormente -teniendo en cuenta la trayectoria que desarrolló- impactó también en Urruti, provocándole una lesión de carácter leve.
Después de cometido el crimen, inmediatamente el militar retirado volvió a Azul y fue hasta la casa de una de sus hijas, desde donde un yerno suyo lo acompañó a la Seccional Primera.
Al presentarse en la comisaría local confesó haber sido el autor del asesinato y entregó a los policías que lo terminaron aprehendiendo el arma de fuego que había utilizado para matar a la mujer.
Fuente: Diario El Tiempo
