En época de pandemia, las requisas en las Unidades Penales del Complejo Penitenciario Centro zona Sur se han adaptado a los nuevos protocolos de sanidad para evitar la propagación del Covid-19.
En ese sentido, los guardiacárceles que reciben las mercaderías que acercan o envían los familiares de los detenidos someten a un proceso de desinfección a esos elementos al rociar con pulverizadores soluciones de agua con cloro o lavandina.
Luego, al llegar los alimentos a los pabellones, los propios privados de libertad realizan un procedimiento similar con el fin de eliminar las posibilidades de que ingrese el virus del COVID-19 al sector penal.
“Con el compromiso de siempre, los agentes han redoblado sus fuerzas haciendo hincapié en la prevención, recepción y logística” dijo el director de la Unidad 38, Inspector Mayor Mauricio Castro. Con 14 agentes en diferentes turnos, el grupo de requisa de la U38 tiene en sus funciones la tarea de oficiar de nexo con el afuera a través de la recepción y entrega de mercaderías a los privados de la libertad.
“Es un trabajo muy delicado, que requiere compromiso porque estamos pensando en que se entregue la mercadería y a su vez nos estamos cuidando entre todos, respetando el protocolo sanitario emanado por la Dirección del establecimiento” contó Samuel Molina, jefe del Grupo de Requisa.
Es viable recordar que desde que se declaró el aislamiento social y preventivo el 20 de marzo o la llamada cuarentena, quedaron totalmente suspendidas las visitas de los familiares a los privados de la libertad que a su vez para cuidarse y cuidar a los suyos han decidido respetar esta medida.
