La olavarriense Gloria Arrúa llegó hace seis años a la ciudad de Laprida, con sus cinco pequeños hijos en busca de alguna oportunidad y para “dejar de vivir debajo de un puente” comienza la crónica dada a conocer por la periodista Gabriela Cerioli del medio nacional Telefe Noticias.
En la vecina localidad ni siquiera encontró una vivienda digna. Junto a su pareja -quien le dio su apellido al menor de los hijos de Gloria pese a no ser el papá- se instaló en un precario espacio conocido por los vecinos como “perrera”, un sitio que no se parecía en nada a la casa que ella necesitaba para su familia.
No tenía luz ni agua. Además, era muy pequeño
El Servicio Social local intervino ante sus carencias y su caso se judicializó. Los cuatro hijos mayores están desde hace cuatro años en un hogar de menores.
Allí reciben techo, una cama, ropa, comida y útiles escolares para ir a la escuela cada mañana. Los encargados del hogar los llevan también a un centro complementario por la tarde. Pero los hermanitos –Brisa, de 12 años; Cintia, de 11; Maximiliano, de 10 y Matías, de 8- se crían sin el amor de su mamá. Una mamá que los ama pero que no tiene los recursos mínimos para su crianza.
Mientras tanto, para Gloria dispusieron de un acompañante, una asistente social “que en menos de una semana determinó que no podía ser madre, condición de la que fue alejada aún más cuando en febrero el Juzgado de Familia le impidió el contacto con sus pequeños a través de una medida de restricción y, hace seis meses, los incluyó en el registro de adopción”.
Como no le permiten acerque a sus hijos, ella se las rebusca para trepar a los paredones de la escuela y desde allí los observa cuando salen al patio
Este año Gloria, de 34 años, asiste a clases para terminar el ciclo primario que tenía inconcluso. Su objetivo es conseguir un trabajo y una vivienda digna para poder recuperar a sus hijos. Mientras tanto, vive en una casilla de chapa, techo "podrido" y piso de tierra que le prestaron en la estación de tren.
"Lo único que quiero es recuperar a mis nenes", repite varias veces a lo largo de la entrevista.
Sin embargo, los tiempos se acortan y mientras su desesperación ante la inminente pérdida crece, sus energías se diluyen. La Justicia, que suele tener plazos generosos en cualquier fuero, cuando se trata de adopciones, es bastante expeditiva.
Fuente: Telefe Noticias
