--------
Fotos: Mariano Valentini / infoeme
El revolucionario del fútbol olavarriense, así lo definió a Gustavo Romanello gente que conoce mucho de fútbol y del torneo Argentino B. Su trabajo, sus esquemas, su forma de dirigirse a los jugadores y periodistas han dejado una huella imborrable en la historia futbolística de Olavarría.
Llegó a este “Carbonero†allá por fines de diciembre, cuando nadie conocía qué méritos había conseguido para ganarse la posibilidad de dirigir un necesitado equipo de la cuarta categoría del fútbol argentino.
Las primeras palabras en su estadío en la Cuidad fueron “voy a jugar los playoffsâ€, algo que muchos creían imposible pero lo cierto es que su objetivo se convirtió en realidad. Este lunes, en el “Domingo Colasurdoâ€, la emoción invadió a gran parte del pueblo de Ferro cuando Romanello hacía su partida.
“Obviamente que las despedidas a mi no me gustan mucho, el fútbol da tantas vueltas que uno termina juntándose con la misma gente por lo que ha sembrado. Si lo despiden de esta forma es porque algo hemos hecho bienâ€, comentó Romanello a infoeme.com antes del agasajo.
El balance del entrenador nicoleño fue contundente: “En este torneo nos salió todo redondo, si bien todavía estamos con la bronca lógica de perder el pase al pentagonal, desde un primer momento se logró mantener el grupo, variamos en la cantidad de jugadores y lo importante es que no haya pasado en vano mi paso por Ferroâ€.
Romanello rompió con el mito que para hacer una buena campaña hay que contratar técnico que conozcan la categoría. En su arribo a Olavarría muchos subestimaron al entrenador carbonero.
“No siento que le haya tapado la boca a nadie. Soy un entrenador joven y hay cosas en el común de la gente que cree que las cosas no pueden salir bien, pero uno sabe como es, hay cosas que sabemos manejar bien y supimos mirar para otro lado cuando empezaron las críticasâ€, comentó el técnico.
Ante la consulta para saber si verdaderamente estaba convencido desde un primer momento sobre la chance de pelear arriba en el grupo, dijo “Al principio era psicología o “chamuyo†(risas), pero era la verdad. En el comienzo uno dudaba porque no se veía una respuesta positiva en los entrenamientos, pero los refuerzos ayudaron mucho y el click lo dimos con Alianza Lima. Además, todo se empezó a ratificar con la victoria ante Alvarado en Mar del Plata porque si perdíamos todo hubiera sido diferenteâ€.
“Ojala que mi paso deje alguna marca. Los cimientos de mis trabajos pasan justamente por eso, por el trabajo. Uno trabaja en todos los aspectos. En lo personal me gusta dejarle algo a los jugadores y en los clubes, lo mismo. Si mañana viene otro técnico y quiere jugar con línea de tres, sepan como es y así con cada uno de los planteosâ€, expresó Romanello.
Con semejante despedida, un cree que sería muy difícil no volver a ver en algún tiempo al técnico nuevamente sentado en el banco del carbonero. “Esto es un hasta luego. Uno se despide cuando `se va para arriba´. Hoy estoy en Ferro por José Luis Aguirre, hacía ocho años que no lo veía pero yo lo conocía en Venezuela, nos reencontramos y terminó en estoâ€, dijo el homenajeado.
¿Planes para el futuro? “Ahora se viene el descanso con la familia. Tengo varias propuestas, en Bolivia me conocen y si quisiera tengo la suerte de tener trabajo, son cosas interesantes pero estoy un poco saturado. El Ciclón de Tarija es bien interesante por la hinchada y que siempre quiere ascender, si agarro ahí sería muy bueno. Hoy hay un inversor que quiere gente de afuera y si Enrique De la Vega y Francisco Franciscovich quieren los llevo a trabajar conmigoâ€, cerró la nota con la idea de continuar trabajando este cuerpo técnico.
Se fue Gustavo Romanello, pero en su valija se llevará muy buenos recuerdos que no sólo tienen que ver con los puntos logrados con Ferro, sino con las lágrimas que derramaron los carboneros en su despedida, invadidos de emoción y con la certeza que esta historia no tiene punto final, sino que se cerrará con punto suspensivos y un hasta luego…