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Se desarrolló la tercer audiencia del juicio oral por el “Doble homicidio agravado†de Carlos Claudio Bruccieri y Rubén Spaltro ocurrido en abril de 2004 en Rivadavia al 4400 de Olavarría, en el Tribunal en lo Criminal Oral Número 1 de Azul que integran los doctores Martín Céspedes, Pablo Borghi y Joaquín Duba.
Se oyeron los últimos cuatro testimonios: un policía que aportó datos sobre la investigación del caso, vecinos del lugar del hecho que hicieron declaraciones sobre los primeros momentos posteriores al doble crimen y un hombre que fue implicado en el caso a raíz de escuchas telefónicas, vinculado a Sergio Fernando “Manco†Aíta -asesinado el 25 de octubre de 2004- y quien estuvo acusado en la causa como instigador de los homicidios. Este último testigo mostró contradicciones en su declaración a medida que las partes repreguntaban sobre su relación con Aíta, lo que determinó que los jueces del tribunal lo reprendieran para recordarle que estaba “bajo juramentoâ€.
Cabe aclarar que más personas, mencionadas por distintos testigos como partícipes o encubridores del hecho, fueron citados para prestar declaración en el proceso y no asistieron, con lo que la fiscalía y el particular damnificado desistieron de sus testimonios.
La causa tiene un único imputado, Alejandro Leta, quien cuenta con la defensa de Rodrigo Cuellar Aliaga. Actúa como fiscal Luis Arbío y la doctora Elda Donatelli es particular damnificada en representación de Beatriz Lemos y Rubén Spaltro.
En la mañana del jueves, las declaraciones comenzaron a las 9:00. Con el testimonio del policía Gustavo Alveza se pudo saber cómo fue que las fuerzas de seguridad llegaron hasta los supuestos asesinos. Según contó el oficial, él en persona fue quien tomó contacto con Paulino Ponce, suegro de Juan Daniel Momeño y uno de los que inicialmente fue acusado de haber participado del asesinato de Bruccieri y Spaltro.
El testigo relató que, luego de haber recibido una llamada anónima, se dirigió junto a un móvil a un camino vecinal que conduce a Paula, donde podrían estar las armas supuestamente utilizadas en este caso. Allí encontraron efectivamente, señaladas por una media colgada en el alambrado, una escopeta doble caño, un revólver marca Magnum y una pistola nueve milímetros. Alveza declaró que, según Ponce, Juan Daniel Momeño, José Luis Salvareschi y Leta habían volcado en la ruta y “salieron corriendo para escaparse de la policíaâ€.
Dora Elena Eschebeste, vecina del lugar del hecho, ingresó posteriormente al recinto para dar su testimonio. Contó que ese día regresaba de realizar compras con su pequeña hija. Cuando ambas iban doblando la esquina de Rivadavia y Fassina, vieron humo y a dos hombres subirse a un auto “blanco o cremitaâ€. Consultada por el tribunal, la testigo afirmó haber visto subir a uno de los sujetos en el asiento de adelante y otro en el de atrás. Al alejarse a toda velocidad, según manifestó, “el auto hizo un gran estruendo cuando se tragó la cunetaâ€.
El tercer testigo de la jornada fue el vecino Ramiro José Fernández, un joven que, luego de escuchar varios disparos, salió de su casa para ver qué había ocurrido. Allí, según afirmó, encontró los cuerpos tirados. Aseguró haber escuchado más de diez disparos.
Luego de desistir de uno de los testigos citados para esta audiencia, llegó el turno de la última persona en brindar su declaración. El mecánico Mario Boivin tuvo que responder por una llamada que habría mantenido, según el entrecruzamiento de teléfonos, con Sergio Fernando “Manco†Aíta. En la misma Aíta le pedía “si podía ir a buscar a los chicos, que estaban tirados en la rutaâ€. Según sus dichos ante el Tribunal, “pensé que se habían mandando una cagada menor, un robo en alguna estanciaâ€. Pero horas más tarde leyó en el periódico local lo que había sucedido en el polirrubro de la calle Rivadavia.
Boivín dijo no haber accedido al pedido de Aíta, por considerarlo “desubicado†por la hora: según el testigo la llamada fue después de las 2 de la mañana. Su testimonio, a entender del tribunal, tuvo “inconsistencias y contradiccionesâ€, lo que llevó al doctor Borghi a recordarle “que estaba bajo juramentoâ€. Es importante aclarar que Boivín fue arrestado por encubrimiento agravado en el marco del doble homicidio, pero en 2007 el juez de Garantías Antonio Saladino lo sobreseyó.
La relación del último testigo con el acusado y con Sergio “Manco†Aíta fue motivo de una batería de preguntas por parte del tribunal. A medida que las autoridades le mostraban las conversaciones telefónicas desgrabadas, el testigo se contradecía aún más, lo que le valió la reiteración por parte del presidente del tribunal, el doctor Céspedes, sobre su “declaración bajo juramentoâ€. Al finalizar su testimonio reconoció tener contacto con Aíta, ya que había colaborado para la búsqueda de un local en Olavarría para la instalación de un cabaret. Aún así, dijo no reconocer a Leta personalmente.
Terminada la recepción de la prueba, tanto la fiscalía y el particular damnificado, como la defensa, desistieron de algunos testigos. El Tribunal dio por finalizada la jornada, convocando a la lectura de los alegatos para este viernes a las 8.30.