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Texto: Marcelo Oliván / Cronista: Jorge Scottón / Fotos: Sebastián Fuhr / Exclusivo infoeme.com
La laguna de Blanca Chica, adquirida en 2005 por el grupo Pol-Ka por su potencial turístico, dejó de ser el vergel que atrajo a miles de pescadores y visitantes por años: este domingo amaneció con el más crudo golpe de la seca, y los dos metros que le faltan de profundidad ya impactaron en una mortandad masiva de pejerreyes.
En exclusiva, infoeme.com y el programa “En Línea” (FM 90) fueron al lugar en la tarde del lunes para encontrar un panorama desolador: el espejo de agua de la que fue la quinta de los padres de Alfredo Fortabat está irreconocible, estacado y seco, con toneladas de peces muertos en su perímetro, sobre todo del lado Noroeste, amontonados por el último viento del Sur.
Para los presentes, incluso los puesteros que trabajan en el predio privado, es imposible contar la cantidad de animales muertos. El domingo a la mañana vieron la escena y la encararon con resignación: no pueden hacer nada, porque la sequía que le fue sacando el agua a la laguna es implacable.
Además del olor penetrante, inquieta en el lugar la distancia que el curso de agua tiene con el borde habitual: son no menos de 10 metros, donde han quedado varados botes y canoas, alguno de ellos con el ancla clavada en el pasto.
Lo que la sequía deja a la vista contradice, paradójicamente, lo que se cree de su capacidad de producción ictícola: habitualmente se dice que Blanca Chica es una laguna de pejerreyes chicos, y en realidad los ejemplares que quedaron en la costa son en muchos casos verdaderos “matungos” de gran porte.
Contra ello, no hay bagres a la vista. Probablemente porque la especie tiene la capacidad de achatarse en el barro, su capacidad para sobrevivir en las actuales condiciones de bajo nivel y alta temperatura sean superiores.
Con todo, no hay garantías de que si no llueve (al menos más que el lunes a la noche) alguna especie pueda sobrevivir.
Los puesteros y la gente del lugar con la que conversaron los cronistas de infoeme.com y FM 90 coinciden en que no hay antecedentes de un caso similar desde 1974, cuando otra sequía evaporó casi por completo la laguna. Este lunes, de las 160 hectáreas de superficie habitual, el espejo de agua el total apenas llegaba a la mitad.
Solamente las imágenes (fotos y videos) permiten hacerse un panorama real de la situación. Al recorrer los bordes de la laguna, los peces se apilan durante centenares de metros, algunos en el borde seco y otros dentro del agua, amontonados en largos islotes blancos y plateados, con las aletas laterales asomando.
Dentro de la laguna se perciben montañas de peces muertos, y al mirar buscando el espejo de agua libre apenas se cuentan unos cuantos metros. Los baqueanos que han vadeado Blanca Chica se encuentran que en ningún lugar el nivel pasa el pecho de caballo, al menos por lo que pudieron recorrer sin que los vasos del animal se trabaran en el fondo de barro.
El otro dato que impresiona es el de los animales que van a beber al lugar. Con la sequía, Blanca Chica va quedando como uno de los últimos espejos de agua para vacas y aves.
Ahora, con la mortandad y la descomposición de los peces, no se sabe hasta cuándo servirá como bebedero, pero el lunes la concentración de aves era notable. Incluso de aquellas que, como el chajá, no suele andar en grupo: ante la falta de agua hasta esta especie estaba en enormes bandadas cerca del espejo, junto a biguás y flamencos, todos muy cerca.
Hasta el momento no se conocen medidas oficiales sobre el hecho. En Lobos, donde ocurrió un fenómeno similar, pero de menores dimensiones, los peces fueron retirados de inmediato.
Más allá de las palabras y los testimonios, las fotografías tomadas por Sebastián Fuhr hablan por sí solas. A lo largo de la mañana del martes, infoeme.com ampliará el material gráfico para sus lectores.
Video: Si su equipo no reproduce las imágenes, intente con un doble click rápido y véalo directamente en You Tube, con visión ampliada y alta resolución.