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La Bersuit Vergarabat dio esta tarde en Racing un show con altibajos de sonido pero con mucha potencia escénica, y que se quedó cerca de ser una fiesta porque la banda desapareció del escenario sin volver para los bises de rigor.
En verdad, todo el show tuvo infinidad de aditamentos, con componentes artísticos y hasta políticos que en este caso dieron más tela para cortar que la habitual en un recital de rock: hubo consignas para todos los gustos, reparto de volantes contra el Ejecutivo, inconvenientes por un sorpresivo corte de energía para “reparaciones? (no hubo agua durante horas), un discurso de la banda más duro que el anunciado y hasta arengas contra Helios Eseverri cuando la Bersuit no quiso volver por más que la reclamaban desde los cuatro costados.
El show de esta tarde quedó compartimentado en fases de horas o minutos. Empezó a las 14:00 con los primeros acordes de las bandas soportes. A la hora empezaron los problemas: un corte de energía en la red de Coopelectric “por reparaciones?, sin aviso previo, dejó al tendido adicional de canillas armado sobre el paredón que da a Cerrito sin agua. Y la tarde al calor se hizo larga para los pibes.
La banda arrancó más que puntual: 17:55, minutos antes de lo previsto y con sol de frente, ante unas 6.000 personas mientras el grueso seguía entrando por la explanada de Cerrito y Sarmiento. Un dato en este punto, que las cuestiones musicales hicieron olvidar más tarde: el ingreso fue impecable (lo mismo que la salida) sin un solo incidente, fluido y seguro en el cacheo y en la habilitación.
Pero adentro al minuto de tocar el sonido de la Bersuit mostró fallas. El primer tema fue “El astronauta y la bruja?, un tema que va de mayor a menor, y por eso mismo dejó en evidencia que la potencia de energía no podía resolver la demanda de sonido total. Tres temas pasó así el grupo, con más agudos que graves, aunque probablemente el 80 por ciento de la audiencia no notara el desperfecto.
Ese problema trajo otro: cuando el sonido por fin se incrementó, la torre izquierda de baffles crujió como si estuviera rota y así siguió hasta que el sonido fue bajado de nuevo.
Pero salvo eso la banda copó Racing de cabo a rabo. A las 18:30 en el lugar estaba casi todo el público que seguiría el show, que al final llegó a casi 7.000 personas. Bersuit pasó por varios trabajos a lo largo del show y nunca bajó el rendimiento.
En el campo, la fiesta durante largos pasajes fue de alta intensidad y nunca hubo incidentes entre los asistentes. A la hora y diez minutos de show, Gustavo “El Pelado? Cordera hizo un parate para “que vayan todos a tomar agua, que nosotros no nos vamos?.
Efectivamente, luego de una pausa de diez minutos el grupo retornó al escenario. Pero más tarde, cuando saludaron en la retirada final, no volvieron para hacer repeticiones.
Desde lo político, la Bersuit hizo temas más duros que los que había anunciado. Por ejemplo, enfatizaron la clásica arenga anti-menemista “Se?or Cobranza? y al repasar “La argentinidad al palo?, en la enumeración de avivadas y corruptelas criollas Cordera incluyó una frase preparada para la ocasión: “en la ciudad del cemento hay mucha gente sin techo?, dijo en una mención que sonó sobreactuada pero fue respondida con aplausos.
La banda alternó momentos de solidez con otros donde sonó efectiva. Por momentos, la parte de la cancha más cercana al escenario bailó en el aire, y el piso del estadio tembló. Tal vez pudo hacer falta el volumen que los equipos no podían dar pero a la mayor parte le bastó para pasar una tarde con demasiado calor pero con un show único por su potencia en vivo.
La Bersuit dejó poco de su discografía sin recorrer. Abordaron tres temas del album “Libertinaje?, de 1998 (“Se?or Cobranza?, “Murguita del Sur? y “Yo tomo?), “Y punto? de 1992 (“Venganza de los muertos pobres?, “Tuyú?), “Don Leopardo? de 1996 (“Mi caramelo?), de “Hijos del Culo? de 2000 (“El viejo de arriba?), de “La argentinidad al palo? de 2004 (“La soledad?), de “De la cabeza? de 2002 (“Un pacto? y “Perro amor explota? y de “Testosterona? de 2005 (“En la ribera?, “Esperando el impacto?, “Sencillamente?).
La ocasión de escuchar a la banda en vivo no era menor: el lunes tocan en el Sur y luego entran en un parate por grabaciones sin fecha de retorno al escenario, salvo un recital en River Plate en abril. Y nada más en todo 2007.
A las 19:40 la banda venían en plena subida climática y estaba todo dado para un cierre con bises, tres o cuatro, y fiesta total. De hecho la Bersuit se retiró saludando pero como siempre sucede en estos casos nadie le creyó y todos se quedaron en sus lugares esperando un poco más.
Pero la banda no volvía y cuando los técnicos desmontaron los dos primeros micrófonos la silbatina no se hizo esperar y el embate fue directo para el Intendente: “Eseverri botón...?, se cantó como descarga para sacarle el golpe a la banda y dirigirlo al organizador. Todo duró muy poco y en minutos miles de pibes se encaminaron a la salida.
?Qué quedó en pie tras el show? Réditos políticos probablementes nulos, y tampoco desfavorables. Más bien neutros.
Lo que sí fue favorable fue el saldo operativo. La entrada y la salidas fueron impecables, no hubo un solo roce entre asistentes o con la policía (al menos a la vista), y la fluidez y rapidez del acceso parecieron las de un recital en un pub para veinte personas y no las de un evento en un estadio con miles de asistentes. Si el show de la Bersuit era un testeo para medir las capacidades y respuestas de la plaza, la nota es más que alentadora.