En medio del conflicto desatado entre el Gobierno nacional y las entidades del campo por las modificaciones en las retenciones, el director ejecutivo de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), Santiago Montoya, salió a reclamar que se actualice el valor del impuesto Inmobiliario Rural por considerar que lo que se cobra actualmente “constituye una broma”.
“Desde mi perspectiva, al campo tendríamos que haberle aumentado el Inmobiliario Rural hace mucho, hace poco y ahora”, disparó Montoya. Además, el recaudador dijo que es “vergonzosamente bajo el nivel de presión tributaria” en ese impuesto y hasta lo calificó de “broma”, insistiendo en la necesidad de aumentar considerablemente la presión tributaria sobre el sector rural.
Al exponer sobre su gestión ante un grupo de editores de diarios del interior bonaerense, el funcionario recordó que en más de una oportunidad, durante la administración de Felipe Solá, intentaron hacer una modificación seria y profunda de ese gravamen, pero no tuvieron el consenso necesario.
“Si me pregunta a mí, yo la hubiera hecho (la modificación) antes de ayer, y si no la hubiese podido hacer antes de ayer la hubiese hecho ayer, la estaría haciendo ahora y si no la trataría de hacer mañana”, sostuvo el titular de ARBA, y se lamentó por no ser él quien lo decida.
Montoya mantiene una relación tirante con algunos sectores del campo luego de que a principios de febrero pasado salió a denunciar públicamente que el nivel de evasión de los productores rurales en el pago del impuesto a los Ingresos Brutos se ubica en los niveles más elevados de la Provincia. Estaría por encima del 35% de incumplimiento.
En aquella oportunidad, Montoya denunció que al menos dos tercios de los productores de trigo, maíz, sorgo y girasol no presentaban la declaración jurada para el pago del impuesto a los Ingresos Brutos. Esta ofensiva le valió una dura réplica del campo (ver aparte).
Respecto de la necesidad de actualizar el Inmobiliario Rural, el recaudador acotó que “éstas son cuestiones políticas que no dependen de ARBA. Y para hacer algún cambio, el gobernador necesita que haya leyes y que salgan por consenso”, sostuvo para agregar que “lo que pagan ahora son alrededor de 12 pesos por hectárea por año. Un peso por hectárea.
La verdad que es vergonzosamente bajo el nivel de presión tributaria en el Rural”, sentenció.
Según explicó el titular de Arba, el patrimonio inmobiliario urbano de la provincia de Buenos Aires es de $ 4.000 millones, y se paga $ 950 millones del impuesto Inmobiliario Urbano. Es decir, casi un 25%. En cambio, por el impuesto Inmobiliario Rural se abona unos $ 300 millones y el patrimonio inmobiliario rural es casi la mitad del urbano, cerca de $ 2.000 millones. Esto es un 15%.
Eso no es todo. Al respecto, el funcionario que continúa al frente de la remozada dirección provincial de Rentas se preguntó: “¿Por qué no es la mitad del urbano por lo menos? Deberíamos haber encontrado consenso para avanzar en esa situación”, finalizó con tono de reclamo hacia la clase política bonaerense.
Fuente: Hoy
