El sábado 7 de julio llegará por primera vez a Olavarría la banda de culto más grande del rock argentino: Massacre presentará en vivo las canciones de Ringo (2011), su último y elogiado disco.
El concierto comenzará a las 23 y se consumará en el escenario de La Gaviota Bar, Coronel Suárez 2278, un lugar que permitirá al público ver el concierto casi desde arriba del escenario. Un lujo para cualquier persona que guste de los conciertos de alta intensidad.
Las entradas anticipadas están disponibles en la disquería Collins (Necochea 2831, Olavarría) y en skateshop Handsfree (avenida 25 de Mayo 665, Azul). Una de las bandas que abrirá el escenario el sábado 7 de julio será Plasmania.
Massacre es el ilustre resultado de una trayectoria noble construida con canciones preciosas, varios discos infaltables en la discografía de cualquier melómano argentino, conciertos súper flasheros, y la dignidad de no hacer música buscando convertirse en una moneda de cambio para la industria cultural. Si hay algo que siempre supo hacer Massacre fue grabar los mejores discos posibles siguiendo el gusto de la banda, y no buscando complacer al público o al periodismo. Y así cimentaron a una de las discografías más respetables del rock vernáculo.
Una biografía de Massacre
Los inicios de Massacre se remontan a 1986, poco antes de que se produzca el debut discográfico de la banda con un maxi en vinilo, de cuatro temas, bajo el nombre Massacre Palestina (1988). Ese primer single fue producto de una “indemnizaciónâ€: “Hicimos un recital que se fraguó porque, en ese momento, a mediados de los ‘ 80, se armaba quilombo entre punks, skaters, heavys. No hicimos ese recital y el dueño del boliche nos “pagó†con horas en un estudio de Ramos Mejía. Grabamos seis temas y un productor, Chucho Fasanelli, trasformó ese demo en un disco que hoy es objeto de culto y vale cientos de dólares†comenta Wallas.
Al poco tiempo el cantante original, Richard, se alejó de la banda y Wallas pasó de la guitarra a la voz cantante. Así llegó el primer LP, Sol lucet omnibus (1993), prólogo de un gran momento de popularidad, al punto que fueron invitados para telonear a The Ramones en el estadio Obras. También por ese momento participaron del Festival de Rock en el penal de Olmos, evento que quedó registrado en el disco “Radio Olmos†y que obtuvo una amplia repercusión.
A comienzos de 1994 la banda dejó el sello independiente Tommy Gun para firmar contrato con Iguana Records, una división de BMG Argentina. Así publicaron Galería desesperanza (1994), un álbum conceptual dividido en tres partes. El disco les permitiría llegar al gran público con canciones que rozaban el hardcore psicodélico. En agosto de 1995 participaron de un emblemático show bautizado “Nuevo Rock Argentinoâ€, desarrollado en el Estadio de Obras y donde también tocaron Peligrosos Gorriones, Los Brujos y Babasónicos, las bandas que estaban renovando con estética y contenido la manera de hacer rock en este país.
A comienzos de 1996 lanzaron un EP doble titulado L´alma occulta, grabado en Londres, y antes de fin de año llegó Juguetes para olvidar, producido por Flavio Cianciarullo, bajista de Los Fabulosos Cadillacs.
Para Aerial (1998) Federico se sumó en la guitarra acústica y Luciano reemplazó al Topo en el bajo. Esta placa fue grabada para el sello Sum Records y “Te leo al revés†fue el tema elegido como corte de difusión. Tras varios años sin novedades, lanzaron 12 nuevas patologías (2003), una edición limitada donde se podían ver algunos cambios en la formación del grupo.
En 2005 la banda firmaría contrato con Pop Art, y entraría en una nueva etapa marcada por la efectividad y el alto impacto de sus producciones. Ese año publicaron Diferentes maneras, un disco en vivo donde se puede percibir la solidez de las canciones con la que la banda construyó su itinerario musical. Además empezaron a ser convocados sistemáticamente en todo festival de rock con bandas internacionales, lo que les hizo ganar oficio y presencia mediática.
Y en noviembre de 2007 llegaría su disco consagración, El mamut, una placa producida por Juanchi Baleirón, grabada en los estudios El Pie y que significó una paso adelante en popularidad, y un gran reconocimiento del periodismo especializado y de la industria musical. Algunas de las canciones que obtuvieron difusión en esa placa fueron “La octava maravillaâ€, “La reina de Marteâ€, “Divoricioâ€, “Vienen zombies†y “La epidemiaâ€. Y el resultado fue la llegada a los grandes escenarios consagratorios del rock argentino, el Luna Park y Obras, donde todavía no habían tenido la oportunidad de ser el número central.
Finalmente a fines del año pasado llegó a las disquerías Ringo, también producido por Bailerón y que reconfirmó a Massacre como una de las bandas grandes más efectivas del rock argentino. “Tengo capturaâ€, y “Tanto amor†fueron las canciones seleccionadas como cortes de difusión.
Plasmania
Uno de los proyectos más estables y fructíferos del rock nuevo olavarriense es Plasmania, un trío conformado por Santiago Bongiorno (bajo y voz), y los hermanos Germán y Román Godoy Guerrero (guitarra y coros, y batería). Las canciones de Plasmania recorren desde una mirada peculiar géneros dispersos en tiempo y lugar: se pueden intuir paisajes psicodélicos de la escuela spinettosa de los ´70, algunas bases que evocan al techno pop de los ´80, reverberancias del brit pop de los `90, y destellos estéticos de la carrera solista de Cerati de la década pasada.
El resultado de un itinerario por salas de ensayo, escenarios y estudios de grabación es un sonido creativo, personal, elaborado y preciso en sus composiciones. Desde 2008 concretaron presentaciones en pubs de Olavarría, Azul y Capital Federal, y lograron plasmar conciertos intachables desde lo sonoro, lo técnico y lo estético. Además compartieron escenario con SanCamaleón en un par de oportunidades, y varios grupos locales.
En Semana Santa sacaron a la luz su disco debut, titulado Siempre volveré para salvar el universo, cuya producción fue obra de Gaspar Om (miembro de Los Umbanda), y los registros se hicieron en los estudios Suite Manliva de Olavarría. La esmerada gráfica del trabajo fue compuesta por Sebastián Magallanes y fue presentado con un concierto de alta gama en el Centro Cultural San José que incluyó sonido, luces y visuales de nivel profesional.
Sobre la grabación del disco comentaron que “Fueron dos años de grabación. Arrancamos en demeando en Habemus Bar en 2008, y desde entonces pensábamos en un disco bueno, bien hecho. Fuimos a los mejores estudios posibles, pero básicamente pusimos amor y responsabilidad por lo que hacemosâ€.
Las canciones fueron compuestas por los tres músicos: “Uno trae la idea y a partir de ahí vamos modificando el tema. Componemos desde nuestro instrumento, así que vamos haciendo los arreglos con una propuesta libre, aunque generalmente Germán es quien compone las letrasâ€.
“¿Por qué Plasmania? Buscamos una palabra sonara bien y fuera memorable. No parece tener ningún significado concreto. Plasmania es un momento de bienestar, o un lugar donde sentirte bien, como una ciudad donde estás en paz, tranquiloâ€.
