Lucas contó un cuento de hadas en primera persona

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar

El cuento de hadas que tiene como protagonista a Lucas Janson tuvo el domingo en la cancha un final feliz; pero al mismo tiempo en La Bombonera comenzó a escribirse la introducción de otra historia cuyo nudo y desenlace son tan esperanzadores como insospechables.

El pequeño de un talento distintivo, que arrancó en Embajadores como el “hermanito menor de los dos Janson que juegan en Ferro” tuvo un lunes agitado. Acosado por los medios y absorto por el eco que tiene en Olavarría su debut en la primera división de Tigre, a los 17 años, nada menos que en la cancha de Boca.

La llamada lo sorprendió en la casa que comparte con otros tres chicos olavarrienses (Fidel, Santiago y Agustín). “¿Cómo es el día después? Y…con muchas llamadas, muchos mensajes y sorprendido por lo que se generó en Olavarría con mi debut en Primera. Me pone recontento el apoyo que percibo de la gente de allá” agradeció.

Lucas apareció en Primera a la edad que en algunos países los futbolísticas aún se están formando, y a un puñado de meses de cambiar la cancha de Embajadores por Victoria. “Me pasaron las cosas muy rápido; yo pensé que para esto iban a tener que pasar unos cuantos años más. Lo soñaba, pero se dio por suerte y en la cancha de Boca, que es un espectáculo, y donde todos los pibes quieren jugar ahí algún día” señaló.

La noche del sábado permitió más horas de sueño de lo imaginable: “Dormí tranquilo, porque siempre pensé que iba a ser el número 19 y quedar fuera del banco. Antes del partido me llamó el Vasco (Arruabarrena) para decirme que iba al banco y lo primero que hice fue avisarle a mi familia; fue una alegría inmensa”.

“Viví una sensación rara -confesó-; me pasaron muchas cosas por la cabeza; imaginaba cómo iba a hacer las cosas si me tocaba entrar. Obvio que uno siempre me imagina jugar en la cancha de Boca, pero cuando el Vasco me dijo, reconozco que me cagué un poquito, je”.

En la cancha, desde la primera pelota que tocó, el cagazo no se notó para nada. “En realidad la corrida hasta donde estaba el banco fue brava; me temblaron las piernas, estaba ansioso, nervioso, pero una vez que entré me solté y creo que anduve más o menos bien. El Vasco me dijo antes de entrar que encare, que haga lo mismo que venía haciendo, y que agarre confianza con la pelota” contó.

Adentro fue como se vio desde afuera: mucho respeto de parte de los jugadores de Boca. “Me trataron muy bien; a mí sólo me interesaba buscar la pelota; los jugadores de Boca me trataron muy bien, y Franco Sosa me felicitó después del partido. Se ve que es una gran persona; en una jugada fuimos los dos abajo, me dio la mano para levantarme y me dijo que siga así” reveló Lucas.

En algún momento se le cruzó por la cabeza cambiar la camiseta con algún grosso de los que estaba enfrente, pero en este momento de tanta temperatura emocional mantuvo la mente fría. “Lo pensé, pero después preferí quedarme con la camiseta del debut, que la voy a llevar para mi familia en Olavarría” dijo.

Apenas terminó el partido, el primer llamado fue de sus padres (su papá fue un veloz delantero de Ferro durante los ‘90); también sus hermanos Franco y Hugo, que confesaron haber soltado alguna lágrima; Pirulo Giammatolo y Tero Di Carlo de Embajadores, y decenas de mensajes de texto o en el facebook. Nadie pudo viajar, porque la noticia se conoció muy sobre el partido. “Mis hermanos me contaron que se les cayeron los mocos a varios” comentó, antes de soltar una carcajada.

“No pensé que me iban a cobrar penal, porque me tiré; ni yo me lo creí, pero si pasaba, pasaba” bromeó Lucas en esa jugada donde apareció para pescar un rebote en el área grande de Boca, metió una pisada y se tiró sobre la pierna de Somoza.

Esto que le pasa lo concretan unos pocos privilegiados de tantos chicos que arrancan a jugar a la pelota, y corre un tiempo que requiere de un sostén muy especial. “Mis padres y mis hermanos me aconsejan; los compañeros más grandes del plantel están siempre arriba mío, y yo trato de tomar todos esos consejos y seguir mejorando” prometió.

Este jueves Lucas cumplirá 18 años, en un día muy especial, porque coincidirá con el debut de Tigre en la Copa Sudamericana, contra Argentinos Juniors. “Por ahí también se me da”, especuló.

Serán apenas las primeras líneas de la nueva historia, cada vez más verosímil, que empieza a escribir Lucas Janson.