Los Pietrafesa, extremos para un trazo de 53 años

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com

Tomás y Alfredo Pietrafesa representan los extremos para un trazo de 53 años en la historia del deporte olavarriense. Es el tiempo transcurrido entre la primera consagración de Ferro Carril Sud en el básquetbol local -aquel 3 de abril de 1958- y la segunda, este 1 de diciembre de 2011.

Alfredo fue el alma mater, el dirigente más importante, el hombre que armó a ese primer Ferro campeón; su nieto Tomás la gran figura de la final que los carboneros le ganaron pocas horas atrás a Pueblo Nuevo en el “Juan Manolio”.

Ambos se confundieron en un abrazo, a pedido de Infoeme, no más de 30 segundos después de que Maiola y Verbag le pusieran este jueves punto final al partido, para el triunfo 64-55 de Ferro en Necochea y Chacabuco.

“A Tomás lo he seguido por todos lados; cuando jugaba en las divisiones inferiores de Estudiantes, de Racing, y también en Peñarol de Mar del Plata. Nunca imaginé que después de tantos años Ferro iba a volver a ser campeón en el básquetbol de Olavarría y con mi nieto en el equipo. Es lo más grande que me podía pasar a esta altura de mi vida” reconoció emocionado Alfredo Pietrafesa.

“Mi abuelo siempre me contaba de aquella época. ¡Cuando me decía que jugaban en canchas de polvo de ladrillo y al aire libre, que no había línea de tres, ni 24 segundos y ganaban 30 a 29 no lo podía creer! Por eso cuando llegué a Ferro me propuse entrenar lo más duro posible porque debíamos darle otro campeonato a él, con todo lo que quiere a este club. Este título va dedicado a él, a mi viejo y a mi abuela, que me apoyaron todo el tiempo” acotó este pibe que tiene una muñeca deliciosa cuando se planta de frente al aro rival.

En efecto, las épocas de don Alfredo y Tomás representan dos realidades casi antagónicas en un deporte que no para de evolucionar. El piso de polvo de ladrillo y la superficie de madera flotante; las tablas y los cristales; tableros de chapa y pantallas electrónicas; pelota número seis de cuero y estas de hoy que no tienen nada que ver.

La historia está ahí, en los archivos, esa herramienta invalorable para el periodismo de cualquier tiempo.

El primer título de Ferro fue el 3 de abril de 1958, cuando le ganó 50-48 a Estudiantes la segunda final en la ya desaparecida cancha de polvo de ladrillo que los carboneros tenían donde en la actualidad está el natatorio cubierto.

Dirigieron Sastre y Domínguez, de la Federación de Capital. Está de más acotar que había una multitud en el perímetro de la cancha. Por ese Ferro, que contaba como entrenador nada menos que a don Adolfo Gamondi jugaron los sierrabayenses Francisco Bilenni y Ernesto Brienzo (que no convirtieron), el célebre “Patón” (profesor) Arouxet aportó 6 unidades y el lamatritense Néstor Salas sumó 8.

Pero la figura del juego fue Orestes Beltrachini (fallecido en un accidente automovilístico) con sus 22 puntos, un hombre que ganaría trascendencia en la escena política provincial como senador por la UCR. Desde el banco llegaron los muy valiosos 14 puntos del lomanegrense “Bolita” Sbardolini y completó la planilla Manolio, el papá de Marcelo.

Enfrente había casi próceres del básquetbol bataraz. En el quinteto inicial, Casamayor metió 8 puntos, Jorge Pelliccioni nada, Camplone la descosió con 25 puntos y completaron dos hombres con sangre carbonera: Coco Nogal 4 y el “Zorro” Cuniolo 6. Después ingresaron Rodolfo Sesto (4) y Carlos Pelliccioni (0).

Cincuenta y tres años pasaron entre los dos títulos de Ferro en el básquetbol olavarriense, y entre la cancha de polvo de ladrillo al aire libre y el estadio cubierto con piso flotante un apellido en común: el de los Pietrafesa.