Llegan a la Ciudad los microcréditos ideados por un Nobel para sectores sin recursos: son 500 pesos por persona, pero valen mucho más

Por Redacción

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Desde las próximas semanas, se aplicará en Olavarría el sistema de microcréditos denominado Banco Popular de la Buena Fe. Tendrá tres fuentes de impulso: una central en la Sociedad de Fomento Manuel Belgrano, y otras dos, la Sociedad de Fomento San Cayetano y la Asociación de Jubilados Rosa Mística donde los promotores ya se están capacitando para comenzar a difundir la propuesta.

Buscan llegar a sectores social y económicamente marginados con créditos iniciales de hasta 500 pesos, con devolución semanal en cuotas de casi 21 pesos, que no tienen interés y se completan en seis meses. Pueden presentarse tanto quienes ya tienen un emprendimiento en marcha como quienes tienen sólo una idea y aún no han comenzado. Y el dato fundamental, es que estas solicitudes no requieren presentación de garantía, como sí sucede en el sistema financiero formal.


El vicepresidente de la Sociedad de Fomento Belgrano, José Grandi, con el presidente, Eduardo Díaz, se mostraron muy entusiastas de la propuesta.

Los impulsores del “Banquito” en Olavarría, le dijeron a infoeme.com que previo a la entrega del crédito, se conforman grupos de cinco integrantes –todos del mismo sexo y mayores de 18 años- entre quienes se busca fortalecer el vínculo, al tiempo que se va dando forma al proyecto productivo para asegurar la viabilidad y rentabilidad.

Los integrantes del grupo funcionan a modo de garantes de sus compañeros: los cinco se comprometen a la devolución del crédito de todos. Se busca así reforzar la idea de solidaridad y la importancia de la palabra dada, el compromiso asumido.

Todos estos pasos requieren un tiempo de elaboración: desde la presentación de una propuesta hasta la entrega efectiva del crédito, pasan alrededor de dos meses. En este sentido, los promotores, que se capacitaron la semana pasada en Azul, agregaron que dentro del grupo no se entrega el crédito a todos los integrantes al mismo tiempo, sino que se va otorgando por turnos. Y cada turno, es también decisión del grupo.

Una vez finalizado el pago del primer microcrédito, los beneficiarios pueden volver a solicitar un nuevo préstamo que, en sucesivos pedidos, podrá alcanzar hasta 1.500 pesos.


Las promotoras Lorena Kriger, Carla Gorlero, María del Carmen Acuña López, Soledad Loza y Liliana Orlando con autoridades de la Sociedad de Fomento.

Operativamente, la propuesta llega a través de la Asociación Civil Caminos, de Azul, que hace dos años trabaja en el tema en la vecina localidad donde ya ha entregado más de 180 créditos. El proyecto es impulsado por la Comisión Nacional de Microcréditos dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que será el encargado de monitorear la cuenta bancaria que ya tiene en funcionamiento la Sociedad de Fomento Manuel Belgrano para recibir el aporte estatal.

Nueva visión de la economía

La propuesta engloba en sí una nueva visión de la economía. No sólo implica la entrega de un crédito y el funcionamiento de un sistema financiero, sino la puesta en marcha de una forma de revalorización de la persona misma, de sus conocimientos y capacidades, y de sus relaciones sociales.

La formación del grupo de cinco integrante, previa entrega de los créditos, busca el fortalecimiento de los vínculos a través de la solidaridad, el compromiso de la palabra y la confianza mutua. Eso sustenta la garantía del sistema en general y asegura la devolución del préstamo.

Asimismo, explicaron que se extiende también un proyecto de educación popular que sostiene el seguimiento de la persona. Pero que también apunta a la inclusión. Es que se busca fomentar el deseo de las personas por hacer algo para sí que tenga que ver con sus saberes previos y que además, tenga rentabilidad económica.

La valoración personal y del grupo de cooperación, redunda en todos los casos, y según las experiencias ya hechas, en mayor participación de los beneficiarios en los temas políticos y sociales de las entidades impulsoras del “Banquito”.

Por otro lado, se da otra situación muy especial en lo que se llama la “vida de centro”. Se llama así al encuentro semanal de los grupos en los que se juntan a devolver los créditos. En algunos casos, se aprovecha para hacer algún tipo de muestra conjunta de los bienes y servicios producidos y casi siempre, en contraste con cualquier otro sistema financiero, termina en un encuentro festivo que refuerza la idea de pertenencia de los participantes.

Una idea que nació en Oriente

Desde 1999 funciona en la Fundación Grameen Argentina que trajo la idea que inició en 1976 el banquero bengalí Muhammad Yunus y que se llamó Grameen Bank, el Banco de los Pobres.

El impulsor del sistema de microcréditos fue ganador del Premio Nobel de la Paz 2006, como reconocimiento a su trabajo para el desarrollo económico y social de los pobres de su país, Bangladesh, y numerosas regiones del planeta.