Walter Minor / walterhistorias@gmail.com
La historia de la fotografía tiene su principio cuando el 9 de enero de 1839, el sabio Arago, anuncia en la Academia de Ciencias de París que se había inventado el daguerrotipo, consistente en una imagen que se lograba sobre una plancha de cobre, al exponerla a la luz durante 10 o 20 minutos, luego de aplicarle un químico.
El revolucionario invento fue logrado gracias a los estudios realizados por Joseph N. Niépce, de 1816 a 1833, y posteriormente de su socio Jacques Mandé Daguerre, quien en 1837 empleó el cloruro sódico como fijador. Daguerre hizo una demostración pública en París, en el "Grand Hotel", el 17 de septiembre de 1839.
En 1840, poco después de perfeccionarse en Europa el invento, se tomaban las primeras fotos en el Río de la Plata, aunque no hubo quien se dedicara a la fotografía en nuestro país hasta unos años después.
Pero nosotros solo vamos a dedicarnos a lo que pasó en nuestra ciudad en esa materia y diremos que el primer fotógrafo olavarriense fue Cornelio Aldasoro en 1897, cuyo local estaba instalado en la casa de Juan Laporte, en Belgrano y Lamadrid.
Al ser derribada la misma, el pionero se traslada a la esquina de General Paz y Vicente López (Bar París). Allá se mantiene hasta que vende el negocio a Juan y Luis Giannini, hermanos del recordado volante deportivo París Giannini.
Estos se mudan luego de un tiempo a Vicente López 665 y en 1915 venden la casa a Don Antonio Cirigliano, quien junto a su esposa trabaja en el lugar, que luego ceden a sus hijos Juan y Marc Aurelio. Estos continúan bajo la razón social Cirigliano Hnos. y
Marc Aurelio, sería más tarde quien diagramara el primer logotipo del Foto Club Olavarría.
Después de esta serie de cambios, aparecerían otros negocios del mismo ramo, como por ejemplo, “La Moderna” (1924), “Foto París” (1930) y “La Positiva” (1939).
La fotografía era un elemento fascinante, pero todavía no estaba lo suficientemente arraigada en la gente por sus valores, Inclusive en los diarios y revistas de la época se las usaba muy poco.
Fue por este motivo, que publicaciones como “El Gráfico” o “Caras y Caretas” se convirtieron en clásicos históricos, a través de la gran cantidad de fotos ofrecidas en sus páginas, más allá del buen material informativo.
En Olavarría no se desarrolló un gran interés por nuclear a los fotoaficionados, hasta que a principios de los años cincuenta se instala como parte de los festejos patrióticos, un “Altar de la Patria” en la calle Rivadavia y la Municipalidad decide organizar alrededor de él un concurso fotográfico.
Aquello fue la chispa que encendió el interés por formar un club de fotografía, idea que era fogoneada por Alberto Hipólito y seguida por varios entusiastas, que terminarían en poco tiempo de plasmar el proyecto, un martes 19 de mayo de 1953 y cuya concreción quedó plasmada en las páginas del diario El Popular el jueves 21 de mayo de 1953, de la siguiente manera, bajo el título “Se constituyó el Foto Club Olavarría”:
“En una reunión efectuada en el salón del Ateneo Artístico Alas, Quedó constituido el Foto Club Olavarría. La comisión provisoria está así integrada: Presidente Alberto L Hipólito; Secretarios Fisner Oliva y Sinesio Silveyra, Tesorero Eduardo Messineo; vocales, Oscar Heriz, Héctor Melitón y Amílcar Márquez. La nueva entidad auspiciará un concurso de fotografía sobre el tema “Mi Bandera”, que se realizará el 20 de junio, exponiéndose los trabajos el 9 de julio. Las bases se darán a conocer oportunamente”.
Pero para poder saber un poco más sobre cómo fueron las bases sobre las que se fundó esta institución que hoy cumple 60 años, nada mejor que un hombre de la primera hora. Uno de los fundadores, de aquellos que pusieron los rieles para que esta hermosa institución que tiene Olavarría, siga impartiendo conocimientos después de seis décadas.
Me refiero a Octavio Fisner Oliva, quien fuera activo secretario en aquella conducción fundacional y que luego de cumplir funciones allí durante casi 30 años, decidió retirarse en 1981. El nos va a contar como transcurrieron los primeros días, para que podamos contar con un invalorable testimonio de primera mano.
Así que agradeciendo la deferencia que a tenido Don Octavio, nos vamos a meter de lleno en su relato.
Historia del Foto Club Olavarría
(Desde su fundación hasta el año 1981)
Por Octavio Físner Oliva
FUNDACIÓN
Esta breve historia de los primeros años del Foto Club Olavarría pretende llenar un vacío informativo sobre ese tiempo, producido esencialmente por la pérdida documental de la institución ocurrida durante las inundaciones del año 1980, y la de cinco años después.
Olavarría tiene un antecedente de participación fotográfica de aficionados en un concurso organizado por la Municipalidad de Olavarría sobre un tema que se denominó “El Altar de la Patria”.
En aquella oportunidad, las tomas debían efectuarse en una instalación levantada en el frente de la ya demolida Escuela Normal, sobre calle Rivadavia, frente al Palacio San Martín. En ese tiempo el gobierno de Juan Domingo Perón había fijado una política preferencial sobre lo relacionado a cultura nacional, dándole un fuerte impulso propagandístico al folklore argentino y un acercamiento masivo de las comunidades a las convocatorias patrióticas, en modo especial promocionando a los reservistas de la Patria. Estos eran especialmente requeridos para participar en los desfiles de las fechas nacionales, en el caso particular de Olavarría, con el personal de la guarnición militar.
En ese ámbito, se había instalado un Altar de la Patria, al cual para mayor notoriedad y difusión, sirvió de tema y modelo para un concurso de fotógrafos aficionados.
Esto ocurrió alrededor de los años 1951 o 1952 y en el participamos los que teníamos el gusto por esa actividad, que en verdad, resultamos ser más de lo que imaginábamos.
Entre los que así nos manifestamos, estuvimos Sinesio Silveyra, Marucci, Ippólito, Rogelio Álvarez, etc..
A partir de ahí, empezamos a conocernos como fotoaficionados entre los que nos juntábamos en lo que llamábamos “la trastienda” de la óptica Vilanova. En ese lugar nos sentíamos muy cómodos con el apoyo que nos daba don Melchor Vilanova, titular de ese negocio.
Pero de todos cuantos allí nos reuníamos a charlar sobre fotografía, cámaras y productos afines, el más entusiasta y el que primero habló de fundar un foto club fue don Alberto L. Ippólito, una persona mayor ya entonces, pero con un entusiasmo verdaderamente juvenil y contagioso en cuanto a la afición por las fotografía se refiere.
En esas reuniones, siempre alrededor de Vilanova y don Alberto, nos juntábamos Oscar Hériz, que era empleado de la casa, Sinesio Silveyra, Alberto Melitón, Rogelio Álvarez, Alberto Affonso y otros, sin que nos decidiéramos todavía a organizar el Foto Club que nos reclamaba constantemente Alberto Ippólito.
Alocución de Oliva en la primera muestra en Olavarría.
Finalmente, un día tomamos la determinación de concretar la idea. Era en el mes de mayo de 1953, y convocamos a todos los fotoaficionados en el local del Ateneo Artístico Alas, un centro cultural que funcionaba en la calle San Martín a pocos metros de Rivadavia, cuyo promotor principal era Marc Aurelio Cirigliano.
En ese lugar estuvimos todas las personas que tiene registrados hoy el Foto Club como fundadores, y declaramos, con verdadero entusiasmo, nuestra voluntad de fundar la institución, para lo cual se designó a algunos de los presentes para proyectar los estatutos y volver a reunirnos para analizarlos y dar por definitivamente fundada la entidad.
En ese grupo estuve incluido y tomé a mi cargo consultar otros estatutos de entidades más o menos afines en cuanto a la promoción de una organización cultural.
Dos semanas después se hizo la reunión fundacional, se aprobó el proyecto de estatuto y se designó la primera Comisión Directiva, cuya presidencia le fue encomendada a don Alberto Ippólito, a Melchor Vilanova la vicepresidencia, y a mi (Octavio F. Oliva) la secretaría. Eso ocurrió un miércoles 20 de mayo de 1953.
De inmediato programamos las primeras actividades, dentro de las que sobresalía un concurso, el primero, cuyas bases establecimos en comisión. En la misma ocasión se le encomendó a Aurelio Cirigliano la confección de un logotipo identificatorio, que luego nos fue presentado y lo aceptamos. Consistía en una inteligente mezcla de las tres palabras que lo identifican: Foto Club Olavarría, que pronto hicimos imprimir tanto para la papelería como para unas estampillas que servirían para señalar las fotos premiadas en las exposiciones que luego se realizaban.
Estaban confeccionadas en papel con fondo tramado verdoso, y el logo en tinta azul celeste. Ese monograma perduró durante muchos años, hasta que en los 70 se llamó a concurso de proyectos de logotipo definitivo.
El ganador fue diseñado por el publicista gráfico Juan Carlos Vecchi y es el que actualmente luce el Club.
UN CLUB CON EMPUJE
En esos años circulaba una revista de gran aceptación. Era “Correo Fotográfico Sudamericano”, dirigido por Estanislao Del Conte, y continuadora de la obra del fundador, Alejandro C. Del Conte y su esposa. Dicha publicación tenía enorme aceptación y era la única en su género.
Poseía un contenido integral de todo lo que interesaba al fotoaficionado: recetas para laboratorio, información sobre material sensible tanto negativo como positivo, técnicas, orientación para la fotografía artística, información de actividades en el país y en el exterior.
Entre otras iniciativas, la revista había organizado un concurso latinoamericano de fotografía que reunió un excepcional conjunto de obras de primer nivel, en especial las de autores argentinos y muchos de Brasil que llamaron la atención en su tiempo por la calidad y la originalidad de sus temas. Dicho conjunto formó una exposición que se hizo itinerante por todo el país y países vecinos, y fue gestionada por el Foto Club Olavarría para ser expuesta en nuestra ciudad, lo que se concretó en el mes de julio de 1955, en adhesión a los actos de conmemoración de la Independencia.
Fue esa la primera muestra de fotografía artística que tuvo Olavarría. Eran casi un centenar de obras que se colgaron en el salón de actos de la entonces Casa Parroquial, hoy Colegio Monseñor Cáneva, y congregó durante muchos días a un numerosísimo público.
Otra de las alternativas dignas de mención fue la adscripción de este Foto Club al Foto Club Argentino, entidad de suma importancia e influencia en el país entonces, con el que habíamos constituido sólidos lazos de amistad, en contraposición con la Federación Argentina de Fotografía, con la que se había decidido no involucrar nuestra entidad.
En ese tiempo las relaciones entre el Argentino y la Federación no eran cordiales por cuestiones de hegemonías pretendidas, pero el F.C.O. mantenía los mejores contactos con aquél, y eran frecuentes las visitas de sus miembros para juzgar concursos locales y traer obras para exposiciones que hicieron la gran difusión entre nuestro vecindario, tanto de la actividad fotográfica como de la pujanza del todavía reciente foto club.
INICIO DE LOS CURSOS DE FOTOGRAFÍA
En el mes de junio de 1956 se decidió dictar cursos de fotografía para fotoaficionados, para lo cual fui designado en esa labor que comprendía el conocimiento de los principios de la Fotografía, su historia, la cámara fotográfica, técnicas para las tomas, el revelado de rollos, copia en positivo y ampliación. Finalmente se entraba en la temática de la composición artística y procedimientos afines.
La inauguración de ese curso, que contó de inmediato con una inscripción de alumnos sumamente numerosa, sirvió para habilitar una muestra de obras del por entonces exitoso fotoartista José Friedman.
Además, se abrió con una disertación del Dr. Estanislao Del Conte, especialmente invitado, quien dio una clase magistral sobre “Introducción a la Fotografía”.
Cabe señalar que dichos cursos se dictaron durante algunos años en forma absolutamente gratuita para los alumnos, y quien tenía a su cargo la enseñanza siguió haciéndolo hasta el año 1981 sin percepción alguna de emolumentos bajo ningún concepto.
En el comienzo los cursos se dictaron en la sede del Ateneo Alas, y las prácticas de laboratorio en el que tenía instalado la óptica Vilanova.
Al cabo de cierto tiempo se alquiló un local en el subsuelo de la Galería Vicente López, donde funcionaba la administración, se dictaban los cursos y se hacía uso del laboratorio propio montado por el Foto Club.
A comienzos de la década de los 60 la Municipalidad le cedió al Club un local doble en la Terminal de Ómnibus (subsuelo), adonde se trasladó todo y se pudo armar un laboratorio más completo para los cursos y para uso de los socios, que alcanzó alto nivel de actividad.
Allí funcionó hasta que la inundación de 1980 obligó a buscar otro local, trasladándose a una amplia casa en la calle Coronel Suárez, en el sector de Pueblo Nuevo.
Hasta esa mudanza e instalación llegan estas memorias.
SE INSTITUYE EL SALÓN ANUAL NACIONAL
Otro de los grandes avances que de inmediato produjo el Foto Club Olavarría fue la realización de sus salones anuales nacionales. El primero correspondió al año 1955, y la obra que mereció el galardón principal (Gran Premio de Honor) fue un retrato titulado “María”, cuyo autor fue un distinguido fotoaficionado de la Capital Federal, Ernesto Silva.
A partir de entonces, el Salón Nacional de Olavarría empezó a ganar prestigio y su realización en el mes de octubre de cada año conformó un evento regular que se mantuvo puntual dentro del período que abarcan estas memorias, y tuvo continuidad algunos años más, de lo que seguramente tendrá constancias la institución.
NACE EL CENTRO FOTOGRÁFICO CENTRO
Apenas un par de años después de su fundación, y como resultado de los primeros concursos realizados, se vio la necesidad de ampliar la participación llevando las competencias hacia la vecina ciudad de Azul, que por ese tiempo también había organizado su foto club propio.
Primera muestra en Olavarría. Gran concurrencia.
Varios concursos se organizaron y se cimentó una amistad sincera con la entidad vecina, que sirvió de experiencia para continuar la expansión. Eso se logró a favor de la creación del Juárez Foto Club, que muy pronto se integró a participar de las competencias entre Olavarría y Azul. A poco andar se tomó contacto con el club de Tandil y, casi de inmediato, con el de Adolfo Gonzáles Cháves.
Ese grupo de cinco instituciones inorgánico hasta entonces, dio lugar a la creación de una entidad nueva, con funcionamiento programado y una reglamentación aceptada por los demás, con vistas a impulsar el movimiento de fotoaficionados del interior bonaerense.
De esa manera nació el Centro Fotografico Centro, cuyos mentores fueron Rubén Rusca y Octavio Físner Oliva (Olavarría); Raúl Fredes y Dr. Fernando Caldentey (Azul); Edued García y Julio Fontana (Benito Juárez) y Julio César Díaz (Tandil).
Se creó un sistema de conducción bajo la forma de un Coordinador que debía ser rotativo, siendo designado quien estas memorias escribe, y mantenido en esa función de manera permanente por razones de comodidad de los demás, agregándose un tesorero como único miembro añadido.
Así se hicieron los programas de concursos anuales con presencia rotativa en cuatro clubes por año en los mismos, de lo que surgió luego la competición por el Premio Cruz del Sur, que se adjudicaba a la mejor de las cuatro fotografías de concursos regionales con presencia en las localidades, que tuvieron el primer premio.
Se estableció que el premio sería una medalla de oro con la constelación de la Cruz del Sur grabada en ella, figurando en el reverso el año de competencia. La primera medalla la ganó Norberto Antonio Tedesco, y la segunda Raúl Alculumbre.
Después no hubo posibilidades de dar un premio tan costoso por cambio de valores de la moneda, recurriéndose a un medallón de bronce fundido sobre un yeso creado especialmente por el escultor José Herrero Sánchez. Años después, el mismo escultor creó la estatuita que siguió siendo el premio Cruz del Sur ya definitivamente. Cabe señalar que en algún momento se integró un foto club de la localidad de San Cayetano y otro de San Carlos de Bolívar.
EL INGRESO A LA FEDERACIÓN
La relación con el Foto Club Argentino seguía, entre tanto, un curso normal, pero para la Federación Argentina de Fotografía la integración de Olavarría fue considerada importante, por lo que desde Buenos Aires se iniciaban contactos con nuestra directiva que no tenía el menor interés por lo que proponían.
Sin embargo, fue ejerciéndose cierta presión para que decidiéramos afiliarnos, sin que ello significase romper con el F.C. Argentino.
En 1961 la C.D. aprobó el ingreso del F.C. Olavarría a la Federación, pero exigió que la directiva de aquella institución nacional se constituyese en nuestra ciudad y sede para formalizar el acto protocolar con la firma de un acta. Eso se consumó tal como lo habíamos exigido, y desde entonces comenzó una relación muy fluida con la entidad central de los foto clubes.
Sin embargo, una idea nacida en este Foto Club promovió serias inquietudes a la Federación, que interpretó diferente lo que proponíamos. La idea fue convocar a una reunión de fotoaficionados de toda la Provincia en nuestra ciudad, con la finalidad de iniciar vínculos amistosos e intercambiar puntos de vista para facilitar la actividad y conocer de dificultades y estímulos que incidían sobre el accionar de los foto clubes.
Esto, que la C.D. olavarriense había lanzado como una cuestión inocente de conocimiento y vinculación amistosa, fue interpretado por la Federación como el principio de creación de una federación paralela, lo que movió a sus directivos a intervenir para impedir que esa iniciativa, que ya había comenzado a tener principio con una serie de invitaciones cursadas, se consumase.
La forma como la Federación resolvió el problema fue designar a Olavarría y su Foto Club sede del Quinto Congreso Nacional de Fotografía, un paso de suma importancia que puso a Olavarría en lugar de privilegio respecto de los demás del país. El Congreso debía ser organizado en sus aspectos funcionales por nuestro foto club, pero el temario y demás cuestiones relacionadas con el funcionamiento del cónclave correría por cuenta de la Federación.
Fue todo un acontecimiento muy importante que nos obligó a un gran despliegue de actividad y preparativos para los tres días que debía durar, tales como prever alojamientos y actividades paralelas al funcionamiento de las comisiones.
Se reunió una importante cantidad de delegados de entidades de Buenos Aires, Rosario, y otras ciudades importantes, y en la sesión plenaria final se aprobaron muy significativas ponencias para el funcionamiento de la Federación. Entre ellas se dispuso que cada cinco años debía realizarse un congreso nacional en distintos puntos del país.
Ese Congreso fue uno de los jalones importantes en la trayectoria del Foto Club Olavarría. La documentación de todo eso, así como los logotipos que se crearon para el mismo y otros detalles de organización constaban en lo que se perdió con la inundación de 1980. Como la sede de entonces era el subsuelo de la Terminal, el agua cubrió todo y se mantuvo varios días después de que se retiraran las aguas del aluvión, pero el desagote de ese lugar demoró más, lo que significó que todo lo del Foto Club estuvo sumergido durante alrededor de 10 días.
EPÍLOGO
La presente reseña, tal como quedó dicho en su comienzo, no tiene otra intención que ilustrar sobre el nacimiento y desarrollo de este Foto Club hasta el año 1981, en que se produjo mi retiro de la institución que, entonces, presidía. Está elaborada con la finalidad que las nuevas camadas de socios y directivos de la institución tengan conocimiento de cómo evolucionó el club desde sus primeros momentos, con una visión de futuro que por suerte no fue abandonada por las sucesivas conducciones y también por suerte, plasmada en una realidad que marca su nivel de importancia y prestigio tanto local como nacional.
La nómina de fundadores está, afortunadamente, en poder de la C.D. actual y debe preservarse para reconocimiento de los que primero vieron un futuro con un foto club fuerte y bien organizado.
Debe hacerse justicia a la memoria de don Alberto Ippólito en primer lugar, porque fue él el principal impulsor, junto con don Melchor Vilanova. Los demás participábamos de esas inquietudes pero el motor lo pusieron en marcha aquéllos, y eso no debe ser desvirtuado.
Con sincero deseo de haber colaborado en un aspecto importante de la institución, como es el conocimiento y memoria de su trayectoria, a falta de documentación suficiente, quise realizar estos apuntes de la primera hora del Foto Club Olavarría.
