Cerca de las 18, el Paseo Jesús Mendía de Olavarría fue el punto de encuentro para jóvenes y representantes de distintas organizaciones que se acercaron a compartir una preocupación común: lo sucedido la semana pasada en un boliche de la ciudad, en la que se avanza la investigación por un presunto abuso sexual a una menor de edad.
La convocatoria, que comenzó a circular a través de las redes sociales, reunió a quienes fueron convocadas y también a quienes decidieron acercarse por iniciativa propia.
Entre carteles con mensajes como “Que no sea indiferente el vivir entre abusadores” y “Que el miedo no nos calle”, las presentes compartieron experiencias, reflexionaron sobre distintas situaciones de violencia y acoso y pusieron en común la necesidad de contar con espacios seguros, tanto en la nocturnidad como en la vida cotidiana.
La reunión estuvo atravesada por la bronca y el dolor, pero también por la intención de generar redes de acompañamiento y contención.
A lo largo del encuentro, distintas voces coincidieron en que lo sucedido en Brandi no puede pensarse como un hecho aislado, sino en el contexto de situaciones que muchas mujeres reconocen en sus propias experiencias o en las de amigas y compañeras.
Julia, una de las participantes, explicó que llegó desde esos sentimientos y destacó la importancia de que este tipo de espacios se generen en Olavarría.
“Creo que es importante en Olavarría porque considero que es una ciudad a la que le cuesta moverse y salir un poco de algunos esquemas. Me pone contenta ver chicas de nuestra edad movilizándonos”, expresó.
En ese sentido, remarcó la necesidad de sostener estos espacios de participación: “Hay que seguir haciendo ruido hasta que nos escuchen, nos tomen en cuenta y nos vean”. También señaló que el dolor que motivó la convocatoria está relacionado con situaciones de violencia, abusos y discursos de odio que no deberían formar parte de la vida cotidiana.
Durante la charla, Julia hizo hincapié en la importancia de construir redes de acompañamiento y convocó a más personas a involucrarse. “Suele ser complicado ser pocas y que no se involucren. Por eso también invitamos a quienes se quieran sumar, porque no estamos solas y es muy importante moverse en comunidad y generar nuestras redes de contención”, sostuvo.
Uno de los ejes centrales de la conversación estuvo puesto en la nocturnidad y en las condiciones en las que los jóvenes salen a divertirse. Una estudiante de sexto año de secundaria compartió las preocupaciones de sus pares y planteó la necesidad de contar con espacios de ocio y entretenimiento seguros, libres de violencia y discursos de odio.
“Los jóvenes y la nocturnidad van de la mano. Necesitamos espacios de ocio que sean seguros, que no estén alimentados ni de la violencia ni del odio”, señaló. Además, remarcó que salir a bailar y divertirse no debería estar condicionado por tener que explicar cómo se visten, a qué hora llegan o a qué hora regresan. “Salir a bailar tiene que ser una actividad de libertad y ocio, que tanto necesitamos en estos tiempos”, expresó.
En ese marco, también advirtió que lo sucedido no representa un hecho aislado: “Este caso no es el primero, pero sí tiene que ser el último”.
La conversación también permitió poner sobre la mesa situaciones de acoso que, según señalaron las jóvenes, aparecen frecuentemente en las charlas entre amigas y compañeras. Entre los relatos mencionaron intentos de colocar sustancias en bebidas y situaciones de contacto físico sin consentimiento, como agarrar a alguien de la cintura.
“Eso es lo más preocupante. Más allá de que no haya una denuncia, eso existe”, advirtieron. La preocupación estuvo puesta también en aquellas experiencias que no llegan a formalizarse en una denuncia, pero que forman parte de la realidad cotidiana de muchas mujeres.
Del encuentro participaron además integrantes del Frente Ni Una Menos y del Sindicato de Trabajadores Municipales, quienes expresaron su disposición a acompañar y sostener a quienes atraviesen situaciones de violencia. Desde esos espacios remarcaron la importancia de no dejar solas a las personas que necesitan ayuda y de construir ámbitos de escucha y contención.
