Antes de “La Galera” azulgrana que conoció toda América del Sur y el mundo hubo una antecesora en tonos celestes (quizás en alegoría de los Gringos por su corazón carbonero) que inició la recorrida por aquellos caminos polvorientos que terminaron consagrando a los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi grandes entre los grandes del automovilismo argentino.
Desde que Dante y Tito se alejaron de este plano Omar Rosini es el encargado de guiar a “La Galera” ilustre en todos y cada uno de los tributos que recibe, no sólo en Olavarría.
Ayer, antes de la largada de la II Vuelta de los Gringos Emiliozzi Omar narró la historia de la celeste: “Lo que estamos viendo es el comienzo de los Hermanos Emiliozzi, que fue la primera versión de ‘La Galera’ en una carrera de Mar y Sierras que terminaron abandonando. Un Ford modelo 39, un auto que nunca se cambió, sino que fue sufriendo distintas transformaciones”.
“Cuando se iniciaron fue con un Ford como este, de lujo, con los guardabarros recortados y algunas otras cositas como para poder correr, pero no mucho más. Así comenzaron los hermanos Emiliozzi en el año ’50, con un motor inventado por ellos, el famoso de las válvulas a la cabeza” añadió.
Omar rescató de su memoria que “después, una vez que ganaron, el auto sufrió una segunda transformación y le cambiaron la trompa. Luego otras, a medida que iba cambiando el reglamento del Turismo Carretera, hasta que terminó en 1966 como la estamos viendo en el Museo, la famosa roja y azul”.
Treinta años lleva Omar con la “Galera” que se hizo famosa. “Hace tanto que ando con ella, que estamos dando vueltas con ella y siempre hemos tenido buenos resultados. Vamos, la mostramos, arranca, frena y pasaron 60 años desde que dejó de correr” destacó.
Omar contó que en unos días “La Galera” que llevó a la gloria eterna a los Hermanos Emiliozzi recibirá un premio internacional por ser reconocida como el auto antiguo de competición más original que ha quedado en la Argentina.
