Ariel Staltari: “La segunda temporada de ‘El Eternauta’ va a estar a la altura de la primera”

La Feria del Libro y el Festival del Libro se engalanarán este domingo por la noche con la presencia de Staltari. Músico, docente, productor, guionista y actor que dio vida a grandes personajes en producciones como “Okupas”, “El Puntero”, “Un gallo para Esculapio” y en la serie de Netflix que llevó al formato audiovisual la genial creación de Héctor Oesterheld. 

Domingo, 11 de octubre de 2026 a las 14:06

Por Redacción

Ariel Staltari engalanará esta noche la Feria del Libro y el Festival del Libro. Actor, guionista, docente, productor, músico, fue protagonista y se metió en el living de todas las casas en producciones como “Okupas”, “El Puntero”, “Un gallo para Esculapio” y fue el “Omar” de “El Eternauta”, el comic argentino que a través de Netflix se convirtió en un suceso mundial.

El guión de su vida también podría entregar material para una serie. En 1999, a los 25 años, fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda y atravesó siete meses de quimioterapia en el Hospital Posadas. Un año más tarde se anotó en la escuela de teatro de Lito Cruz y en algo más de un cuarto de siglo se ha convertido en uno de los grandes referentes de la escena nacional.

Interpretó personajes para el recuerdo, desde aquel Walter de “Okupas”, Japa en “Sol Negro”, Bardo en “El Marginal”, Loquillo de “Un Gallo para Esculapio”, Luis en “El Puntero”, a ese argentino al que nada le venía bien que le dio vida en el “Omar” de “El Eternauta”.

“Es algo lindo ir a Olavarría, es una oportunidad que venimos barajando hace rato y se dio en el marco de la Feria del Libro. Yo toda mi vida fui a Necochea y Olavarría siempre quedó de paso. Por esas cosas del destino nunca había ido y hoy el camino hace que llegue de manera natural, orgánica, para ofrecer también mi experiencia como creador, como autor, como actor, como docente de teatro, pero fundamentalmente como resiliente, como una persona que se pudo reinventar y en ese proceso poder vivir la realidad que vivo y un presente muy bonito”, reflexionó Ariel. 

No llega para disertar, sino para “compartir básicamente mis experiencias con la gente que vive allá. En una de esas, tal vez podamos despertar algún sueño de alguna persona que esté medio adormecida y podamos tomar conciencia de que la vida es hoy y que muchas veces el quedarse con las ganas no hace bien. Hay que intentarlo, sea lo que sea. Lo que uno tenga ganas de hacer vale la pena atravesar el umbral para intentarlo”.

Este viaje a Olavarría lo sorprende en un receso. Terminó su unipersonal en una obra de teatro, abocado a su rol como docente y enfocado en la escritura para el gran proyecto que lo estará esperando en 2027, la grabación de la segunda parte de “El Eternauta” para Netflix.
 
“Estoy empezando a salir a lugares como estos donde me reciben con amor y donde tienen ganas de escucharme y la verdad es que está bueno salir de tanto en tanto. Ojalá se diera más seguido” confesó.

Ariel enalteció espacios como la Feria del Libro y el Festival del Libro, a los que llamó “refugio” y los comparó con el ámbito donde desarrolla su labor docente: “Yo creo que estos espacios son fundamentales. Nosotros en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia lo llamamos nuestro lugar de resistencia, donde uno puede reagruparse, trabajar en equipo, lamerse las heridas y salir con mayor fuerza a la calle a hacerle frente a todas estas cuestiones que tanto nos lastiman hoy por hoy, a estos ataques sistemáticos a la cultura”.

“Pareciera ser que ‘cultura’ es una mala palabra y es justamente todo lo contrario, es lo que nos da identidad, lo que nos compone como seres humanos, lo que a la vez nos hace llegar a otros rincones del mundo y que nuestro país se vuelva cada vez más potente” resaltó Ariel.
 
“La verdad que da mucha tristeza esta actualidad, mucha desolación, pero no vamos a claudicar, vamos a seguir en estos espacios de resistencia, en estos refugios, en estos lugares donde nos encontramos cara a cara con el otro y con el pueblo, básicamente. Así que de eso se trata, de no bajar los brazos, nunca ", subrayó.

En esta lucha, consideró que el teatro es muy poderoso. “Es un bien escaso, es ese lugar donde siento que ni la inteligencia artificial va a poder reemplazarlo, ese lugar que permite la retroalimentación que se da entre el espectador y los actores, lo que una máquina no podría calculo yo y digo ‘calculo’ porque siempre nos sorprende la vida, pero estoy convencido de que es un lugar donde nunca va a poder llegar. Es la improvisación, es la frescura, es lo espontáneo, es lo que sucede ahí, en el lugar, es una magia y un ritual único” ponderó. 

“A partir de eso vamos a poder hacernos cada vez más fuertes, si es que lo conservamos de la manera que tiene que ser. Ojalá así sea y ojalá también se empiece a abrir el campo audiovisual que tanto bien nos hace y que tanta gente talentosa pueda seguir contando historias para emocionar no sólo a nuestra población, sino que llegue a rincones del mundo que ni siquiera nos atrevemos a imaginar” sumó.


Su lugar en la vida

La actuación le saca un hocico a la escritura en su vida, no mucho más que eso, admitió este hijo de inmigrantes calabreses y nieto de abuelos que atravesaron los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

“Me emociona contar historias y la verdad que la actuación ocupa un gran lugar en mi vida, pero ahí pegadito viene la escritura. Es un mundo apasionante que descubrí, que me encanta seguir desarrollando, seguir transitando y seguir aprendiendo por sobre todas las cosas. Así que lo seguiré haciendo hasta que me digan ‘basta, pibe, no lo hagas más’. Siento que son lugares que se retroalimentan, como mi rol docente en la escuela. Son cosas que no van por separado, que me van conformando y me van haciendo mejor artista en líneas generales y mejor ser humano por sobre todas las cosas. Creo que esas tres patas fundamentales dan el anclaje a mi vida artística” admitió. 

Y en esa bifurcación entre el actor, el autor y el docente está “El Eternauta”, un éxito universal en su primera entrega por Netflix y esperando la segunda en vías de gestación. 

“El Eternauta justamente tiene que ver con esto de lo que hablábamos antes: la resistencia y el presentar batalla a través de la cultura. Algo tan icónico, un cómic de los años 50 y pico que pudo llevarse finalmente al idioma audiovisual y a través de la pantalla llegar a varios rincones del mundo y emocionar y cautivar a un público que no es solamente argentino” dijo. 

Desde adentro de la obra midió el “rebote” en las audiencias. “Lo tomé sorpresivamente porque no imaginaba semejante rebote, a la vez con mucho orgullo, mucha felicidad de saber que soy parte del equipo autoral y además del equipo actoral con un personaje entrañable para mí, que no estuvo en el cómic y que sí estuvo por suerte en nuestra serie” valoró.

De la segunda parte no se le pudo sacar más que una sensación: “Lo que puedo adelantar de la segunda temporada es que va a estar a la altura de la primera, que va a ser una bomba, que va a estar buenísimo, que va a estar súper entretenida. Hay un montón de viñetas para seguir atravesando. Todavía no hay fechas concretas de nada, no se puede decir nada con respecto a eso porque sería una mentira, pero si sabemos que es un hecho que se va a hacer una segunda temporada y que seguramente van a estar tan emocionados como fue con la primera”.
 

Todas las caras de Ariel

“Omar” de “El Eternauta” fue la última gran interpretación de Ariel Staltari. Antes se había sumergido en el cuerpo de “Walter” de “Okupas”, “Loquillo” de “Un Gallo para Esculapio”, “Luis” en “El Puntero”.

“Todos los proyectos en los que me tocó ser parte me despiertan orgullo, porque a cada uno de ellos les entregué un pedazo de mi vida con amor, con respeto. Mejor o peor, pero siempre poniendo todo de mí, con mucha pasión por lo que hago, por este oficio que es maravilloso, que me cambió la vida y que me salvó la vida. ‘Ocupas’ fue algo recontra icónico, es hoy un ‘Mafalda’ y un ‘Eternauta’. Otro orgullo es haber sido parte de semejante historia que cambió la manera de hacer ficción en la televisión argentina; no es poca cosa que se haya reestrenado en el 2023 y que Walter el Rollinga haya quedado en el centro de la escena también para mí fue muy hermoso” expresó.

De “Un gallo para Esculapio” le quedó una impresión diferencial. “Para mí es una de las mejores series que he visto en mi vida como espectador, que además me tiene como coautor y eso también me da mucho orgullo porque fue lo primero que me animé a escribir al lado de Stagnaro, con lo cual siento esa cuestión de que se me abre el pecho por haber compartido semejante proyecto y trabajar con gente tan grosa como Brandoni, como Pipo Luque o Peter Lanzani” resaltó. 

En un corto punteo, “El Puntero” tenía que aparecer. “Es increíble a pesar de no estar en pantalla ni nada el rebote que tiene en la calle. El triángulo que armamos con Rodrigo de la Serna y con Bárbara Lombardo, los tres supimos contar una historia maravillosa que creció tanto, tanto que en un momento mi personaje ‘Luis Caldas’ tuvo que morir porque si no medio que se comía la trama central. Fue maravillosa esa etapa, como la de todos los proyectos me estoy olvidando”.