En septiembre de 2008, Esteban Damián Fredes, un joven de 17 años era asesinado por otro de 18 –le aplicó dos puñaladas letales- a la salida de un boliche, en Sierras Bayas. El caso, lamentablemente olvidado en los registros y mapeos de violencia juvenil, presenta indudables similitudes con la reciente muerte de Jonatan Stramessi. Presencia de menores en los boliches, venta de alcohol, peleas entre adolescentes iniciadas en locales bailables que continúan en la calle, cuando sus protagonistas son expulsados a su suerte.
Hasta la redacción de infoeme se acercaron Claudia y Carlos, papás de Esteban junto a su hijo Mauricio. Los acompañó la doctora María Natalia Gómez, abogada de la familia, en el caso. Pese al dolor, decidieron recordar la historia y marcar las similitudes con los hechos que hoy emergen en el centro de la escena política.
Si bien por el hecho se llevó a cabo un juicio oral en 2009 y el agresor fue condenado a la pena de 14 años de prisión, la familia y su asesora legal, hicieron hincapié en la cadena de responsabilidades que aún son materia de investigación.
“Esto no es nuevo- por el caso Stramessi- las características son exactamente las mismas. Presencia de menores dentro de los boliches, venta de alcohol, no sé si droga. Esto sucede y sucedió. Desde el principio lo vi como algo muy parecido†expresó la abogada María Natalia Gómez.
“Hay una cadenas de responsabilidades que se está investigando. De los dueños del boliche, de la policía, al chico lo mataron a 30 metros de la comisaría, esto no es nuevo. Viene pasando desde el 2008†remarcó la letrada
En este sentido, la profesional consideró ser “conciente del grado de violencia de los chicos en general. En el juicio declararon cerca de 50 chicos. Ellos contaban los hechos de violencia como algo normal. La gran parte eran menores, y su presencia en el local era incitada por los mismos dueños†advirtió.
Por su parte, Mauricio Fredes, hermano de Esteban, coincidió en que el hecho “fue muy similar a lo que pasó acá- por el caso Jonathan Stramessi- pero además fue a veinte metros de la comisaría y nadie dijo nada†sostuvo.
“Hicieron un mapa del delito y ni se acordaron de Esteban†remarcó Mauricio y concluyó: “Hace cuatro año pasó exactamente lo mismo y ya se olvidaron†consideró.
La abogada familiar identificó similitudes en relación a la actitud de los dueños de los boliches: “la muerte fue afuera del boliche pero los disturbios se produjeron adentro. Los patovicas no podían estar trabajando porque era parte del personal de seguridad. Y ellos mismos admitieron que el chico agresor era conflictivo, que no lo dejaban entrar al boliche durante un montón de tiempo y justo ese sábado lo dejaron entrar y se estaban peleando en el boliche y después los sacaron afuera†describió.
“Nunca supimos cual fue el problema, estaban peleando un grupo y mi hermano se le cruzó adelante y lo mataron†finalizó Mauricio, mientras espera que la historia de su hermano no sea olvidada cuando se piense en acciones de seguridad a implementar en la Ciudad.
