Finalizó la declaración de testigos: fuerte tensión en el Tribunal con Miguel “Cepillo” Zárate

Por Redacción

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Este lunes se desarrolló la undécima audiencia por el homicidio de Marcos Alonso ocurrido en enero de 2010. El Tribunal en lo Criminal Oral Número 1 de Azul recibió a los últimos dos testigos de las partes y, a partir de las 17:00 inició su declaración uno de los imputados, Juan Ramón Ibáñez.

Éste último presta testimonio sin público en la sala “por razones seguridad”, tal como se explicó a los presentes que colmaron la barra en la sala de audiencias.

El policía Carlos Salvador Garglione, quien se desempeña en Chillar, ingresó a la sala y se mostró atemorizado. Dijo desconocer su firma de actuaciones que le fueron mostradas y tampoco reconoció sus declaraciones en la etapa de instrucción de la causa.

A continuación llegó el testimonio más fuerte de la jornada y uno de los más impactantes desde el inicio del proceso oral: Miguel “Cepillo” Zárate concentró toda la atención de las partes y del público presente durante su declaración en la que contó cómo conoció a Alonso, cuál era su relación, la forma de trabajo del abogado y hasta afirmó quién pagó para matarlo.

Miguel Ángel “Cepillo” Zárate inició su declaración con el relato de las amenazas que recibió su madre en el marco de su citación a prestar declaración en el juicio. Las autoridades tomaron una denuncia por amenazas para ingresar por la Fiscalía de turno, a cargo de Martín Pizzolo. Detalló que a su madre la paró una camioneta Hilux negra en Urquiza entre Fal y Merlo desde donde le dijeron que si iba él a declarar lo mataban.

Zárate afirmó: “Soy el único amigo de Marcos Alonso”. Relató que lo conoció en un cabaret, “donde conocí a mi mujer”, y para confirmar la amistad que los unía agregó, “compartíamos cocaína juntos”.

En cuanto al hecho, declaró, “por versión de Collman (actualmente detenido), el que puso la plata para matar a Alonso es Isidro Rodríguez”. Ante la consulta del Tribunal, el testigo sostuvo que desconocía las causas por las cuales la persona que él acusó hubiera querido matar a la víctima.

A lo largo de su exposición defendió al imputado Juan Ramón Ibáñez, quien se mostró conmovido ante las palabras de Zárate y, en un pasaje, mostró lágrimas en sus ojos: “Ibáñez es incapaz de matar una mosca”, “todo el mundo en mi ambiente sabe que Ibáñez no es”, fueron algunas de sus frases. Por otro lado, se preguntó “cómo alguien que va a cometer una atrocidad va a dejar tantas pruebas. Las pruebas están puestas”, sentenció.

Las partes también ahondaron en el desempeño de Alonso en cuanto a su labor de abogado penalista. Zárate informó: “Con Marcos entrábamos por una puerta y salíamos por la otra. Por algo lo elegían a él”, en referencia a los detenidos que lo elegían como defensor. “En la oficina de Marcos había de todo, socios legales e ilegales, delincuentes como yo, jueces, fiscales, policías”, en este punto sólo mencionó al fiscal Pizzolo, con quien Zárate mantiene un entredicho que hizo público meses atrás.

Las partes consultaron sobre la relación de Alonso con sus clientes, la cercanía que mantenía con ellos en cuanto a responder y asistir sin precaución a sus llamados. “Por tres personas (Alonso) iba a ciegas: Isidro Rodríguez, Collman y yo”, cerró.

Luego se pasó a un cuarto intermedio, tras el cual se esperaba la declaración de los imputados. Comenzó Ibáñez quien habló a puertas cerradas.