El Club de Leones de Olavarría cerró sus puertas por falta de socios

Por Redacción

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A fines del año pasado, el Club de Leones de Olavarría analizó la posibilidad de cerrar sus puertas, iniciativa que se concretó en abril con una despedida formal de su presidente, Jorge Aramburu. En diálogo con Infoeme, el doctor junto a su esposa explicó la razones de la decisión y dijo que le gustaría “no ser el último que apaga la luz”.

La carta de despedida firmada el 14 de abril de 2012 reza: “Después de 48 años sirviendo a la comunidad el Club de Leones de Olavarría deja un lugar abierto para quien quiera seguirlo, pero los miembros que fueron quedando con el tiempo y los años encima, con algunas lágrimas contenidas por los recuerdos gratos vividos en el Club, dijeron… hasta aquí llegamos”. Quien formó presidió durante varios años la institución, expresó al respecto: “no queremos que se apague la luz, entonces para nosotros sería muy importante desde ese espíritu joven que pudiese partir la idea que diga: `yo quiero seguir con esto´. Yo hace 47 años que estoy en el club junto con mi mujer. Y para nosotros es muy duro tener que decir estos e termina acá”, afirmó.

Aramburu contó que el leonismo internacional empezó en el año 1917 en manos de un norteamericano corredor de seguros: “La idea de él fue juntar a empresarios primero para promover el desarrollo de la empresa del otro. Se formaron grupos empresarios que vieron que podían reunirse para ayudar su comunidad. Y ahí nace el Club de Leones internacional, los primeros. En Olavarría se formó en 1964”.



El “león” enumeró con orgullo las obras que llevaron a cabo como Club en la Ciudad. “Quedan como obras realizadas, entre otras, aulas hechas y galerías cerradas en las escuelas, la casa de la calle Vélez Sarsfield donde funciona Corim, la bici senda a la escuela Industrial, rampas para discapacitados, unidad coronaria móvil para el Hospital, incubadoras, calefactores, equipos deportivos de rugby para los Toritos, apoyo al Hogar de Ancianos, préstamo de camas y otros materiales ortopédicos, ajuares para los recién nacidos en el Hospital para el día de la madre durante 47 años, 80 docentes capacitadas en el Programa Destrezas para la Adolescencia, una maravilla como programa de prevención de las adicciones, becas para alumnos y donaciones para distintas instituciones”.

En esa época, la organización estaba compuesta por cerca de 40 personas. Aramburu explicó: “La gente comienza a tener sus obligaciones, y se van raleando los clubes. Nosotros llamamos nuevas voluntades de gente joven y se reunían con nosotros que éramos muy mayores, entonces no aprendían”, expresó. “Es decir, nosotros pensamos en grupos de jóvenes que buscasen coincidir en cosas, pero se hace difícil integrar un grupo cuando la gente está luchando por el mango y su subsistencia. La gente joven tiene mucha voluntad para ayudar a los demás pero mucha dificultad para pagar por eso”, apreció, y reflexionó: “Eso para el Club de Leones se ha convertido en una dificultad”.

Ana Aramburu por su parte, consideró que la falta de socios también deviene en la falta de compromiso: “Te dicen: yo te ayudo de vez en cuando, llámame, colaboro, de vez en cuando, pero el compromiso de decir una reunión cada 15 días no quieren me parece”.



“Nosotros estaríamos muy dispuesto a orientarlos como se lleva delante un club, como puede vincularse con la carta constitutiva de Olavarría y un nuevo Club de Leones nazca. O siga este. Nosotros en este aspecto estaríamos muy contentos”, dijo el matrimonio, que continúa su colaboración con el Centro de Rehabilitación Amanecer hace ya 23 años.

Entre sus obras destacan principalmente la casa que le compraron al centro de rehabilitación Corim, donde funciona actualmente. “Yo pase de ser presidente de Corim a ser presidente del Club de Leones y me fui con la idea de darle una casa y sacársela a través de funcionas de obra del club” contó Jorge, y detalló que inventó la rifa de la Vidriera y pagaron hasta el último peso. Esa acción les mereció el premio “Las palmas de oro”, el premio máximo del Club de Leones en una convención nacional. “Todos los años recaudábamos para hacer obras importantes en la ciudad. Antes era todo donado” recordó. “Hacíamos la fiesta de la cerveza, del cochinillo, para recaudar fondos. Hasta en el ‘70 la trajimos a Susana Gimenez”.

Respecto a la decisión de retirarse dijeron: “Ya hace tiempo que veníamos arrastrándonos, quedábamos muy poquitos. Pero así no anda porque la idea es buscar un ingeniero, un abogado, un comerciante, un obrero, un psicólogo, un plomero, un médico”.



“Les decías a la gente y te decían que no. Mucha gente joven se llevó el Banco Edificadora. Eso fue la primer desbarrancada de la última. Cuando se nos fueron esos cinco matrimonios se sintió mucho y a partir de ahí fue irse, no volvió nadie” indicó Ana, y confesaron que llegaron a pensar si ellos eran la dificultad. “Pero creo es general. El de Azul se cerró, Balcarce también, Tandil. No encuentran gente que quiera salir adelante. Vos te juntas y decís: `vamos a hacer obras para ayudar a la comunidad´. Pero ahora con té, una cena juntas a lo sumo 500 pesos. ¿Y que haces? Te rompiste el lomo y juntaste eso, que antes servía para hacer un montón”, sostuvo.

Por último, el ex presidente remarcó: “Lo bueno del espíritu nuestro es que vos recibís plata y eso aparece en nuestro trabajo, no queda colgado de ninguna persona. Yo, como Jorge Aramburu no puedo pedir nada para nadie, pero como Club de Leones pido algo para alguien y se lo puedo llevar. Y es una institución con prestigio. Que detrás de esto haya habido personas con nombre y apellido no tiene ninguna importancia, las instituciones prevalecen”, afirmó, con la esperanza que esta lo haga una vez más.