Conservación de cóndores y la propuesta de recordar los modos ancestrales de “leer la naturaleza”

Por Redacción

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El Proyecto de Conservación del Cóndor Andino se destaca no sólo por proteger una especie en extinción sino por retomar los lazos con las comunidades originarias y su modo de relacionarse con los cóndores; y al mismo tiempo, recordar los modos ancestrales de “leer la naturaleza”. Así quedó expuesto este miércoles en la Casa del Bicentenario donde se presentó el proyecto con su director Luis Jácome y la coordinadora Vanesa Astore.

La actividad se concretó en el marco de la Semana de las Voces Originarias y contó con importante asistencia de público, interesado en el relato del trabajo de la fundación y en ampliar el conocimiento sobre la especie.

También formaron parte del panel de presentación la directora de “La Máxima”, Sandra Botassi, y la referente de la comunidad Pillan Manke, Mirta Millán.

En una primera parte, se presentó la participación de la comunidad mapuche local y del parque La Máxima en el proyecto de conservación, mientras que Luis Jácome fue refiriendo el trabajo que permitió el logro de haber liberado 104 cóndores en Sudamérica. Su relato revela que el proyecto no sólo tiene fines biológicos y ecológicos, sino que apunta a la educación y la transformación de la relación con todas las formas de vida.



“Lo que hacemos, lo hacemos como plumas del mismo cóndor. Ellos tienen plumas blancas y negras, unas débiles y otras fuertes, unas grandes y otras chiquitas, pero cuando vuela lo hace con todas las plumas. Y a lo largo de su vida, las muda. Cuando las deja, uno ve que luego se usan para los bastones y los elementos sagrados, y esas plumas siguen danzando y cumpliendo su función”, definió en uno de los pasajes de la exposición.

Es que para Luis Jácome, quién es el cóndor y quién es el hombre se define en el mismo instante. Así plantea la diferencia entre respetar una especie y honrarla, como hacen los pueblos originarios con los cóndores: “cuando vos trabajás como conservacionista decís `yo, con mi conocimiento, porque somos buena gente, vamos a salvar a este pobre bicho que se está extinguiendo´. Y de vuelta te ponés arriba, como el que va a salvar cuando en realidad sos el que provoca el problema. Cuando a través del conocimiento ancestral entendés lo que es honrar, se honra lo que está arriba. Ya entrás desde el punto de humildad. Creo que esa es la forma, trabajar con mucha humildad, saber que lo que hacemos es un signo, un símbolo. De a poquito vamos despertando corazones, para empezar a entender y conservar la vida”.

Durante el encuentro se proyectaron imágenes de la última liberación de cóndores en la provincia de Chubut, el 9 de septiembre pasado, donde asistieron unos 50 olavarrienses; del trabajo que se realiza en La Máxima con el tema, y un video que resume la labor de la fundación desde que la fundación accede al huevo hasta que se liberan los ejemplares.



Liberación en Pailemán

Hace ya ocho años que la Fundación de protección del cóndor andino comenzó a liberar cóndores en las sierras de Pailemán, en Chubut. Allí se dejan los que no tienen experiencia de vuelo, los que nacen en cautiverio. Todos son seguidos en forma satelital, para detectar su comportamiento.

La tarea en el departamento de Valcheta se inició con reuniones con los productores ganaderos del lugar ante quienes hubo que trabajar la falsa idea que prima en amplios sectores de Sudamérica sobre que los cóndores son animales cazadores. Una vez que se transmitió la información sobre la forma de alimentación de los cóndores -son carroñeros- se logró incluso que hasta alguno “colabore” matando un animal propio para “que no le falte comida a los cóndores”.

Pero esta tarea de educación, requiere ser más amplia ya que los cóndores tienen un radio de vuelo muy amplio y llegan a muchísima distancia de donde son liberados. En este sentido, se valoró la tarea de difusión que también se realiza en La Máxima, sobre todo en escuelas locales.



Los referentes del proyecto señalaron que cada liberación cuenta con una ceremonia ancestral que la precede y la lluvia que llega al poco tiempo.

Los primeros cóndores liberados en las sierras de Chubut mostraron una adaptación más lenta que los siguientes. Actualmente, los que fueron dejados a principios de septiembre en el lugar lograron alimentarse solos en un mes, situación que no se lograba hace diez años. Y detallaron que recién con la octava liberación, los cóndores comenzaron a reproducirse en el lugar.

Con las preguntas de los asistentes, se expusieron tanto detalles sobre las liberaciones, como explicaciones sobre distintos aspectos biológicos, genéticos y de comportamiento de la especie. Además, se adelantó que el 7 de septiembre en San Juan será la próxima liberación de cóndores de la fundación.