Conmovedores testimonios de sobrevivientes y testigos en la segunda jornada del juicio

Por Redacción

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La segunda jornada del juicio oral y público por la tragedia de la combi en el Camino de los Pueblos se desarrolló este viernes entre las 9:15 y las 12:45, lapso en el que declararon más sobrevivientes y testigos presenciales del accidente ocurrido hace más de dos años en el que fallecieron cuatro jóvenes.

Había 16 personas presentes colmando la sala del Juzgado Correccional de Olavarría. La conductora de la combi Natalia Gómez Portilla, única imputada en la causa, esta vez no asistió. Los familiares de las víctimas colgaron un cartel en el frente del Juzgado con las fotos de tres de los cuatro chicos y la leyenda “Queremos Justicia: no nos olviden. Los cuatro ángeles”.









La primera en declarar fue Alejandra Sollé, dueña de un Fiat Uno que se detuvo a esperar el paso del tren que circulaba desde Hinojo.

“La persona que venía atrás mío me dijo `fijate como viene de rápido esa persona´. Todos saben lo que ocurrió después. Pasó en fracción de segundos. Pensaba que la combi era un viajante con productos. Nunca me imaginé que llevaba gente adentro. Caminé unos metros y vi lo otro (por los cuerpos). Llegó la ambulancia de Hinojo y a la primera que se llevaron fue a esta chica (por Portilla). Esa chica llamó a un número desde su celular y dijo `papá tuve un accidente´, y se desmayó”, relató.

“El tren comenzó a tocar la bocina desde que salió de Hinojo. Mi compañera me dijo `vos fijate cómo viene´ y yo le dije `pero con la bocina que está tocando el tren y con todos los autos parados va a frenar´”, narró.

“Parecía que iba a frenar del todo, pero siguió”, declaró y calculó que la combi viajaba a unos “80 kilómetros por hora”.






En medio de la declaración de la mujer un familiar de una víctima gritó “métanla presa” en alusión a la conductora imputada Gómez Portilla. La jueza Desiata pidió “contengan sus impulsos” para no tener que utilizar la fuerza policial para retirarlos de la sala.

“La locomotora impactó a la combi en la mitad. Era un ruido a fierro retorcido y la levantó por el aire. Los chicos que estaban ahí me dijeron que eran sus compañeros y no sabía qué decir”, contó y señaló que el personal del Servicio Penitenciario “actuó muy bien tras el accidente”.

Yesica Degenhart iba en la combi (fue una de las primeras que se subió), sufrió una fractura de húmero y cruzamiento de vértebras. “Íbamos estudiando, yo iba mirando una hoja de una compañera. La veo a ella (Portilla) que se agacha para cambiar de emisora. El tren toca bocina, ella se levanta y acelera. Yo me tapo la cara... Y no me acuerdo más”, describió.

“Era bastante imprudente. La mayoría de las veces se metía en contramano porque decía que de esa forma no gastaba nafta. En otra oportunidad casi volcamos porque se tiró a la banquina, casi nos toca un camión y tuvo que frenar porque nos quedamos callados”.

“Ella quería pasar a otras combis en el camino y les tocaba bocina”, declaró terminó: “Escuché la bocina del tren”.





Su compañera Estefanía Laveglia también dejó un testimonio fuerte: “Lo primero que pensé fue que pasábamos la vía. Apreté la cartera y sentí un ruido a fierro, una explosión. Cuando logré salir pensé que íbamos a salir todos. Cuando salí vi los cuerpos y a los otros sobrevivientes. En el hospital escuché la frase: `5 blancos, 4 negros´, y ahí me di cuenta de lo que pasaba”.

“Mi familia no fue la misma desde ese momento, dejé mis estudios”, confesó. La testigo se emocionó y lloró, pero dijo poder seguir con su relato. Hubo un cuarto intermedio.

Al regreso, ante la pregunta del fiscal Pizzolo sobre la visibilidad, Laveglia respondió que “era buenísima. Lindo día y soleado”.





La joven volvió a citar el episodio que Gómez Portilla mantuvo durante un viaje cuando “tuvo que tirarse a la banquina por miedo a colisionar con un camión”. Y sostuvo que “era muy difícil relacionarse con ella (por Portilla)” al momento de reclamarle algo.

Ante la imposibilidad de registrar la velocidad exacta a la que viajaba el vehículo, Laveglia estimó que “Iría de medio a rápido, pero nunca lento, porque nunca íbamos lento”. También indicó no tener registro del sonido de la bocina o luces.

Antes de que llegara el turno de la defensa, Marcelli se dirigió a la testigo y le pidió que no expresara otros sentimientos que no sean referidos al relato. En ese momento le preguntó si durante la audiencia del miércoles se había cruzado con Gómez Portilla, y cómo había reaccionado ante el encentro. “Me la crucé y le dije que era una asesina, y que iba a pagar por todo lo que hizo”, respondió Laveglia. “Ojalá se lo pudiera haber dicho antes”, agregó.

En cuarto lugar ingresó la testigo Graciela Pinaciola, docente que viajaba con Sollé desde Hinojo en dirección a Sierra Chica.









En su relató indicó que al detenerse frente a las vías, “vi a una combi blanca que venía cada vez a mayor velocidad y no paraba. Estábamos todos parados (en relación a otros vehículos presentes) y fue tan alevosa la velocidad que llevaba que yo pienso que le habría querido ganar a la máquina”.

“La máquina venía tocandoi bocina y con las luces encendidas, me imagino yo que no sabría qué más hacer”, comentó. En relación a la combi finalizó “venía rápido, muy rápido como un auto de carreras”.

Más tarde ofreció su relato un empleado de la Unidad Nº 2 de Sierra Chica que también se encontraba en el cruce del tren durante el accidente. “Recuerdo que la máquina tocaba bocina. La combi venía en frente mío con las luces encendidas y se acercaba cada vez más a las vías. Le hice seña de luces porque veía que iba a pasar”.

Luego del impacto el testigo recordó que se acercó hacia el vehículo para auxiliar a las víctimas y percibió que la música estaba muy fuerte.





Durante el choque también recordó que observó como una garrafa que iba dentro de la combi salió disparada y voló por el aire.

Sobre el dato preciso de la velocidad a la cual viajaba el vehículo de Gómez Portilla, el sexto testigo del día, Carlos Canovas - que viajaba junto con Sollé en el auto - indicó que “creo que viajaba a unos 100 kilómetros. No vi intento de frenado”.

Por su parte, José Luís García, quien iba a visitar a su madre en Sierra Chica, observó el trágico accidente porque circulaba detrás del vehículo de Portilla. “El tren tocaba bocina, y la combi tendría que venir a unos 80 o 90 kilómetros. En ningún momento vi encenderse la luz de stop”.

Al igual que otros testigos de esta segunda jornada, García se emocionó durante el relato.









Sobre el cierre de la segunda jornada, y luego de que el Fiscal y las partes descartaran a dos testigos, Marcelli llamó al estrado a Lourdes Martín, estudiante de la localidad de Hinojo que iba con otras dos compañeras en un automóvil Fiat 147 detrás de Portilla.

“Íbamos a unos 3 o 4 cuadras de distancia al momento del choque. Escuché y vi al tren que venía tocando bocina y con las luces prendidas”, finalizó la última testigo.

La tercera audiencia se desarrollará el lunes 15 desde las 9:00, y posteriormente habrá un cuarto debate oral y público el miércoles 17. Finalmente el sábado por la mañana se conocerán los alegatos.