CAI: el jardín del fútbol patagónico

Por Redacción

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La Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia comenzó su historia en 1984 con el objetivo de promover el fútbol de salón infantil en una zona donde en invierno se hace casi imposible jugar al aire libre. Desde ese momento más de cien equipos y alrededor de 1200 chicos conforman año a año un semillero que ha regado de futbolistas la Argentina y el exterior, algunos de ellos muy conocidos.



De la cantera de la CAI surgieon “Chiquito” Romero (arquero de la selección argentina), Sixto Peralta (ex Huracán, Racing, River y selecciones juveniles), el “Cuqui” Silvera (ex Unión, Huracán, Independiente, San Lorenzo, hoy en Belgrano), “Pitu” Barrientos (ex San Lorenzo, Estudiantes de La Plata, Catania), Mario Santana (Fiorentina de Italia).

Estuvo en la Primera “B” Nacional desde 2002 hasta junio, siempre con la política de promover jugadores de sus divisiones inferiores al primer equipo. Para afrontar el Argentino “A” contrató como entrenador Roque Drago.

Drago llegó a Comodoro como integrante del cuerpo técnico que encabezaba Jorge Vivaldo, en el inicio de la temporada 2010-2011. Luego, tras el alejamiento del ex arquero de Chacarita, retornó a Buenos Aires, pero fue nuevamente convocado por la CAI para trabajar en el Departamento de Fútbol.

En esa función se desempeñó durante los primeros meses del año. Viajó a Italia para conducir a la categoría que intervino en el Torneo Internacional “Beppe” Viola, además de jugar partidos de nivelación en España.

Para 2011/2012 llegaron Fabio Pereyra (marcador central entrerriano, de Unión de Alvarez), Bruno Piano (defensor uruguayo, que viene de jugar en Santiago Morning), Gastón Arroyo (el “5” de Liniers de Bahía Blanca); Mauricio Lima (arquero uruguayo); Joao Boari (volante), Luis Funes (defensor o volante de contención).



Se fueron Emanuel Morales (Chacarita Juniors), Carlos Ponce (Sportivo Belgrano de San Francisco), Félix Orote (se volvió a Nigeria), Diego Romero (Patronato de Paraná), Ignacio Malcorra (Aldosivi), Alejandro Manchot (Deportivo Merlo), Mauro Villegas (Huracán de Parque Patricios), Franco Asencio (Los Andes), Raúl Chalabe (regresó a Tucumán) y los juveniles Marcos Rilo y Franco pasaron a Deportivo Madryn junto a Marcos Rivadeneira para tener fogueo.

Empezó mal (perdió en Comodoro ante Huracán de Tres Arroyos 1-0 y Unión de Mar del Plata 2-0), después le ganó como local a Maipú y como visitante a Juventud de San Luis, y viene de caer 3-0 ante Douglas Haig en Pergamino.

Ha mostrado la irregularidad que suele caracterizar a los equipos demasiados juveniles. Conformado por jugadores con una gran técnica individual, pero con falta de contundencia ofensiva y frágil en el juego aérep defensivo.

Se planta con cuatro defensores, tres volantes, un enganche y dos delanteros de punta, ninguno de ellos es referente de área. Le ha costado mucho llevar adelante los partidos en el Estadio Municipal de Comodoro Rivadavia.

A pesar de la escasa edad, seis juveniles del equipo titular tienen más de una decena de partidos en la Primera “B” Nacional. La CAI maneja muy bien la pelota, le cuesta cerrar los partidos y la estética de su fútbol tiene como contrapeso la falta de rigor en los últimos metros de la cancha.

Su jugadores más destacados son el volante central Leonardo Gil (que maneja los tiempos), el volante izquierdo Luis Vidal (muy talentoso), con un volante derecho (José Loncon) de mucha llegada al área y buena pegada.

De los laterales, Morales es el más ofensivo y Dedín el más conservador, pero como ninguno de los dos tienen oficio para el puesto, les cuesta el regreso y suelen dejar huecos importantes en las contras rivales.

La irregularidad se profundiza en caso de los dos delanteros de punta. Tanto Bubas como Matías Castro están muy dotados, pero son laguneros, ninguno de los dos podría definirse como rebotero o pescadores de área, sino más bien colaboran en la generación de juego.

No tiene buena altura el equipo de Comodoro Rivadavia, y ese dato le ha valido cierto sufrimiento cuando se encuentra con rivales que poseen ejecutantes eficientes para la pelota parada y receptores que van a buscar bien el juego aéreo.

Un equipo como Racing, que ha sufrido los últimos dos goles de pelota parada, deberá cuidarse de Piano y Funes, aunque ninguno de ellos impresiona por la envergadura física.

De Olavarría el plantel de Racing se fue con un concepto que sintetiza muy bien este informe: “La CAI es un equipo muy joven e inmaduro, y eso lo hace muy peligroso. No hay un equipo en la zona que juegue tan bien como la CAI, pero la irregularidad lo hace impredecible”.