El último viernes se llevó a cabo en instalaciones del Matadero Municipal, el certamen de “Block Test†- un concurso para valorar la aptitud y calidad de las reses vacunas- en el marco del Concurso de Novillos terminados, organizado por la Sociedad Rural de Olavarría.
Uno de los jurados fue Horacio Avila, especialista en materia de faena a nivel nacional y un calificado seleccionador de animales, quien dialogó con infoeme.com sobre los diferentes aspectos que intervienen en la cadena de producción ganadera y acerca de los estándares de calidad de la carne vacuna.
Avila señaló que en la Argentina “hay productores de punta que están aggiornados y otros que siguen haciendo un novillo ‘antieconómico’, o de alto tamaño†y consideró que “no es lo mismo engordar un novillo que sale de padres medianos a novillos que salen de padres grandes, ya que se modifica el tamaño esqueletal; porque cuando más elevado es el tamaño esqueletal estoy provocando más necesidades de alimentación†explicó.
En este sentido, afirmó que “al productor siempre le conviene tener ciclos rápidos de engorde, con una recría a pasto y una pequeña terminación suplementada como es el modelo actual, por eso conviene trabajar con toros moderados de tamaño†fundamentó.
Para el especialista, el objetivo principal de los eventos de “Block Test†es que “el productor vea sin cuero lo que produce toda la vida y que se de cuenta si está en el camino exacto o desviado. Si tiene que producir más chico o más grande. Si engorda mucho o poco. Y advierta lo que necesita la industria y el consumidor†enfatizó.
Al mismo tiempo, Horacio Avila dio cuenta de una marcada disminución de los eventos de certificación en los últimos años: “ya no se hacen la cantidad de estos eventos, como se hacían hace diez o quince años, porque se perdió el interés. Porque la industria frigorífica no los apoya. Cuando falta carne toda la carne vale. Cuando sobra toda la carne, por muy buena que sea, te baja el precio y esa es la mentalidad de la industria†opinó.
En este sentido, el reconocido profesional expresó que cualquier elemento de análisis se pierde “cuando a una feria como esta- la de Olavarría-viene el matarife y al novillo más gordo lo paga a precio máximo, porque va a tener mejor rendimiento en gancho; son puntos de vista diferentes. Mientras no haya un interés comercial en buscar calidad de carnes es muy difícil que surjan estos eventos, cuando deberían hacerse en las ferias o remates, o al menos hacer un muestreo de resesâ€.
Respecto a la calidad de la carne vacuna en nuestro país, Avila precisó que “calidad es sinónimo de Angus y Hereford, de las razas británicas, y eso es lo que nos sobra a nosotros. En lo que a veces no estamos bien, es en el rendimiento que necesitan los productores para la carne. Hay una buena calidad de base pero no hay suficiente musculatura como para tener un mejor rendimiento y hay que seleccionar mejor la compra del toro, poner más plata en genética, moderar los tamaños. Más a ahora que el feedlot influye tanto en la terminación del animal, porque la agricultura avanza y necesitamos un poquito más de musculatura para hacer más eficiente el comedero†analizó.
Consultado sobre la diferencia de calidad entre la carne “de campo†y la de feedlot el especialista se centró en “la aparatibilidad†de las reses y dijo que “en la subjetividad del matarife o la del carnicero, ellos prefieren carne de feedlots porque el tipo de maíz que se utiliza hace un color de grasa blanco, cremoso, y eso al público le gusta; y después porque redondea mucho las formas. Pero, sin duda, yo conozco a un montón de gente que añora esa carne que producíamos totalmente a alfalfa, por su sabor a carne Argentina†dijo y seguidamente sentenció: “uno compra carne de vaquillona para hacer un asado y ya cuando la pone en la parrilla huele a cerdo y eso es producto del feedlotâ€.
