“Si Racing no se hubiese desarmado, hoy estaríamos en el lugar de Douglas”

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Foto: Alejandro Casamayou

“Pasan los técnicos, pasan los jugadores…”, como dice el hincha, pero el profesor Casaprima sigue. Al menos eso ha acontecido desde que llegó a Olavarría de la mano de Duilio Botella para hacerse cargo de la preparación física, y se mantuvo luego con Gustavo Noto, Carlos Ranalli, Gustavo Romanello y Salvador Ragusa.

El profe reconoció su amor por dos camisetas, la albinegra de Cipolletti (donde estuvo 8 años) y esta de la estrellita; quiere quedarse en Olavarría, pero pretende definiciones dirigenciales. “Tengo que hablar sobre mi futuro con los dirigentes; no sé cuál es la idea, qué quieren hacer y si en la próxima temporada van a contar conmigo o no” señaló Casaprima.

“Me urge saber dónde estoy parado, porque yo necesito seguir trabajando, acá o en otro lado. Supongo que estarán conformes con mi trabajo; yo me quiero quedar, me siento muy cómodo, Racing me trató siempre muy bien, la gente también, creo que interpreto la idiosincrasia del club, y así es mucho más fácil laburar. También hay cuestiones económicas que pesan a la hora de definirse. Uno necesita cobrar, como cualquier laburante, y a veces no cobrar en término significa un montón de problemas. La gente del ambiente siempre dice ‘el fútbol es así’, y uno sabe que lo es, pero a la gente que nos debe cobrar no le importa, no nos creen y tampoco les interesa” comentó.

Casaprima confesó que hay algunas posibilidades de trabajo dando vuelta, de entrenadores amigos que pueden asumir en cualquier momento, aunque reiteró que “si es acá mejor; a la estrellita del chaira la voy a tener siempre en mi corazón, lo mismo que la camiseta blanca y negra de Cipolletti, porque ahí pasé ocho temporadas. Esta campaña me vino muy bien a mí, no sólo a Racing”.

El siguiente momento de la charla fue su balance profesional. “En general fue muy bueno en lo que a mí me concierne. Desde Ranalli hasta hoy nadie puede decir nada en la parte física porque se cumplió el objetivo que debe tener un preparador físico: que el equipo corra, que aguante y que tenga la menor cantidad de lesionados posibles. Sufrimos una racha de lesiones al final porque nos quedamos con un plantel muy corto, pero no musculares, sino que se saquen el codo, en el talón por un problema óseo, y un montón de cosas así que fueron sacando soldados de la batalla”.

“El equipo siempre se mantuvo peleando, a pesar de ser considerado la cenicienta del torneo junto con Ramallo” sostuvo, y admitió que sólo se vio superado “en el partido con Juventud de San Luis en Olavarría; ganamos 1-0 y ese equipo no superó en todo sentido. Esa noche se quedaron con uno menos y nos dominaron igual”.

Protagonista de todo el proceso, cerró la nota con una percepción de lo que podría haber sido y no fue: “Si Racing no se hubiese desarmado, hoy estaríamos en el lugar de Douglas, y si no íbamos a pelear hasta el final por un lugar en la Promoción. No tengo ninguna duda de eso”.