El abogado Julio Meiller Castro, representante de la familia de Jessica Migliavacca en el juicio que se sigue por el homicidio de la joven, habló con Infoeme este martes al cierre de la segunda jornada del proceso oral que se desarrolla en el Juzgado Correccional 2 de Azul a cargo de Héctor Torrens.
El martes fue el día en que prestaron declaración Antonela Veneciano, el perito balístico que analizó el arma utilizada en el hecho, el encargado de la empresa donde el único imputado, Abel Avendaño, trabajaba como custodio; y además compañeros de trabajo y conocidos del acusado.
El abogado subrayó que se trató de una “jornada positiva†y consideró que “se probó con el resto de los testimonios que Avendaño era y lo sigue siendo una persona conflictiva, violentaâ€.
Meiller Castro se mostró confiado en que al cierre del proceso oral, el imputado será condenado. “Esperamos que el resultado cumpla con las perspectivas de lo que nos ha requerido la familia a quien agradecemos su confianzaâ€, expresó.
Cabe aclarar que se espera que este miércoles declare el imputado, en la tercera jornada del juicio.
¿A qué conclusión se llega luego de esta larga jornada con diferentes matices?
Como pudimos observar, declararon varios testigos de distinta índole. Con algunos testigos el acusado intenta demostrar su buen concepto y su carácter de buena persona. Pero el hecho y lo ocurrido dan cuenta de que se probó con el resto de los testimonios, particularmente con el encargado de la empresa Brinks, que Avendaño era y lo sigue siendo una persona conflictiva, violenta. Seguramente, lo que aquí ocurrió y hoy estamos investigando es producto de una personalidad que se corresponde con la del agresor.
El resultado es positivo. No quedan dudas de que se va a obtener un pronunciamiento justo de parte del juzgado. Adelantarlo sería cometer un error, pero tengo confianza de que vamos a llegar al máximo de la pena tipificada para los delitos.
Sobre el testimonio de Antonela Veneciano, hubo una marcada intención de señalar las contradicciones con respecto a la declaraciones que hizo dos meses después del hecho ante la fiscalía. Lo hizo usted, el doctor Salerno, la fiscal Alonso y el mismo juez, que insistieron en las contradicciones. ¿Se corresponde una acusación de falso testimonio?
Correcto. En realidad, como yo le dije a ella, “acá estamos investigando la muerte de una personaâ€, tratando de hacerla entrar en conciencia de que no es algo liviano, de que tenemos que tratar de encontrar un responsable por el fallecimiento, en honor a esa persona y a los familiares que estaban sentados atrás. Para tratar de despojarla de esa actitud liviana que tenía, porque ella decía “no me acuerdoâ€, en contrario a lo que sí se acordaba en el momento que prestó la declaración. Como yo intenté también hacerla entrar en conciencia de que brindar un testimonio en una oportunidad y luego otro testimonio en contraposición, es incurrir en el delito de falso testimonio.
¿Cómo se interpreta que ella no recordaba el arma, quién la tenía, todo lo que recordaba hace ocho meses?
Es curioso. Más que nada porque uno todas estas cosas no se las olvida. O sea, si uno alguna vez ha tenido que participar, presenciar o ser víctima de un hecho ni siquiera de esta magnitud, tal vez mucho menor, uno no se olvida de esto. Podía entenderse que no recuerda por su estado de borrachera, como ella dijo, pero por eso resulta curioso que si ese día se acordó, hoy en día no.
Pero en su caso, en su momento, si alguien lo pide, el juez podrá dar inicio a una investigación por falso testimonio, remitiendo la copia de esa declaración a la fiscalía que intervenga.
Todos los integrantes de la parte acusatoria del proceso.
Usted es representante de la familia Migliavacca, y Jessica es la menos nombrada en este juicio, al menos hasta ahora. No participó de los hechos de violencia, no incitó, no habló y sin embargo fue la que llevó la peor parte.
Correcto. En el estudio Di Giano, del cual la familia eligió para que llevemos adelante el caso, uno a veces siente que las víctimas son las menos nombradas. Esta persona no está más, sin tener nada que ver, sin participar en la discusión y ni siquiera tener un intercambio verbal con el resto de los intervienientes, resultó muerta.
Quiero destacar que fue por alguien imprudente que tenía un arma de fuego muy peligrosa -lo escuchamos hoy por el perito- es el arma de cartucho más grande, el de calibre más potente, Full Choke –hay un caño acortado para concentrar los perdigones, para que tengan más alcance en distancia-, con munición posta, y con ese elemento se bajó de un auto a intimidar a otra persona que no siquiera estaba armado con un cuchillo y que, por otro lado, no vislumbraba intenciones de agredrirlo al señor Avendaño.
También tenemos que remarcar, y es importante que se sepa y que la gente tome conciencia, que esa arma es ilegal, no está registrada, no existe para el Renar. Esa arma de algún lado salió, alguien la vendió, alguien la trajo al país porque es importada, y hoy en día cayó en manos de ese señor que no tenía autorización para portar esa arma en ese momento.
No sé si se puede comentar a esta altura del juicio, ¿qué es lo que provoca semejante ira en la personalidad de Avendaño como para bajarse con un arma de este tipo para amedrentar a una persona que ni siquiera conocía?
Yo creo que las propias características de la personalidad. Creo que ni siquiera hay un hecho detonante que “justifiqueâ€. Nada de lo que ocurrió ese día es justificable, ya es de público conocimiento. Acá ni siquiera hablamos de una pelea callejera. Un intercambio de palabras con una persona que en ningún momento agredió ni al homicida ni a quién estaba con el. Solamente un intercambio de palabras generó esta reacción. La explicación está en el seno del señor Avendaño y responderá a las características psicológicas del mismo.
En la empresa donde él trabajaba dijeron que se hacen, cada dos años, capacitaciones para uso de armas. ¿No se hacen test psicológicos o psiquiátricos sobre el perfil de la persona que está portando el arma?
Mire, eso lo desconozco. No es propio del caso. A estas cosas es difícil encontrarle una explicación y encontrar el porqué. La culpa no es de la empresa, la responsabilidad es exclusiva del señor Avendaño. Es una persona que tenía la capacitación para utilizar un arma de fuego, a sabiendas la utilizó en una circunstancia que ni siquiera estaba autorizado a tenerla ni portarla y mucho menos el acontecer fáctico del suceso pudo haberle permitido utilizarla o justificado su utilización.
