“Para los giles que me insultan: yo pedí jugar a esta hora, para aprovechar la siesta santiagueña”

Por Redacción

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En un vestuario enfervorizado como pocas veces, abierto como nunca desde que comenzó la temporada, sin un solo habitante que cantara el conocido “se lo dedicamos a todos, la reputa madre, que los reparió”, a Salvador Ragusa le costó abstraerse de semejante ambiente.

“Con un plantel donde no hay mucho recambio, este grupo dejó todo. Pasamos una zonita más; los muchachos se lo merecen y ahora hay que pensar cómo vamos a hacer para rearmar al equipo” fueron sus primeras palabras, con un gesto que indicaba la catarsis por venir.

“Agradezco a los dirigentes y a los jugadores. Me complicaron un poquito cuando ellos pusieron tres puntas. Era un partido para mucho más; hoy jugamos un gran partido y le voy a decir una cosa: para los tres o cuatro giles que me insultan: yo pedí jugar a esta hora, para aprovechar la siesta santiagueña” proclamó.

“No me regalaron los cuatro ascensos que yo tengo” lanzó el entrenador chaira y seguió: “Estamos poniendo el alma y el corazón con este grupo de jugadores, del que me siento orgulloso. Estos son unas fieras; en los momentos difíciles ponen el alma, el corazón. Estos chicos merecen todo; merecen que todo el mundo apoye para que puedan estar al día”.

A la hora de hablar del futuro inmediato, el rictus cambió: “Lamentablemente, una picardía las expulsiones. ¿A qué las adjudico? Al nerviosismo, a un popurrí de cosas que han pasado, pero vamos a seguir poniendo el alma y el corazón por esta camiseta”.