Bella Vista comprobó aquello de que “las apariencias engañanâ€, cuando Aníbal Martínez apareció en el área con su metro sesenta y a espaldas del lungo Wilson marcó de cabeza el tercer tanto de los carboneros.
No parece ser una rareza. El paraguayo es pequeño, pero fiel la tradición de su raza cuando va arriba hace daño según dicen sus compañeros. “No soy alto, pero me gusta ir a buscar la pelota, voy bien arriba y a veces saco ventaja de que los defensores por ahí se relajan un poco cuando no me ven tan alto†contó.
“Estaba solo en el área y mi compañero (Mariano Ramírez) me la puso justa en la cabeza†contó acerca de su primer gol vestido de carbonero, este paraguayo que toma como ejemplo al pequeño Franco Niell, quien después de cansarse de hacer goles de arriba en la Argentina se marchó hacia México.
Nació es Pirayú, un pueblo de 50 mil habitantes cercana a Ciudad del Este, y vino este invierno al país con el mismo empresario que trajo a su hermano a las divisiones inferiores de Lanús. “Soy de familia futbolera, mi papá jugaba muy bien, pero nunca quiso salir del campeonato de la liga, y mi hermano por suerte anda súper bien en Lanús; él es volante por la izquierda†contó.
El nexo en Olavarría fue el dirigente Leo Cortés. “En Bahía Blanca jugué de mediapunta, flotando delante de los marcadores centrales de Bella Vista, y me salió todo bien; yo siempre he jugado de punta, pero el profe (Daniel Torrisi) me dijo si lo podía hacer en esa posición y no tuve problemas†apuntó.
“Me gusta jugar más por afuera que por adentro, pero como De Martis se lesionó me pidieron que lo haga por adentro y no hay problema, yo juego donde me necesiten. Ahora me están probando de enganche y también me está gustando†anticipó.
“En verdad nos sorprendimos de la forma que se dio el partido con Balla Vista, pero después del partido con Once Tigres (0-3) nos habíamos propuesto lavar la mala imagen que habíamos dejado. Ahora tenemos que hacer lo mismo ante nuestra gente, porque lo de Once Tigres ya pasó, pero lo de Bella Vista también†advirtió Aníbal.
En Paraguay quedaron sus padres y una hermana. “Se extraña un poco, pero hay que aguantar porque este es mi trabajo. Por suerte acá me han recibido muy bien. Yo estoy con Nahuel (Guerrero), él hace el mate y yo el tereré; salimos a caminar por la ciudad, nos juntamos a jugar a la play (station) y así no se piensa tanto en lo lejos que está la familiaâ€.
Los goles y buenas actuaciones, como el domingo pasado en Bahía Blanca, también ayudarán a hacer más soportable la distancia.
